Escasa incidencia de los directores de Medio Ambiente

Luego del alejamiento forzado de Santiago Hernández, la intendenta decidió no nombrar a un sucesor. Durante el actual gobierno, el cargo cambió de manos en tres oportunidades.

El reciente despido de Santiago Hernández, enmarcado en un escándalo apenas explicado por el gobierno, dejó vacante el cargo de director de Medio Ambiente. Según fuentes oficiales, la decisión de la intendenta Graciela Rosso es no nombrar a un sucesor. En términos estratégicos, la dependencia quedaría a cargo directamente del secretario de Salud, Héctor Ruffinelli.

Desde la gestión iniciada en diciembre de 2007, el cargo cambió de manos tres veces. La primera directora fue Mariana Zaia, licenciada en Información Ambiental de la Universidad Nacional de Luján, quien había ingresado a la Municipalidad durante el gobierno de Miguel Prince como recopiladora de datos para el registro de Información Ambiental.

“Le quiero decir a la gente que no se resigne, porque se van a dar respuestas. Nosotros sabemos cuáles son las problemáticas ambientales de Luján y la complejidad de esas problemáticas. Le pedimos a la gente que tenga paciencia porque se están estudiando cada una de las problemáticas y cómo resolverlas”, había expresado en una entrevista realizada por EL CIVISMO en el verano de 2008. En aquella oportunidad, habló del futuro cierre del basural y de la apertura de un polo de control de residuos sólidos y líquidos.

Sin embargo, y a pesar de las buenas intenciones, la gestión de Zaia dejó más promesas que logros. Temerosa del trato con la prensa, la funcionaria desarrolló papeles secundarios en las distintas problemáticas que, arrastradas de gestiones anteriores, no tardaron en volver a la agenda pública.

En mayo de 2008, acompañó a Rosso en la conferencia de prensa donde la intendenta anunció, delante de las cámaras del programa Caiga Quien Caiga, la clausura definitiva del basural en los siguientes 90 días. En esa oportunidad, Zaia mantuvo un absoluto silencio, y cuando intentó brindar una explicación fue cortada en seco por la jefa comunal. “No se peleen entre ustedes”, fue el comentario rápido del notero de CQC.

Poco después tuvo lugar el primer reclamo de las empresas de tanques atmosféricos, y se hizo pública la intención de transformar a la Dirección en Secretaría, intento que fracasó.

Alejada por el propio gobierno del centro de la escena en el tema Curtarsa, Zaia mantuvo siempre una relación tirante con los vecinos de Jáuregui. A poco de irse, fue blanco de duras recriminaciones en una reunión realizada en la sede de la Asociación de Lucha Contra el Cáncer (ALUCEC).

Para fines de 2008, en otra entrevista, Zaia prometía un “programa de gestión industrial para evaluar, controlar y fiscalizar el sector industrial del partido de Luján”, la puesta en marcha de un quirófano para esterilizaciones quirúrgicas a animales domésticos, y la creación de un sistema de vigilancia ambiental.

Renunció en octubre de 2009, acusando agotamiento físico. Su reemplazo fue Marcos Reche, cuyo paso por Medio Ambiente fue tan fugaz como intrascendente. En marzo de este año, con el reclamo de los tanques atmosféricos otra vez en las calles, presentó su renuncia. Las empresas exigían que el Municipio otorgara un lugar de descargas de los líquidos cloacales.

Así llegó el turno de Santiago Hernández, un ilustre desconocido oriundo de Ituzaingó que, según los trascendidos, llegó al gobierno de Rosso recomendado por el propio Homero Bibiloni, secretario de Medio Ambiente de Nación.

Su paso por Luján no dejó absolutamente nada. Con más cintura política que sus antecesores, Hernández tuvo que irse con un escándalo sobre sus espaldas, cuando se comprobaron vuelcos clandestinos que sospechosamente el funcionario nunca detectó.

Comentá la nota