Una organización extremista se adjudicó el ataque. La víctima era un trabajador tailandés. Es la primera muerte por un cohete palestino desde la guerra en Gaza, de enero de 2009. Israel respondió bombardeando tres objetivos en la Franja.
La organización extremista palestina, Ansar al-Sunna, que comparte la ideología de línea dura de Al Qaeda y que no acata las órdenes del gobierno de Hamas -que gobierno la Franja y respeta el cese de fuego con Israel-, se adjudicó la responsabilidad por el atentado terrorista, aunque no explicó los motivos de su acción.
Sin embargo, las autoridades israelíes responsabilizaron a Hamas por la violación del cese del fuego. Y si comúnmente después de cada Kassam que se lanza, Israel responde atacando algún bastión de Hamas, como ser una cueva de contrabando con salida a Egipto o un taller de fabricación de misiles caseros, está vez la represalia israelí podría cobrarse caro en Gaza. Las autoridades israelíes prometieron una "respuesta severa" al ataque palestino y anoche, aviones israelíes atacaron tres objetivos (un taller de la capital, túneles de contrabando en la frontera egipcia y un terreno descampado) y al cierre de esta edición no se habían reportado víctimas.
A poco tiempo de la explosión del Kassam, el vicecanciller Dany Ayalon, miembro del ultraderechista Israel Beitenu liderado por el canciller Avigdor Lieberman, acusó al juez sudafricano Richard Goldstone -quien redactó meses atrás para la ONU un informe sobre la ofensiva israelí en la Franja de Gaza- como el responsable intelectual de la muerte en Netiv Haasará y de los Kassams que siguen amenazando -potencialmente- a cientos de miles de israelíes hasta un radio de 50 a 60 kms de distancia de Gaza.
Si bien los jefes de Inteligencia Militar israelí consideran que la dirigencia de Hamas en Gaza está interesada en mantener la calma, queda en claro que los llamados de esta organización fundamentalista islámica a manifestar violentamente en Jerusalén Oriental, tratando de encender también a Cisjordania, pudieron haberse entendido entre las filas de organizaciones "rebeldes" como un visto bueno para lanzar una ola de Kassam contra Israel.
Esta "ola" no finalizó con la muerte del trabajador tailandés sino que continuó con pausas hasta horas de la noche de ayer, sin bien no se registraron nuevas víctimas. Voceros militares explicaron que el ataque letal de ayer era el tercero lanzado contra territorio israelí en menos de 24 horas. Según sus datos, unos 30 cohetes y granadas de mortero han sido disparados desde principios de año desde Gaza contra Israel. El Kassam letal en Netiv Haasará permitió ayer a la dirigencia política israelí desviar la atención de la mayor crisis que sufre con su principal aliado, EE.UU., en los últimos 35 años.
La tensión con Washington comenzó con la publicación de la decisión israelí de construir 1.600 viviendas en Jerusalén Oriental, en momentos en que el vicepresidente Joe Biden se hallaba en Israel anunciando la apertura de las tratativas de paz con los palestinos, en lo que se entendió como una resonante cachetada en el rostro del declarado amigo de Israel.
El ataque de ayer se produjo además en momentos en que el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, se sumaba al repudio internacional por la intención de construir nuevas colonias, y cuando el presidente de Brasil, Lula da Silva, anunciaba la iniciativa de enviar a su canciller a Damasco para intervenir en la gestión para que Israel devuelva los Altos del Golán a Siria.
Si bien el miércoles a la noche Obama aclaró que las relaciones con Israel no están dañadas, su secretaria de Estado Hillary Clinton lanzó un ultimátum para que el premier israelí Bibi Netanyahu de respuestas concretas para reparar el daño efectuado al inicio de las tratativas de paz indirectas con los palestinos.
Israel podría "pagar" con la renuncia del ministro del Interior Eli Ishai -jefe del partido ultrarreligioso Shas-, el responsable de la publicación de la construcción de viviendas días atrás.
La otra posibilidad -que Netanyahu elevará ante su minigabinete de seguridad y sobre la que debería dar respuesta el domingo- es que Israel congele en la práctica la construcción judía en barrios palestinos de Jerusalén, por lo menos durante los meses de las tratativas de paz.
De optarse finalmente por esta alternativa, la Autoridad Palestina lograría lo que se produjo desde el primer momento: que la condición para el retorno a las tratativas de paz sea el congelamiento -aunque más no sea por 4 meses- de todas las construcciones de colonias judías en territorios palestinos.



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