En 2002, por un “error técnico”, profesionales del Hospital Infantil le diagnosticaron a Melania Delgado fibrosis quística. Ayer se supo que la Municipalidad deberá indemnizar a la familia.
“Fue muy duro para mí, fue horrible. Festejaba cada cumpleaños pensando que podía ser el último”, dice ahora, a los 15 años, con los ojos cargados de lágrimas. Melania Delgado vive en Rafael García, un pueblo de 500 habitantes, ubicado a 30 kilómetros al sur de la ciudad de Córdoba. Durante esos cuatro años, su papá –Sergio Francisco Delgado, peón rural– tuvo que traerla al Hospital todos los días, en colectivo.
“Ella tenía mucha tos, fiebre, y todos los síntomas de la fibrosis quística. Si comía un criollito, tenía que tomar después una pastilla para la digestión; fueron muchas pastillas por día, 200 por mes, miles durante esos años”, dice Sergio Delgado. En la escuela rural a la que asiste hicieron una colecta para comprar un pizarrón nuevo y evitar así el polvillo de la tiza. Los médicos le habían dicho que no podía correr, entonces todos los compañeritos modificaron sus juegos, sus rutinas, para incluirla.
Melania llegó a la edad de 8 años viviendo como una nena enferma, con miedo, temiendo por su vida todos los días. Los fines de semana se reunía con otros chicos, pacientes del Hospital Infantil que padecían la misma enfermedad, para apoyarse entre todos, padres y chicos. Melania tuvo que sufrir cada vez que moría alguno de sus amigos. Cada muerte le recordaba cuál iba a ser su destino.
Hasta que en 2006 su médico de cabecera se fue del Hospital y un nuevo médico ordenó nuevos análisis. Todos –el mismo test de sudor que antes había dado positivo e incluso un estudio genético que no se había practicado en 2002– dieron negativos: Melania estaba completamente sana. Nunca tuvo fibrosis quística, ya que esa enfermedad no tiene cura.
“No podía creer que fuera verdad, le preguntaba a mi mamá si era cierto”, dice Melania. “Yo tampoco creía”, dice Francisco, y agrega: “Dejó las pastillas y estuvo una semana en cama, y yo pensé que los médicos se habían equivocado, pero después mejoró. Hicimos una fiesta enorme en el pueblo”.
El Estado, garante de la salud. El lunes se supo que, hace 20 días, la Cámara 4º en lo Civil y Comercial, finalmente, ordenó a la Municipalidad indemnizar a la familia por “deficiente prestación de un servicio público”. “La responsabilidad es del Estado, no del médico ni del Hospital, porque en todo diagnóstico puede haber un margen de error. Se trata de un caso de responsabilidad médica sin mala praxis. Lo novedoso, jurídicamente, es que se ha reconocido al Estado como garante de la salud”, dice Rodolfo González Zavala, abogado de la familia. La condena fue de $ 27.550, más los intereses, que acercan la cifra a los $100 mil.
“Creo que el protocolo médico ante casos de posible fibrosis quística debería ser revisado, habría que incluir más estudios antes de diagnosticar”, dice Zavala. “Me merezco recibir disculpas por todo lo que viví, de los médicos, del Hospital Infantil y de la Municipalidad”, pide Melania.
El Hospital todavía no pudo explicar qué enfermedad padeció, pero a Sergio, su padre, no le importa: “Yo me endeudé y la pasé muy mal, pero ahora lo único que me importa es que mi hija está completamente sana”.
Melania Delgado -Estudiante secundaria- Fue muy duro para mí, fue horrible. Festejaba cada cumpleaños pensando que podía ser el último. Me merezco recibir disculpas por todo lo que viví, de los médicos, del Hospital Infantil y de la Municipalidad.
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