En una jornada estremecedora los hijos de Alberto Ferreyra, uno de los cuatro desaparecidos en Villa Urquiza contaron la tragedia por la que pasaron. De niños intentaron suicidarse.
Alberto César Ferreyra desapareció en septiembre de 1976. Es uno de los cuatro desaparecidos que estuvieron en el penal de Villa Urquiza. Durante la jornada de ayer en la megacausa que investiga los delitos de lesa humanidad ocurridos en esa cárcel, su familia revivió el horror y tristeza que sufrieron en aquellos años.
Mirtha Ferreyra es hija de Alberto. Brindó, ayer, un testimonio emotivo y estremecedor. Contó que padre era dirigente barrial y de la JP. "En la lista de Clemente aparece con Destino Final. Es doloroso", lamentó la mujer, haciendo referencia a una lista difundida en el marco de la megacausa Jefatura de Policía donde se observa el destino que tuvieron varios de los detenidos desaparecidos que pasaron por ese Centro Clandestino de Detención (CCD). Destino Final (DF) significaba la muerte.
Lo último que supo la familia de Alberto es que estuvo en el penal de Villa Urquiza. La información se las brindó un ex detenido de apellido Molina. "El señor Molina falleció. Él sí quería declarar, él se acordaba de mi papá", contó Mirtha.
Mirtha dijo que Bussi, por aquél entonces, lo citó a su abuelo para "apretarlo" y que no siga buscando a Alberto. También recordó que el día que detuvieron a su padre tenía tres años. "Me aferré a sus piernas para que no lo llevaran".
Durante el secuestro los policías robaron pertenencias y apelaron a la extorsión para que les dieran dinero.
"Mi abuelo lloraba todas las noches por mi papá. En mi casa no había cumpleaños ni navidades. Espero que mi papá aparezca", dijo sollozando la mujer.
"Que le den una sentencia y que no los dejen salir. Es muy doloroso cruzarlos por la calle", dijo Mirtha al tribunal al finalizar su testimonio, en clara alusión a los represores.
También declaró Elvio Ferreyra, hijo de Alberto, quien dirigiéndose a los acusados dijo: "estos son cobardes asesinos. De qué guerra hablan, hasta en la peor de ellas se entregan los cuerpos (caídos en combate)". Elvio miró a los imputados y les pidió que se arrepientan y digan donde están los restos de su padre.
Al igual que su hermana el testigo contó que cuando eran niños intentaron suicidarse. "Tenía nueve años y todos los días esperaba sentado en la vereda que volviera mi papá", expresó. "Alberto, volviste, hijo", le dijo a Elvio su abuelo antes de morir. "Cómo le iba a decir que yo no era mi papá", se lamentó el testigo.
Una jornada de testimonios impactantes donde se pudo observar el daño transgeneracional que ocasionó el terrorismo de Estado.
En Villa Urquiza durante el llamado Operativo Independencia y luego, ya con la dictadura militar, fueron encerrados numerosos perseguidos, quienes debieron enfrentar a represión ilegal, la tortura sistemática, y situaciones de violencia extrema, encontrando, algunos de ellos, la muerte por asesinato, o bien fueron desaparecidos. Las mujeres detenidas fueron sometidas a delitos de índole sexual y productos de esas violaciones, con el resultado incluso de un caso de embarazo. Por primera vez se investigaron delitos sexuales.
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