El colectivo con el que contaban los voluntarios que asisten a desamparados en el salón de la iglesia Nuestra Señora de Itatí dejó de prestar servicio. Los responsables de la parroquia y funcionarios de Desarrollo Humano se reunieron y decidieron continuar con las tareas asistenciales.
Cada noche, entre 35 y 40 personas son albergadas en el salón, donde reciben abrigo y comida. Esta semana los responsables de la parroquia, voluntarios y funcionarios de Desarrollo Humano, se reunieron y ajustaron detalles para seguir trabajando durante los próximos meses.
Desde que se inició la temporada de bajas temperaturas, Cáritas gestionó un colectivo para que los voluntarios pudieran trasladar a las personas desamparadas desde distintos puntos de la ciudad hasta la parroquia “Nues-tra Señora de Itatí”. Sin embargo, durante las últimas semanas dejaron de contar con este medio de movilidad.
“El traslado está complicado ahora que no contamos con el colectivo, pero igual se está trabajando intensamente, ya que estos días de mucho frío hay muchas personas que necesitan del refugio”, señaló a El Litoral la coordinadora del área de Adultos Mayores de la Dirección de Minoridad y Familia dependiente de Desarrollo Humano, Nelly Pintos, quien colabora con el servicio que se brinda.
Según informó ayer, entre 35 y 40 personas son asistidas cada noche. “Esta semana volvimos a reunirnos con el párroco de la iglesia, el padre Ricardo Pini y todo el equipo de colaboradores, y se ajustaron detalles para seguir trabajando durante los próximos meses”, indicó la funcionaria.
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