El Sanatorio Junín, históricamente a la vanguardia de la atención médica de la región, realizó semanas atrás una intervención quirúrgica inédita hasta el momento en nuestra ciudad y sus alrededores.
En esta oportunidad, el servicio de Cardiología, Cardiocirugía y Hemodinamia practicó un reemplazo valvular por cateterismo a un paciente de 80 años con Enfermedad Valvular Aórtica y contraindicaciones para cirugías convencionales.
El resultado fue el esperado por los profesionales y la evolución del paciente favorable, pudiendo abandonar el centro de salud a las 48 horas de haberse concretado el procedimiento quirúrgico.
El equipo médico estuvo conformado por los doctores Mariano Campenni, Marcelo Lerda, Mauricio Bonet, Ricardo Celsi, Gustavo Perazzolo, René Perea, Jorge Etchepare y Héctor Etchepare.
“La Enfermedad Valvular Aórtica es una afección relativamente frecuente en personas mayores de 70 años y consiste en la estrechez del orificio valvular lo cual dificulta el vaciado del ventrículo izquierdo durante su contracción. La causa más frecuente en los adultos es la calcificación que origina una disminución progresiva del orificio. La severidad de la estenosis se evalúa mediante el ecodoppler cardíaco que mide con certeza el área valvular diferenciando de esta manera si la estenosis es leve, moderada o severa. La estenosis leve y moderada no dan síntomas porque son evaluadas periódicamente en forma clínica y con ecodoppler con el fin de detectar su progresión a formas severas”, explicó Mariano Campenni a La Verdad.
“Los síntomas característicos de la estenosis valvular aórtica severa son el dolor de pecho (angina de pecho), la sensación de falta de aire o agitación (disnea) y los mareos ó episodios de pérdida de conocimiento (síncopa). Cuando la estenosis es severa y genera síntomas la indicación del reemplazo valvular es indiscutida, hay algunos casos puntuales de estenosis severa y sin síntomas que requieren dicho tratamiento. El reemplazo valvular quirúrgico es un procedimiento que ya lleva muchos años con excelentes resultados”, agregó ante este diario.
“El reemplazo valvular percutáneo -vía cateterismo-, es un procedimiento que lleva pocos años en el mundo con muy buenos resultados. La elección de uno u otro tratamiento depende de cada paciente en particular. Debido a que la población de pacientes con esta enfermedad es en su mayoría añosa y con elevada incidencia de afecciones extra cardíacas, como enfermedad pulmonar, insuficiencia renal, antecedente de cirugía cardiaca previa , entre otros, el reemplazo valvular tradicional quirúrgico conlleva a un elevado riesgo. Es en este grupo de pacientes, con elevado riesgo quirúrgico, donde está indicado el reemplazo valvular percutáneo”, amplió seguidamente.
“Este reemplazo valvular requiere una anestesia mínima (sedación), se evita la toracotomía (apertura del tórax), la parada cardíaca y la circulación extracorpórea -requeridos en el reemplazo quirúrgico-, siendo la recuperación muchísimo más breve y confortable, de aproximadamente 48 horas. Básicamente, es un procedimiento que se realiza con el corazón latiendo accediendo a el a través de las arterias femorales sin realizar ninguna incisión en el tórax”, remarcó Campenni.
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