La noche del miércoles fue especial para “Taya”, este pivote santafesino de 20 años, reclutado por el “Cervecero” y formado en las Inferiores del club. Ante Lanús, rival contra el que se había destacado en la primera fase en Once Unidos (había marcado 16 puntos), el pibe se despachó con la máxima anotación de su carrera en la Liga Nacional.
Fue redonda la noche para Quilmes, que disfrutó del semillero a pleno. Porque Luca Vildoza volvió intacto tras su lesión y Facundo Piñero volvió a dar muestras de su evolución. Ambos fueron tan ovacionados como Gallizzi, que analizó su rendimiento y el del equipo en diálogo con Crónica de la Costa. “La confianza que me da el equipo y Leandro (Ramella) me ayuda mucho. Esta vez me tocó hacerlo bien ante Eslava, que es un jugador que siempre rinde, y ante Proby, que es un extranjero muy fuerte. Es bastante complicado imponerse, pero con actitud y confianza se pudo”, señaló.
-Pese a que no tomaste rebotes ante Lanús, se nota una evolución en tu juego de ataque, porque además de anotar en contraataque o en el pick and roll, estás desequilibrando en el juego de espaldas.
-Sí, el tema de los rebotes es una deuda que tengo. Pero lo importante era que ellos no carguen el rebote ofensivo y no quién de nosotros lo tomara. A mí me tocó defender a Aprea, que es un tipo de casi 2,10 metros y a Proby, que es un extranjero muy fuerte. Lo más importante era que ellos no agarren los rebotes. Después, en ataque me estoy sintiendo cómodo. Estamos trabajando mucho la técnica individual con los asistentes de Lea (Mariano Rodríguez y Manuel Gelpi). Encontramos un horario antes del entrenamiento para practicar y eso sirve, te va dando mucha confianza para resolver de otra forma.
-¿Sienten que generó un gran entusiasmo en la gente el buen rendimiento de los jugadores surgidos en el club?
-La verdad que sí, se siente muchísimo el apoyo de la gente. Yo soy de Santa Fe, pero me considero un quilmeño más. Llegué de chico y todas las formativas las hice acá. Es increíble el aprecio de la gente, más siendo del club. Ellos ven que el semillero está jugando profesionalmente y está brindando alegrías. Creo que la gente quiere mucho a Luca Vildoza, a “Faca” (Piñero) y eso se nota mucho con el aliento en la cancha. Cuando termina el partido los ovacionan y eso es algo hermoso.
-¿A qué atribuís el buen nivel de los más chicos? ¿Al funcionamiento que los arropa, al entrenador…?
- Yo creo que son todas esas cosas juntas. El equipo nos hace sentir muy cómodos, Lea nos da confianza y tenemos las cosas claras, eso es importante. Todos sabemos las virtudes de cada jugador y nos apoyamos mucho en eso para saber cuándo y a quién pasarle el balón.
Gallizzi Destacado Ok
“NUNCA ESTUVE EN UN GRUPO ASI”
-También se ve que los jugadores grandes les dan el lugar a ustedes para que puedan desplegar sus condiciones con confianza.
-Sí, la verdad que nunca estuve en un grupo en el que los mayores integren tanto a los más jóvenes. Nos integran mucho, todos podemos bromear y hacer comentarios sin ningún problema. Ir a entrenar y estar en el vestuario resulta muy cómodo. Nunca hay una pelea y, si la hay, se resuelve al instante. Es un grupo muy lindo, muy unido y eso me pone contento.
-¿Se sorprenden al verse terceros en la tabla de posiciones?
-La verdad que no era lo esperado. Estamos despertando en toda la gente la esperanza de llegar más lejos de lo esperado. Creamos la ilusión de pelear arriba y hasta ser campeones. La unión que conseguimos hace que los resultados sean favorables y que se genere esa ilusión.
-En lo personal también estás superando las expectativas, ¿no?
-Sí, la verdad que yo siempre trato de dar pasos cortos. Busco ir de a poco, pero contra Lanús me tocó jugar bastante y ser protagonista en el partido. Todo tiene que ver con la comodidad y la confianza que se genera en el grupo. Yo estoy aprendiendo muchísimo de Diego Romero, es la persona que yo sigo y, si tengo que elegir un modelo a seguir, digo que quiero ser como él. Con su experiencia, me hace sentir muy cómodo. Cuando entro a la cancha es el primero en alentarme. Esa alegría que me transmite y esa confianza, me hace jugar más tranquilo y disfrutar. Creo que al equipo le va bien por el apoyo y la sabiduría de los mayores.

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