Estaba prófugo desde ayer, cuando habría cometido el hecho. Quedó deteneido e internado en el Hospital, porque intentó suicidarse.
Trascendió que, ya herido, llegó a Catamarca, donde tiene familiares.
Según relata el diario La Gaceta de Tucumán, el crimen fue descubierto ayer a la mañana por la hija de la víctima, una joven de 19 años, en una vivienda del barrio 120 viviendas.
Pereyra fue encontrada en una habitación desocupada del fondo, acostada sobre una frazada y con un tiro en la sien. Según fuentes policiales, la mujer de 39 años aparentaba llevar varias horas sin vida. A un costado del cuerpo había quedado el arma que utilizó el homicida, un revólver calibre 32.
Según el matutino tucumano, sería un mensaje de texto que llegó al celular de una de las dos hijas de la víctima el que resolvió el crimen. Las fuentes indicaron que el esposo de Pereyra y padre de ambas jóvenes, le confesó a una de sus hijas que había asesinado a su mamá y le pidió perdón por haberlo hecho.
De inmediato intervino personal de la división Homicidios, Criminalística, Policía Científica y de la Fiscalía de la II° Nominación del Centro Judicial Monteros. Los peritos se encargaron de buscar huellas del homicida, que a esa hora ya se había dado a la fuga.
El presunto homicida tiene 45 años y se dedicaba a realizar viajes a Bolivia para traer la mercadería que luego vendía su esposa en un local de ropa. Ayer los uniformados rastrillaron distintos puntos de Famaillá y no pudieron dar ni con el hombre ni con la camioneta que utilizaba para realizar esos viajes, que no era de su propiedad.
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