Entre el reparto de culpas y los desafíos del nuevo rector

En el oficialismo continuaron buscando las causas de la derrota: cuestionaron al canterismo y también hubo reproches contra el Espacio Independiente por el revés en Estudiantes. Por su parte, a Ruiz le esperan varios retos políticos: la relación con los gremios, el movimiento estudiantil y la nueva oposición
Cuando la elección universitaria ya estaba decidida y era claro que el oficialismo había caído después de 22 años de hegemonía, comenzó a desplegarse uno de los ejercicios más habituales de la política: echar culpas. Quién fue el traidor, qué grupos terminaron socavando ocultamente toda posibilidad de Oscar Spada de revertir el ajustado resultado de la primera vuelta.

Ya se sabe que sorprendió que la Facultad de Ciencias Económicas, donde el oficialismo había ganado, se terminara inclinando por Ruiz y que un sector spadista culpó a la interna municipal por la derrota. Hicieron blanco, principalmente, en Fernando Lagrave, subsecretario de

Educación y ex decano de Económicas.

Pero también al canterismo se le pasaron facturas. Principalmente porque en Agronomía y Veterinaria, si bien Spada se mantuvo como el ganador, la brecha se redujo casi a la mitad: pasó de 2,18 puntos a apenas 1,2.

Será difícil determinar si el canterismo fue o no a votar en contra del oficialismo, pero hay indicios que al menos llamaron la atención.

Osvaldo Simone, que fue candidato a decano en Ingeniería, y Víctor Becerra, ex secretario de Extensión de Cantero, estuvieron en los festejos de Ruiz. Y Simone, viudo de Gladys Baralla, una de las víctimas de las explosiones de la Planta Piloto, se abrazó largamente con el rector electo.

Parte del canterismo tenía viejas heridas que reprocharle a la conducción de Spada. Otra porción se guardaba antiguas facturas.

Incluso el propio Cantero, rector durante 9 años y actual director de Radio y Televisión Argentina, hizo ayer declaraciones y despegó su gestión universitaria de la de Spada. En declaraciones a Telediario digital asegur&oacuProxy-Connection: keep-alive Cache-Control: max-age=0 ; que su gestión fue muy distinta a la actual y le pidió al rector saliente que se responsabilice por el resultado adverso. También cuestionó la política de alianzas con el gobierno de la ciudad: “Que se haga cargo Spada, el radicalismo de Rins y la gente de Jure que está en el Municipio. Siempre excluí la política partidaria de la conducción universitaria. Siempre lo dejé explícitamente afuera. La política académica científica no se debe mezclar con la universitaria”.

Pero, junto con el revés en Económicas, hubo un dato que llamó la atención más que cualquier otro: el oficialismo, que tenía el acompañamiento del Espacio Independiente, una agrupación que tiene en su poder cuatro centros de estudiantes y la Federación Universitaria, perdió en el claustro Estudiantes. Allí, Ruiz se quedó con el 12,71 por ciento de los votos ponderados, mientras que Spada apenas cosechó el 11,99 por ciento.

Esa misma noche, cuando la derrota todavía estaba fresca, se oyó cerca del rector un reproche indisimulado contra el Espacio Independiente. “Se les dio todo lo que pidieron, incluso espacios de poder y ni siquiera fueron capaces de ganar Estudiantes. No pudieron movilizar nada”, dijeron cerca de Spada.

Una elección apenas mejor del Espacio hubiera dado vuelta el resultado. Ahora, esa agrupación deberá revisar qué le pasó, cuáles de sus propios métodos -muchos de ellos discutidos- le hicieron tropezar.

Sin embargo, más allá de las fallas de los aliados y de las jugadas de otros grupos de la política universitaria, las causas de la derrota spadista no pueden buscarse sólo en hechos particulares sino, fundamentalmente, en la orientación de la Universidad en los últimos años, en el estilo de conducción que ensayó el oficialismo desde 2008, cuando incorporó a un grupo de funcionarios de línea dura, y en un estancamiento o retroceso del posicionamiento de la casa de altos estudios en la sociedad. También, por supuesto, la derrota debe atribuirse al natural desgaste que sufre todo proyecto después de 22 años en el poder.

Spada y el oficialismo perdieron la elección pero no desaparecerán como actores políticos dentro de la Universidad. Y ese será uno de los desafíos que tendrá que enfrentar Ruiz en sus primeros pasos como rector: cómo actuar ante los nichos de poder que mantendrá la administración saliente.

Todo parece indicar que no será fácil la relación con la Federación Universitaria, que horas antes de que comenzara la segunda vuelta machacaba con que Ruiz-Salminis eran el caos, el fin de las becas y el aumento del menú universitario. La nueva conducción ya adelantó que no tendrá un único interlocutor en el movimiento estudiantil sino que tendrá diálogo con todos y, por lo tanto, la hegemonía del Espacio Independiente correrá peligro no sólo como representante del estudiantado sino, fundamentalmente, como ocupante de espacios de poder.

Otro de los desafíos para la dupla ganadora será encontrar consensos en el Consejo Superior para evitar que existan límites que puedan condicionar la gestión.

Si bien Ruiz desestima los riesgos de que puedan existir inconvenientes, habrá que esperar para ver cuáles son las primeras reacciones en el llano del mismo grupo que hoy está en el poder.

Otro sector que podría generarle inconvenientes a Ruiz es No Docentes, un claustro dominado por la CGT, enfrentada a muerte con la CTA, la central a la que pertenece el rector electo. El matemático adelantó en la entrevista con PUNTAL que garantizará la libertad sindical y, por lo tanto, al igual que con los estudiantes, abrirá el juego a otros gremios. La CGT no suele ser diplomática cuando se trata de luchar por el poder.

Un párrafo aparte merece la relación institucional entre el rectorado y el gobierno de Juan Jure, que ha jugado -al menos su círculo más cercano- de parte de Spada. “Nosotros le aportamos al Cacho lo poco que teníamos: Graduados. Y cumplimos. Pero no hay que mezclar lo institucional: aspiramos a tener con la Universidad la misma relación que hemos tenido desde que asumimos”, dijo un alto funcionario municipal.

En la misma dirección opinó Ruiz, que dijo que pretende que la casa de altos estudios vuelva a recuperar la inserción que alguna vez tuvo en la ciudad y la región.

Será el menor de sus desafíos. El mayor pasará por demostrar que la mayoría no se equivocó cuando, después de dos décadas, apostó por el cambio.

Marcos Jure

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