Entre la expectativa y las dudas, Cuba levanta hoy las trabas para viajar

Entre la expectativa y las dudas, Cuba levanta hoy las trabas para viajar
La reforma migratoria elimina la "tarjeta blanca" para salir del país, pero la disidencia critica que el gobierno se reserva el derecho de entregar el pasaporte
En medio de una fuerte expectativa y no pocas dudas, hoy comienza a regir en Cuba la esperada reforma migratoria que flexibiliza las restricciones para viajar al exterior, una de las medidas de mayor impacto de todo el proceso de apertura que puso en marcha Raúl Castro desde que asumió el mando del régimen comunista.

Tras décadas de restrictivos y costosos trámites migratorios, a partir de hoy los cubanos podrán viajar al exterior sólo con el pasaporte y con la visa del país de destino. Parece fácil, como en casi cualquier otro país del mundo. Pero no todos en la isla están convencidos de que así sea.

Especialmente la disidencia, que denuncia que, según la nueva ley, el gobierno se reserva el derecho de no entregar el pasaporte por motivos de "interés público" o de "defensa nacional", lo que se podría convertir en la nueva traba, después de más de 50 años de vigencia de la llamada "tarjeta blanca", un permiso de salida que la nueva legislación dejó sin efecto.

"Parece que «el filtro» ahora va a estar en el proceso de dar el pasaporte y no en la llamada tarjeta blanca de permiso, como hasta ahora", señaló en Twitter la conocida bloguera crítica Yoani Sánchez. Lleva años tratando de lograr que los Castro le permitan salir de la isla, y prometió que hoy mismo tramitará los documentos para poder viajar al exterior.

Sus críticas son compartidas por buena parte de la disidencia, que no se hace muchas ilusiones.

Elizardo Sánchez, que encabeza la ilegal aunque tolerada Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, consideró que "la nueva ley migratoria sigue siendo esencialmente discriminatoria y persiste la violación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos" sobre el libre movimiento de las personas. "A todas luces el gobierno va a mantener una política discriminatoria con aquellas personas que no son partidarias del gobierno o que no aplauden sus políticas", añadió.

Además, la nueva ley, anunciada el 16 de octubre pasado, mantiene fuertes restricciones para algunos sectores profesionales, con el fin de evitar el "robo de cerebros".

En ese sentido, las principales restricciones las sufrirán los profesionales que sean considerados "imprescindibles": directivos, científicos, médicos, atletas y docentes.

Estos profesionales podrán solicitar viajar al extranjero, pero el gobierno deberá "analizar cada caso" y además necesitarán la autorización de sus "jefes facultativos". Si lo que solicitan es un permiso para residir en el extranjero, el plazo máximo de estancia será de entre tres y cinco años, según el caso.

El precio del pasaporte es otro de los problemas de la nueva ley. Antes costaba 55 CUC (la moneda fuerte cubana, casi equivalente al dólar) y ahora cuesta 100, en un país donde el salario promedio mensual apenas llega a los 20 dólares.

Además, los cubanos necesitan visas de ingreso para viajar a casi todos los países del mundo, con excepción de 15 naciones, la mayoría del ex bloque comunista, con las cuales la isla tiene un convenio.

La ley también amplía el tiempo que un cubano puede permanecer en el extranjero, que pasa de 11 a 24 meses sin necesidad de prórrogas. Elimina, además, la confiscación de bienes, derechos o valores de las personas que abandonan el país y flexibiliza algunas condiciones para los cubanos que están en el exterior.

Así, los que abandonaron definitivamente el país podrán viajar a la isla y permanecer durante 90 días sin prórrogas, un plazo que se amplía a 180 días si se trata de ciudadanos cubanos que tienen permiso de residencia en el exterior, conocido como "PRE".

La ley permite, incluso, la "entrada temporal" de emigrados que el gobierno cubano consideró "ilegales", incluidos médicos y deportistas que desertaron o abandonaron el país en los 90. En concreto, permitirá visitas de quienes se fueron "ilegalmente" de la isla después de los acuerdos de La Habana y Estados Unidos de 1994, cuando Washington se comprometió a conceder al menos 20.000 visas anuales a los cubanos. El único requisito para volver temporalmente al país es que hayan abandonado la isla hace ocho años.

Más allá del escepticismo de algunos sectores, la nueva reforma representa uno de los pasos más esperados por los cubanos, que reclamaban el derecho a viajar libremente.

Ayer, había gran expectativa en La Habana entre los ciudadanos comunes. "Ya tengo mi pasaporte. Cuento los minutos para irme a París", relató Sandra, de 23 años y manicura, que dijo tener "una invitación de amigos" suyos para ir a Francia.

La entrada en vigencia de la ley es esperada también con ansiedad en Estados Unidos, donde vive el 85% de los dos millones de emigrados de la isla, concentrados sobre todo en Miami.

LAS DUDAS QUE GENERA LA LEY

La esperada reforma migratoria tiene limitaciones

El "filtro" del pasaporte

La ley elimina el permiso de salida, conocido como "tarjeta blanca", y la carta de invitación que necesitaban los cubanos para viajar al exterior. Sin embargo, los disidentes temen que el nuevo "filtro" del régimen sea la renovación del pasaporte

"Fuga de cerebros"

Para evitar la "fuga de cerebros" formados por la revolución, continúan las limitaciones para los viajes al extranjero de algunos profesionales considerados "vitales" para el país, como los, directivos, los científicos, los médicos, los atletas y los docentes

Visas para viajar

Aunque los cubanos no necesitarán autorización para salir de la isla, necesitan visas de ingreso para viajar a casi todos los países del mundo. Se supone que con la nueva situación migratoria los países empezarán a pedir más requisitos a los viajeros cubanos

Comentá la nota