"No entiendo cómo no hay respuestas aún por el robo en la Municipalidad"

"No entiendo cómo no hay respuestas aún por el robo en la Municipalidad"
El intendente José Eseverri aseguró no entender cómo no hay responsables del robo al Palacio Belgrano. En una entrevista con la periodista Silvana Melo, admitió que hay problemas en el Hospital Municipal, afirmó que a toda empresa que contamine se la va a cerrar y que el concejal Milesi no puede explicar "los problemas con la empresa".
A punto de los tres años de gestión y en las puertas de los 143 años de la ciudad. A José (Eseverri) le costó no sentirse ajeno en el Palacio al que fue durante dos décadas a visitar a su padre. Y a la ciudad le costó también adaptarse a ese muchacho de pocas palabras, tímido, menudo. Hoy asegura que las encuestas lo ubican veinte puntos arriba de cualquier contrincante. No lee los diarios nacionales. "Repaso Página 12, pero poco". Está convencido de que "en estos últimos años no era ni siquiera inteligente leer los diarios. Los periodistas nacionales se convirtieron en militantes de sus propias causas". Por eso "no les creo". Disfrutó como nunca nada el recital de Calamaro. "Va a marcar la vida de los tipos que lo vivieron". Todavía se le humedecen los ojos cuando dice que "las plataformas nuestras tenían mucha letra de mi viejo. Todavía tengo los papeles escritos en el Hospital, con letra de una de mis hermanas, con lo que él le dictaba para la gestión 2007 - 2011".

Pero ahora es la suya. La de los próximos cuatro años a los que aspira. "La estamos haciendo distinta. Con mucho más en objetivos sociales que en las cuadras de pavimento que fue lo histórico de la ciudad". A pesar de que la candidatura le cayó cuando pensaba otra cosa para su vida, a pesar de que heredó funcionarios, concejales, plataforma y presupuesto, "el gobierno se ha ido tiñendo de mi perfil". El próximo gabinete, si es que gana, será propio. "Hay muchos esperando para jugar en primera". Eseverri -José- tiene más kilos que cuando atravesaba terremotos. Tiene más canas y menos pelo. Habló pisando el césped de un espacio que considera bisagra para la ciudad y para él: el Centro Cultural Hogar San José.

-Usted dice que la foto de 2007 y la de hoy muestran otra ciudad. ¿Qué fue lo que cambió?

-Nosotros vamos a celebrar inaugurando la casa del programa Envión, para adolescentes vulnerables. Ya empieza a ser un lugar común del olavarriense medio que te diga cómo está cambiando y qué linda está Olavarría. Porque empieza a ver los parques de otra manera, hay lugares como el Centro Cultural, la Casa del Bicentenario, Olavarría va a tener una fuente... A mí me encanta decir que hicimos 600 cuadras de pavimento en dos años y medio porque no hay gobierno ni en la región ni en la provincia que lo haya hecho. Pero la obra más interesante es la del agua, con 4.600 nuevas conexiones, casi 20 mil personas más con agua corriente; las 1.300 nuevas conexiones de cloacas; los pibes que ahora toman agua de calidad, que no se van a enfermar, que no se van a quedar sin agua en pleno verano. Entonces hay gente que me fue descubriendo como intendente, me fue conociendo y entendió que sabía lo que quería. Que no es fácil cuando tenés la carga de la historia, de un nombre, de un apellido.

-Hubo un primer año tremendo, de transición y conflicto. De gente que decía `nada que ver con el padre, este pibe no tiene carácter´. ¿Cuándo cree que cambió esa mirada?

-Hubo varias cosas. Un símbolo fue la inauguración del Centro Cultural (señala el alrededor con el brazo). Fue mostrar que detrás de ese silencio, de ese no gritar, no hablar fuerte, había cosas que estaban empezando a aparecer. Me parece que hubo gente que escuchó lo que yo dije respecto de la seguridad en un momento, cuando muchos gritaban y decían lugares comunes sobre la seguridad. Y yo estaba diciendo la verdad de lo que estaba pasando. Muchos lo están repitiendo ahora. Acá hay un problema con la justicia real. Empezaron a darse cuenta de que cuando decía algo lo hacía con conocimiento de causa. Hubo un momento de la política en que los opinadores hablaron de nuestras políticas sociales. Y le hemos dado a la ciudad una política social; seguramente le falta. Pero hemos integrado el deporte, la cultura, la promoción y la asistencia primaria como en pocos municipios.

-¿Cree que hubo cambios culturales, en la cabeza de una sociedad históricamente inflexible y de pensamiento cementero?

-He intentado crear un clima de tolerancia, de respeto por el otro y de diversidad. Desde lo religioso hasta en lo cultural. Yo trato de hablar desde el lugar simbólico que te da ocupar un cargo como el de intendente; hablar del respeto, de la necesidad de integrarse, romper con eso de los pibes chetos y los de la gorrita, no discriminarnos, no excluirnos. Profundizar la intervención del estado en estas cosas.

-¿Cómo se ha llevado con el poder local?

-Al poder económico local, lo primero que hice fue aumentarle los impuestos. Hoy están pagando lo que nunca pagaron. Nunca entendí que estuviera condicionado por ninguna estructura preconstituida. Eso sí, me midieron, se organizaron para generar desde ahí un espacio de oposición a mi gobierno, a mi persona, para intentar desestimarme, eso que vos decías `este pibe no tiene idea´. En el camino hemos ido cambiando la coalición política que nos acompaña. Pero mucha gente también se da cuenta hoy de cómo se hacen las cosas más allá de que algunos dejaron de transitar la Municipalidad diariamente.

-Usted sigue hablando de la justicia como si los problemas fueran pasados. Y siguen siendo muy graves...

-Uno de los grandes problemas hoy es la seguridad pública. Y cuando uno dice seguridad pública lo primero que piensa es en la policía. Y no es la policía, es la justicia. Vos me vas a preguntar por el robo a la Municipalidad y yo te tengo que decir que no entiendo cómo no tenemos respuesta a eso. Y hay otras situaciones que ojalá que se encuentren rápido a los responsables, que haya respuestas. Ya no los cuento más a los días que hace que nos robaron en el Palacio Belgrano. Esos son los mensajes de la justicia. Aunque ahora estamos viviendo una situación mucho mejor que dos años atrás. Hubo cambios policiales, hay gente que está presa.

-Pero hay otra ciudad que no mejoró. Un submundo donde reina la droga, la trata, la muerte violenta. ¿Quién abre esa puerta?

-Si alguien ha hablado del tema droga he sido yo. He reclamado a las autoridades judiciales y va a haber una fiscalía especializada en droga; si traen un fiscal que no sirve ya es otra cosa. Está claro que los grandes robos en la ciudad han estado asociados a la droga. Donde hay mucha plata en juego está la droga. Y en el tema de la trata, apuesto a que va a haber intervenciones judiciales importantes. Si alguien ha hecho algo enviando mensajes a quienes cometen ese delito, hemos sido nosotros. Pero tenemos un amparo de un juez que nos obliga a tener un cabaret abierto.

-Es una discusión que no se dio si es buena o no la idea de la prohibición. Finalmente existen lo mismo, pero sin posibilidad de control.

-No podés legalizar desde el estado el ejercicio de la prostitución a través del comercio ilegal, amparado en las redes de trata. Yo lamenté que el debate no haya sido mucho más profundo. Porque hubo concejalas que estaban en contra. Y creo que lo estaban desde el punto de vista de quienes los usaban. Porque alguien paga...

-Si las chicas dieran a conocer la cartera de clientes...

-(Se ríe) Una cosa es la prostitución voluntaria y otra es la trata, la entrada al país de mujeres en estado de esclavitud. La no libertad de elegir qué quiere hacer con su cuerpo y con su vida. Nosotros no tenemos la capacidad investigativa ni nada que se le parezca como para atacar esto desde el municipio. Hoy hay un compromiso muy grande desde el gobierno nacional.

-Se habla de que hay un tratamiento diferente desde su gestión hacia las caleras que emiten humo probablemente tóxico. Y se hacen interpretaciones políticas. ¿Por qué contra la ex calera Milesi y no contra Peñacal?

-A la empresa que se le pruebe que contamina la vamos a cerrar. Creo que es la primera vez que un gobierno municipal cierra una empresa. O pide la clausura o se banca el cierre como ha ocurrido ahora. Peñacal no tiene la habilitación de la Municipalidad. Se le venció y no se le renovó. Pero la que tiene capacidad de clausura es la Provincia. Cuando vinieron no estaba tirando humo. Curiosamente cuando vienen, no están tirando humo. En cuanto a la calera Milesi ya estaba clausurada y se encontraron con que estaba violada la clausura. En los dos casos nos hemos manejado de la misma manera.

-Pero el concejal Sergio Milesi dice que es una persecución.

Si Milesi se cree tan importante que el mundo gira alrededor de él es problema de Milesi. Hay gente en la política que cree que desayuna bronce. Hay que ser más humilde, si él tiene un problema con la empresa y no puede demostrar por qué de un día para el otro la cooperativizaron, no le pagaron la indemnización a los trabajadores y les cobran un alquiler... Y dicen que la empresa es deficitaria. Increíblemente el sindicato se borró y los trabajadores no quieren la expropiación y prefieren seguir pagando el alquiler... es raro, ¿no? Y bueno, si no quieren la expropiación no se trabajará en eso y punto. Tendrán que bancarse la empresa como cualquier hijo de vecino. Tienen que funcionar con normas de calidad, porque si trabajan dañando al resto la verdad es que no tienen ningún respeto por los demás. Cuando ocurrió el derrame de una de las empresas que transportan combustibles alternativos no tuvimos ningún problema en investigar las habilitaciones de la principal cementera del país. Nosotros no nos casamos con nadie. El problema no es nuestro, el problema es de vecinos que no se bancan más vivir entre el humo, el olor, la contaminación y el riesgo que significa para quienes transitan por la ruta. Lo que quieren hacer es defenderse políticamente intentando victimizarse.

"A mí me llamó Kirchner"

-¿Cómo vislumbra el Gobierno post Kirchner?

-Al Peronismo Federal se le terminó la razón de ser que era el antikirchnerismo rabioso. A Cristina la veo transitando con un inmenso dolor este tiempo pero llevando adelante este país en una circunstancia histórica, con complicaciones internas pero con mucho respeto hacia ella. Creo que se va a transformar en uno de los presidentes con mayor respaldo popular. Pero también hay mucho que arreglar en el país.

-¿Tiene que ser candidata?

-El mayor daño que le pueden hacer es bajarla al ruedo de la política. Hoy es la presidenta de todos los argentinos. Y el problema lo tiene la oposición. La misma que estafó a la sociedad. El Acuerdo Cívico es una propuesta electoral vacía de contenido. Ninguno presentó una idea. Con todos los errores que se cometen, con las diferencias que podemos tener, hay un gobierno en condiciones de gobernar. A la oposición se le murió Kirchner y no sabe para dónde ir. Entonces lo peor que le pueden hacer hoy a Cristina es hablar de candidaturas. Es que muchos tienen la necesidad de tapar su ineficiencia de gestión o el vacío de poder propio hablando de la candidatura. Hay intendentes a los que les va muy mal y quieren tapar eso con política.

-Cuando habla de la oposición, ¿señala a Olavarría también?

-Claro. Acá funcionan a reacción de temas que le aparecen. Cuál fue el acto más importante de un sector de la oposición... abrazarse a un eucaliptus. Si ése es el acto más importante de un dirigente que quiere ser intendente, estamos sonados. La van a chocar a la ciudad. Porque no tienen idea. El árbol es re importante para los vecinos. Pero si querés ser intendente, tenés que mirar más allá de los intereses personales y focalizados.

-¿Se sigue sintiendo dentro del proyecto nacional y popular?

-Sí por supuesto, no podría sentirme en otro lugar. Hay cosas que van más allá de las personas. El que quiera cambiar el rumbo del país está loco, va a chocar con la realidad y con la gente. Aunque haya cosas que hay que corregir.

-Hay un kirchnerismo paladar negro que se intensificó con la muerte de Néstor y que está muy lejos de sus posturas. ¿Hay posibilidades de construir en sociedad?

-Yo entré al kirchnerismo no por ellos; Kirchner me llamó. Yo no les pedí permiso a esas minorías intensas que aparecen ahora y se quieren adueñar de la historia. Es no entender cómo funcionan los procesos. Si algo no hizo Kirchner es ser un tipo dogmático. Tenía ideas centrales que es lo que no hay que perder. Nosotros nos criamos en los 90 y eso te baña de pragmatismo. El planteó que había que tener ideas, saber dónde llevar el país, manejar con eficiencia el estado, ser buenos administradores. Hay gente que no tiene esas ideas. Y son kirchneristas intensos.

Médicos y servicios

-Uno de los temas que hace ruido en su gestión es el Hospital. Hay muchas quejas por fallas en servicios, por falta de médicos, ¿usted las escucha?

-Cuando asumimos había 235 médicos y ahora hay 252. Había 195 enfermeras y ahora, 212. Hay servicios en los que hemos tenido problemas. Gente que se va y gente que llega y hay una nueva generación que se está formando. Tuvimos problemas en diagnóstico por imágenes, cuando prácticamente todos los integrantes del servicio se fueron al sector privado, porque fueron capitalizando su propia actividad. Vienen equipos como hace unos días a hacer operaciones de alta complejidad en cirugía infantil y se encuentra con un hospital público como no existe. Hay veces que te llegan agradecimientos para los médicos y también quejas de gente que no trabaja como tiene que trabajar. Que no atiende a la gente como la tienen que atender. Y eso es así... Yo sé que todavía tenemos un par de problemas puntuales con salarios de médicos que estamos en camino de arreglar. Pero a mí me preocupa cuando la gente siente que se la deja de atender. El otro día estuve hablando con una piba que está convencida de que el padre se murió por culpa de un médico en la emergencia. Yo no lo pasé a planta permanente. Y le dije hay que investigarlo para que nadie se llegue a encontrar con un tipo al que no le importe la vida de los demás. En un servicio hay un médico excelente. Pero tiene un montón de problemas en la relación. Se agarró a trompadas con uno, se peleó con otro y así no se puede. Por más buen profesional que sea. Trajimos un par de médicos de La Plata y están trabajando muy bien. No se nos murió un solo pibe. Pero sé que los problemas están y que nadie piense que a mí no me interesan, que no me caliento.

-¿Por qué hay chicos de los hogares que terminan diez, quince, veinte días en Pediatría sin tener patologías concretas?

-Llegan por órdenes judiciales. Son pibes generalmente con problemas de adicción o de conducta graves. Hay casos muy terribles. Pero la llegada a Pediatría es por orden judicial. Sé que hay resistencia de los médicos y la entiendo. Pero nosotros no podemos hacer otra cosa.

-Se habla de anarquía, de falta de conducción en el Hospital. Y hasta hay gente que extraña el orden militar del anterior administrador.

-Naaaa... Si algo hemos hecho en el Hospital es profesionalizar la gestión administrativa. Tenemos un contador nuevo a cargo de las compras. Hemos modernizado tecnológicamente de una manera impresionante la gestión.

-Le hablé de conducción.

-Estamos haciendo concursos; a uno de ellos lo ganó Mario Menón (integrante de la asociación sindical que agrupa a los médicos) que debió tener hasta dudas de que lo dejáramos ganar un concurso. Y me ha sorprendido gratamente como jefe de servicio. Otro concurso van a coordinar Clínica Médica, Clínica Quirúrgica y Terapia de adultos y de a poco vamos a ir formando un equipo que no sólo se haga cargo de la gestión médica sino de la docencia porque al hospital le falta ser un lugar de referencia en la formación. Hay gente que piensa que el orden se pone de otra manera. Pero hay una etapa que se superó y punto. Yo creo en la gente. Creo que la gestión administrativa tiene que tener sus propios mecanismos de control.

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