La segunda audiencia en el juicio que se le sigue al ex funcionario Pascual Amoresano por presunto enriquecimiento ilícito y omisión maliciosa en su declaración jurada quedó en claro que fue él mismo quien se puso en evidencia.
Como Jefa de la División Auditoría del Tribunal de Cuentas, ella fue la encargada de investigar en 2005 las declaraciones juradas que presentó el ex funcionario de Rubén Marín, Néstor Alcala y Carlos Verna: una del año ‘99 y otra de 2002.
El puntapié inicial lo dio la actual titular de la Dirección General del Registro Civil, Irene Giusti, quien en ese entonces estaba a cargo de la División de Control de Patrimonios del TdC.
Giusti fue la primera de los cuatro testigos en la audiencia de este lunes a la mañana.
Contó que las sospechas surgieron cuando examinó la DD.JJ. de Amoresano y detectó una serie de irregularidades. “Detectamos una inconsistencia en relación con la declaración jurada anterior”, dijo ante una consulta del fiscal Jorge Marcelo Amado.
De acuerdo a la versión que Giusti brindó al Tribunal de la Cámara del Crimen Nº 2 -compuesto por Abel Depretris, Carlos Mattei y Eduardo Olmos- en su descargo Amoresano admitió que “no sabía” que tenía que declarar los bienes de su esposa ni tampoco los familiares.
Luego fue el turno de la testigo Dora Beatriz Aimare, la arquitecta que realizó el peritaje encargado por el Tribunal de Cuentas.
La profesional detalló en qué consistió su trabajo. Fundamentalmente se trató de una inspección ocular en los 4 o 5 completos habitacionales (cifra que no quedó clara, pero sumarían unos 20 o 25 departamentos) para determinar el tipo de construcción, los costos y el valor de mercado de ese momento.
Alli surgió que dentro de esos complejos -todos realizados en un mismo terreno- había actuado como socio en uno de ellos el ex Asesor Letrado de Gobierno, Pablo Luis Langlois, y una mujer identificada en la audiencia como Adriana Vincens.
En algunos pasajes de sus preguntas, la abogada defensora pareció pretender poner en duda la evaluación hecha por la arquitecta. Y de hecho le arrancó una a su favor: Aimare admitió que la revista de San Juan que utilizó para hacer el cálculo de gastos construcción en uno de los complejos podría llegar a tener un cálculo de un 15 o 20 por ciento superior debido al sistema sísmico que se usa en aquella provincia.
De todos modos, el presidente del Tribunal tampoco dejó pasar la oportunidad para que quedara claro que la arquitecta Aimare había utilizado más de una revista -entre otros soportes- para realizar la evaluación de los gastos de construcción.
A su turno, la contadora Gladys Leonor Rapanelli -quien se desempeña en el Tribunal de Cuentas desde 2001- contó cómo realizó su tarea desde la División Auditoria, luego de que llegara a sus manos el expediente de Amoresano girado por Irene Giusti.
- ¿Recuerda cuál fue la conclusión?, la interrogó el fiscal Amado luego de escuchar el proceso de cómo Rapanelli -tras un sorteo- se hizo cargo del peritaje.
- Había un crecimiento importante que no se cubría con los ingresos declarados...
- ¿Recuerda la suma?
- No, en este momento no....si lo tuviera a la vista lo podría decir.


Comentá la nota