Entre las exposiciones que se escucharon ayer en la Jornada "El Rol del Sector Empresario en la Prevención y la Erradicación del Trabajo Infantil", hubo quienes indicaron que los trabajadores rurales son engañados por los finqueros para que estos así, puedan mantenerlos en negro.
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Entre los términos que se trataron en el Encuentro se habló de la situación en la que se encuentran los trabajadores rurales y sus familias, en un contexto que propicia el trabajo infantil. Una de las consecuencias que surge de ello es que madres y padres se llevan a sus hijos en tanto no tienen lugares donde dejarlos.
"Hay que abordar el tema desde distintos sectores. Los niños trabajan en muchos cultivos. El 60% de los chicos trabajan con sus familias", dijo a Nuevo Diario el referente de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en Argentina, Gustavo Ponce.
Sostuvo que el "pago a destajo es un punto a revisar".
Y es que al hacerse un pago por cantidad producida, trabaja toda la familia. Tras esta impresión, aclaró que lo que se busca "no es culpabilizar a la familia sino encontrar respuestas alternativas".
Ayer, entre las respuestas a las que refirió Ponce, Marisa Briones habló de la experiencia de los "Jardines de Cosecha", entidades que funcionan en la época de verano en distintas escuelas para dar atención a chicos de entre 0 y 8 años.
Paralelo a este programa, dijo, se encuentra funcionando el programa "Porvenir", en el cual se otorga atención a chicos de entre 9 y 15 años de las familias que trabajan en la zona rural.
Los programas funcionan en escuelas de 7 localidades de Salta e involucran a 1050 chicos de hasta 15 años. Los dos tercios del funcionamiento de estas entidades son financiados por la Nación, y el resto por empresas. Briones explicó que este tipo de experiencias se está aplicando en Salta sobre todo en la zona tabacalera.
Mientras, la situación que parece más vulnerable se da en las zonas de desmontes, en donde las familias no solo están en negro, sino que viven bajo plásticos sostenidos por palos, muchas veces sin agua potable, ni sanitarios.
Los encargados de las inspecciones señalaron que en Salta, esa realidad se ve mucho en Las Lajitas, Pizarro o JV González, como en algunas fincas del norte provincial. Reconocieron, como sucedió con una inspección de la AFIP, que existe el "aprovechamiento" de quienes tienen las explotaciones al pagar menos de lo que corresponde (el jornal diario está en casi 100 pesos y se llega a pagar, como mucho, 70 pesos), hasta el cobro de la comida.
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