Al inicio de la segunda parte del ciclo lectivo, el riesgo que involucra a la salud de los menores es serio, teniendo en cuenta que el servicio de Pediatría del Hospital Schestakow se encuentra trabajando al límite de su capacidad. La prevención se hace indispensable.
Tanto las escuelas primarias como los centros de cuidado infantil albergan a bebés y niños pequeños, la población más vulnerable a infecciones respiratorias y gastrointestinales. Y al compartir espacios cerrados, juguetes y alimentos, los pequeños se encuentran en mayor riesgo de contagio de virus y bacterias.
La Dra. Natalia Zingaretti, jefa de Residentes de Pediatría del Hospital Schestakow, explicó que "en los casos de niños que concurren a jardines maternales, la probabilidad de contraer una enfermedad infecciosa aumenta dada la mayor exposición a agentes patógenos, el contacto frecuente y cercano con otros niños y las limitaciones de cuidado de la propia higiene inherentes a la edad. Estas infecciones son un problema, no solamente para quienes se enferman, sino también para sus familias".
Cuidar a los niños en esta etapa tiene una importancia capital, puesto que la salud futura y el potencial físico e intelectual de una persona se condicionan notablemente durante los primeros mil días de vida, que van desde la gestación hasta los dos años de edad. Gran parte del desarrollo de la salud futura del bebé y del riesgo de enfermedad están determinados por factores ambientales (nutrición, cuidados de la salud, higiene, educación, estimulación cognitiva, entre otros factores).
Los centros de cuidado infantil cumplen un rol esencial dentro de esos mil días, debido a que con frecuencia los bebés y niños pequeños pasan mucho tiempo en ellos.
La alimentación es también central en el caso de infecciones: por un lado, es necesario favorecer la lactancia materna, ya que proporciona inmunidad al bebé; por el otro, manipular en forma correcta los alimentos, dado que gran cantidad de casos de infecciones gastrointestinales se debe a cortes en la cadena de frío, contaminación, higiene deficiente y otros problemas que pueden evitarse. El lavado frecuente de manos antes y después de las comidas también es muy importante.
Sin embargo, "en nuestro país no hay guías o recomendaciones oficiales dirigidas al personal de jardines maternales, por lo que estamos desarrollando un ciclo de capacitación destinado a docentes y personal que trabaja en centros de cuidado infantil con muy buena repercusión", informó la Dra. Serra.
Recomendaciones
- Lavarse las manos con agua y jabón líquido a menudo, y en ocasiones como cambio de pañal e higiene de secreciones nasales al ingresar y salir de la sala o del aula.
- Secarse las manos con toallas de papel descartable.
- Evitar el uso compartido de toallas, repasadores y servilletas.
- Limpiar y ventilar las habitaciones y áreas de juego con frecuencia dia.
- Lavar los juguetes y otros elementos del jardín con agua y detergente.
- Propiciar la lactancia materna
- Mantener la cadena de frío de los alimentos.
- Cuidar la higiene de las superficies en las que se manipulan alimentos
No concurrir al establecimiento con fiebre u otros síntomas de infección.
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