Si todo sale como está previsto, en enero próximo arrancará la construcción de la planta de tratamiento de residuos urbanos para la ciudad. La puesta en marcha de las obras pondrá fin a tres años de intensas gestiones para lograr el financiamiento del proyecto, presupuestado en 11 millones de pesos.
El emprendimiento cuenta con un crédito del Banco Mundial (BM) que asumirá el gobierno nacional para levantar la planta de procesamiento de residuos "más moderna de América Latina", según la calificó la saliente subsecretaria de Medio Ambiente municipal, Daniela Mastrángelo.
Las obras se licitaron a mediados de este año y cuatro empresas presentaron sus propuestas. La constructora local Milicic SA, Eva SA (Quilmes, provincia de Buenos Aires), Merco Vial SA (Capital Federal) y Aesa (Ezeiza, Buenos Aires).
Las cuatro ofertas ya fueron evaluadas y se elaboró el dictamen técnico de la adjudicación, que espera la firma del jefe de Gabinete. Un trámite que quedará concretado cuando se complete el plantel que acompañará a Abal Medina.
"Con esa autorización ya es posible proceder a la rúbrica del contrato y al inicio de las obras de manera inmediata. Tuvimos reuniones con funcionarios de la Secretaría de Medio Ambiente nacional y del Banco Mundial que nos aseguraron que los contratos se firmarían antes de que termine el año con el objetivo de empezar las tareas en enero", explicó Mastrángelo.
Paso a paso. La flamante estructura se levantará en un predio de cuatro hectáreas en Bella Vista (zona oeste de la ciudad) y cercano a la actual planta de transferencia de residuos gerenciada por el Servicio Urbano de Mantenimiento Ambiental Rosario (Sumar). El lugar a donde llevan los desperdicios los camiones recolectores, el material se compacta y es enviado al relleno sanitario de Ricardone.
Básicamente, se trata de varios galpones e instalaciones que permitirán, primero, separar los residuos reciclables (vidrio, metales o plásticos) de los orgánicos.
Los primeros serán clasificados, compactados y vueltos a comercializar como materia prima para algunas producciones industriales.
En tanto, a los desechos generados por restos de alimentos o verdes los convertirán en compost que, en principio, se utilizará como cobertura de suelo, pero que también permitirá producir abono de calidad agronómica.
Las metas. La planta podrá procesar hasta 250 toneladas diarias de residuos. Esto representa aproximadamente un tercio de los desechos que diariamente se producen en Rosario.
Su puesta en marcha le permitirá al municipio cumplir con las metas del plan basura cero, que apunta a reducir gradualmente los volúmenes de desechos que se lleva a disposición final.
"Más de la mitad de los residuos que generamos todos los días son orgánicos, de manera que resulta estratégico erigir en la ciudad emprendimientos para su tratamiento, porque de esa forma realmente marcaremos una diferencia ambiental, cuantitativa y cualitativa en la gestión de los desechos", sostuvo la ex funcionaria.
Luego destacó que el complejo "será único en América latina", tanto por su capacidad de procesamiento como por la tecnología que utilizará en el tratamiento de los residuos.
A diferencia de otras plantas, el proceso de compostaje se desarrollará en "ambientes cerrados, con humedad y temperatura controladas y volteo automático", indicó.
El objetivo es dotar a Rosario de un centro integral de gestión de residuos a escala industrial donde se centralicen las operaciones de separación, clasificación, limpieza de materiales y compostaje. Algo que cambiará radicalmente la forma de deshacerse de la basura.

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