A poco de finalizar la gestión de gobierno, la Dirección General de Escuelas decidió ajustar las normas de convivencia escolar en el Nivel Medio, para que sean más duras.
Básicamente la reforma de la resolución 445/13, que desterró al sistema de amonestaciones como medida disciplinaria, simplifica la aplicación de las sanciones consideradas leves, moderadas e intermedias, al dejarlas en manos del preceptor y el docente, sin la intervención de los padres en esa circunstancia.
Justamente establece que los progenitores del alumno serán llamados a intervenir, y de qué manera, cuando el chico cometa una falta grave o extremadamente grave. Esto es, lesione a un compañero, rompa parte del mobiliario, atente contra la vida de una persona, lleve armas o produzca algún tipo de ataque sexual.
Según los códigos de convivencia escolar, los chicos cuentan con 25 puntos de “crédito” para todo el año, los cuales se pierden cada vez que se comete una falta a ese código, de acuerdo con un tipificación descriptiva de cada situación y su equivalente en puntos. Es decir, una falta leve como llegar tarde cuesta un punto; una gravísima como pegarle a un compañero, 12 puntos. Dichos puntos son recuperados con una acción reparadora del alumno.
Con los cambios impuestos, cuando se trate de faltas graves y gravísimas, sólo recobrará la mitad de los puntos perdidos una vez realizada la acción reparadora, y el resto de ellos si realmente demuestra tener una verdadera transformación de la actitud, comprendiendo el alcance del daño producido. En otras palabras, una elaboración de su responsabilidad y aprehensión de nuevos valores.
Un párrafo aparte se llevó el seguimiento de las acciones reparadoras, ya que aunque se presuponía que era una responsabilidad compartida entre la autoridad escolar y los padres, no estaba explicitado en la norma, cosa que fue incluida con una nueva redacción en el artículo 21 del Anexo IV, plasmado en la resolución 2.254, publicada en el Boletín Oficial el martes pasado.
La reacción de la autoridad escolar se dio luego de realizar una consulta entre 1.260 protagonistas del sistema educativo, es decir directivos, profesores, alumnos de tercer, cuarto y quinto años, preceptores, psicopedagogos y padres, los cuales opinaron sobre los resultados que había producido la resolución 445 y aquello que debía ser revisado decididamente.
Además de las modificaciones ya mencionadas, fueron introducidos parámetros para considerar algunas circunstancias como atenuantes o agravantes de la falta, a modo de aclarar la aplicación de las medidas disciplinarias vigentes.
En este camino, por ejemplo, son agravantes de la transgresión cometida el haberlo hecho en grupo, mientras que un atenuante puede ser la edad, porque se entiende que a menor edad, más inmaduro es un adolescente.
Para María Rosa Sfeir, directora de Orientación y Apoyo Interdisciplinario a las Trayectorias Escolares (Doaite), esta decisión tiene como objetivo “darles mayor independencia de los directivos al momento de sancionar a los alumnos, a la vez de simplificar las relaciones entre padres y docentes”, al hacerla más práctica para su aplicación en el día a día.
Sin embargo, desde la Asociación Profesional de Directores de Educación Media (Aprodem) aseguran que desde que fue puesta en marcha la norma, fue muy criticada por las autoridades escolares por considerar que era muy permisiva.
Amalia Vergara, secretaria de prensa de la entidad civil y autora del libro El derrumbe de la escuela pública, dijo que “más allá de la norma escrita, lo que no se está viendo son otros problemas de la escuela que la llevaron a lo que pasa hoy, donde es evidente que esos acuerdos no funcionan como se esperaba. Además, parten de una premisa falsa, en que todos los que integramos la escuela somos iguales, y no es así, unos vienen a enseñar y otros a aprender”.
Además Vergara levanta otras de las críticas que hacen los directores habitualmente: un chico que comete una falta no puede recuperar los puntos. De este modo, sólo especulan con la situación.
Norma Corsino, senadora radical y parte del equipo técnico de Alfredo Cornejo en el área de educación, explicó que la nueva gestión está dispuesta a sostener lo bueno realizado en esta materia y cambiar lo que haga falta. Sin dudas, uno de esos cambios implicará revisar todo el compendio de este tipo de resoluciones, “porque fundamentalmente, los padres, los docentes y los chicos han pedido normas más estrictas”.
Además subrayó que “lo más importante es trabajar en la prevención de estas situaciones para no tener que llegar a aplicar las sanciones, porque cuando un chico hace algo grave, se está llegando tarde”.

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