La pérdida del poder adquisitivo de los asalariados comienza a hacerse cada vez más evidente en la microeconomía cotidiana, empujando a las familias formoseñas a buscar formas alternativas de ingresos para sostener el consumo y pagar deudas obtenidas en tiempos donde la inflación no había hecho sus desequilibrios.
Estas oficinas que anuncian “créditos rápidos y en el acto” para los agentes de dependencias públicas (activos y pasivos) terminan convirtiéndose en un tormento para aquellos quienes se atrasen y -posteriormente- no cumplan con el pago.
Un relevamiento de El Comercial por las más de 15 casas ubicadas en el microcentro de la ciudad permite dilucidar que quienes se acercan a solicitar un crédito generalmente lo hacen con dos objetivos bien definidos.
El grupo más importante solicita un crédito para pagar otros créditos atrasados, transformando una deuda en una cadena de obligaciones que pocas veces logran cumplir. “Trabajo en una empresa privada de construcción, saqué el crédito porque tenemos muchas deudas y no lo puedo pagar ni con la asignación que cobra mi esposa”, dijo un empleado que sostuvo que solicitó un prestamos de $5.000.
“No me alcanza el sueldo que tengo para pagar mis deudas. Generalmente uno saca un crédito cerca de las vacaciones de invierno y verano”, prosiguió otro vecino que se identificó como Rodrigo y explicó que en ese momento ingresaba a una financiera para renovar un crédito que estaba pagando hace unos dos años.
El segundo grupo más importante detectado por este medio busca el crédito personal para realizar compras en supermercados y/o para solucionar urgencias domésticas imprevistas.
Hay casos increíbles con los que se encuentran a la vereda de cualquiera de estos comercios. “Tengo que comprar remedios porque me detectaron un problema en el corazón y con lo que cobro no me alcanza. Una vez ya pedí un préstamo parecido y solucioné mi problema”, comenta una jubilada de la Caja de Previsión Social a la salida de un local ubicado sobre la calle España.
Danza de juicios
Pero el fácil acceso al crédito tiene sus contrapartes: danzas de juicios pululan por el ámbito judicial formoseño, llevando a pagar a los deudores hasta cuatro o cinco veces lo solicitado como préstamo originalmente.
Las estadísticas no son muy positivas para la situación en la provincia.
Tal como lo publicáramos días pasados, Formosa se ubica a nivel nacional en un lugar de alto nivel de morosidad, según un ranking establecido a partir de un Estudio de Morosidad en Argentina de la consultora Banca & Riesgo, publicado por el portal creditos.com.ar utilizando información del Banco Central y de las propias entidades crediticias.
Entre las provincias con mayor cartera morosa aparecen San Juan (en donde llega al 16,2%), San Luis (14,4%), Jujuy (14%), La Rioja (13,5%) y Tucumán (13,1%). Le siguen Corrientes (12,9%), Formosa (10,6%), Chaco (9,7%), Santiago del Estero (8,8%) y Mendoza (8,6%).
El promedio nacional es de 6,77%, ubicándose la provincia formoseña en un lugar de alto nivel de morosidad teniendo en cuenta que se habilitaron préstamos por un monto cercano a los $160 millones, haciendo un promedio de $303 de préstamo por cada habitante. Muy lejos de otras provincias del NEA como Chaco, que llegaron a poner en circulación $2.156 millones de pesos para préstamos a un promedio de $1.969 destinado a cada chaqueño.
Montenegro: “Hay más consultas por deudas de financieras”
Por su parte, el Presidente de Instituto de Informaciones Comerciales, Contador Oscar Montenegro, fue consultado sobre la base de datos de la institución en la que figuran datos sobre créditos pedidos por distintos vecinos.
Sobre si considera que hay más consultas de estado de deudas por parte de financieras que hace unos meses atrás, comentó:
“Sobre la información que tenemos en nuestra base de datos podría decirse que si. Hay un mayor flujo de información producto de transacciones con entidades financieras”, dijo Montenegro que aclaró que estos datos no tienen relación con los bancos y sostuvo que la información que tiene a su disposición marca que entre 12 y 14 mil pedidos de informes mensuales: “Hay un promedio de 500 informes que se emiten a pedido de los asociados del institución. En los años reciente ha habido un cambio importante en el modo de operación de las firmas comerciales”, dijo.
Explicó que hace unos cinco años atrás, las empresas de venta de bienes de consumo durable, no tenían sus compañías financieras como complemento de su actividad comercial pero hoy si la tienen: “Es un detalle a considerar al momento de analizar la información. El pedido de datos forma parte de una compra”, remarcó.
Al ser consultado sobre el nivel de personas afectadas por problemas en el cumplimiento de sus pagos, Montenegro sostuvo que se trata de un 13% de personas sobre un universo de casi 180 mil registros de la base de datos del IIC: “Son unas 23 mil personas que tienen problemas para cumplir sus comprimíos entre deudores directos y los garantes”, expresó y añadió también que esos números se han incrementando además de la suba en el numero de personas que acceden al financiamiento.
Comentá la nota