Encuentro en Giles por una problemática que afecta Luján

Encuentro en Giles por una problemática que afecta Luján

Se desarrolla en la vecina ciudad el octavo Encuentro de Pueblos Fumigados de la Provincia. A los problemas generados por el uso de agroquímicos se sumará una instancia de debate para avanzar en la producción agroecológica.Autor: Nicolás Grande

La vecina ciudad de San Andrés de Giles es sede del octavo Encuentro de Pueblos Fumigados de la Provincia de Buenos Aires, una iniciativa que se replica en varias zonas del país y tiene como eje la articulación de luchas diversas contra el uso de agrotóxicos, como parte de una problemática que no es ajena a Luján, donde rige una ordenanza que limita las pulverizaciones y acaba de presentarse un proyecto para impulsar otra forma de producción que no afecte el medio ambiente y la salud.

La convocatoria coincidirá con el primer Encuentro de Agroecología. De esa manera, se propone como una instancia para “el intercambio de experiencias, recorridos, problemáticas y estrategias que desde cada pueblo fumigado están haciendo posible la lucha para que el agronegocio y sus aliados dejen de provocar muerte”. En San Andrés de Giles, el grupo que articula el encuentro lleva por nombre Ambiente Saludable. El trabajo se dividirá en distintas comisiones, con un espacio final de conclusiones. A su vez está prevista una movilización por la ciudad para visibilizar la problemática de cara al resto de los vecinos.

Ambiente Saludable impulsa, a nivel municipal, una ordenanza que transita el mismo camino que la aprobada en Luján en 2011. En todos estos años, fueron muchas las denuncias por su incumplimiento y la repetición de prácticas de fumigación en zonas prohibidas. La iniciativa planteada en el Concejo Deliberante de San Andrés de Giles prohíbe las aplicaciones aéreas y las terrestres en aquellas “zonas ecológica y ambientalmente protegidas”, entendidas como tales las que sirvan como “residencia legal y/o real de personas físicas, establecimientos educativos, producciones agroecológicas y elementos naturales sensibles a las contaminaciones con agroquímicos, como cuencas hídricas y reservas naturales”.

En una segunda división, el proyecto plantea la creación de “zonas complementarias ecológica y ambientalmente protegidas” alrededor de las primeras y en un radio de 4.800 metros, donde “se prohíbe el cultivo de especies transgénicas y/o todo cultivo en que se use alguno de los agroquímicos y por ende la aplicación de estos productos agroquímicos”. La restricción se propone progresiva en cuanto a su aplicación hasta alcanzar la distancia fijada. A diferencia de lo que ocurre con la ordenanza lujanense, se obliga a la Municipalidad a establecer cuáles son las parceles comprendidas por las divisiones libres de agrotóxicos.

El intento de regulación también prescribe el uso y destino de los envases que contengan sustancias tóxicas relacionadas con fumigaciones, la circulación de equipos aplicadores y los mecanismos de información a cargo de la Municipalidad para con los productores. A su vez, se establecen las sanciones para quienes incumplan los puntos de la ordenanza, traducidas en multas.

EN LUJÁN

En el caso local, a comienzos de este mes distintas organizaciones presentaron en el Concejo Deliberante un proyecto destinado a fomentar la agroecología. La iniciativa cuenta con el apoyo de la Multisectorial Contra el Agronegocio – La “41”, Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria de la UNLu, productores y productoras orgánicos locales, la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT), Feria Franca de Luján, Asociación Familias Productoras de la Cuenca del Río Luján, miembro de Maela, el Frente Universitario de Luján y el Espacio de Lucha Territorial Río Bravo en Subversión, y vecinos de zonas rurales como Carlos Keen, Torres, Open Door, Jáuregui y Villa Ruíz.

Según difundieron, durante esta semana se realizaron presentaciones en distintos bloques del cuerpo deliberativo, además de continuar con la recolección de firmas.

“A seis años de aprobada la ordenanza que regula el uso de agrotóxicos, la cual se incumple frecuentemente, es necesario avanzar en propuestas que marquen un camino basado en un ambiente sano, con producción de alimentos sin venenos en nuestras mesas, y para ello, se debe impulsar la agroecología, proteger a quienes producen alimentos sanos, como se reclama en todo el país”, explicaron.

El proyecto propone crear una Dirección Municipal de Agroecología y plantea la protección de la producción agroecológica con una zona de exclusión en la que estará prohibido el uso de agrotóxicos. Además, crea un Consejo Consultivo Asesor Municipal Agroecológico integrado, entre otros, por productores y consumidores con la finalidad de “proponer acciones coordinadas en los sectores públicos nacionales y provinciales en función de la definición y el cumplimiento de las políticas agroecológicas”.

Además, la iniciativa refiere a un  Sistema Municipal Único de Certificación Participativa que tendrá la posibilidad de “otorgar un sello de origen al alimento o materia prima agroecológica con el objeto de que dicha materia prima o alimento pueda ser identificado fácilmente por el consumidor”.

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