Encorsetamiento de una realidad conflictiva

Encorsetamiento de una realidad conflictiva
Los conflictos de distinta naturaleza van mostrando sus cartas de presentación. Se suceden con diferencia de pocos días y hacen un efecto, por momentos, simultáneo sobre la opinión de los bonaerenses.
Son los distintos casos, como evidencias de distintos déficits en el hacer público, los que afloran imágenes negativas en la ciudadanía que el poder quisiera ocultar.

El conflicto social, con ribetes educativos y ambientales, sumado a la inseguridad, fortalecen una imagen de deuda no saldada desde la gestión del gobernador Daniel Scioli.

A esto debe sumársele cierta sospecha respecto de supuestas omisiones de la policía bonaerense para actuar coordinadamente con sus pares de la Federal en el hecho más resonante de la semana, como fue la muerte del militante del Partido Obrero Mariano Ferreyra.

El conflicto por la disposición final de residuos no es nuevo, pero suele estar en lugares secundarios de la agenda tanto de la gestión bonaerense como la porteña, y se mantuvo latente hasta que explotó en la víspera, pese a los anuncios que el propio sindicato de trabajadores de la Ceamse había realizado en mayo último.

Esto significa -o al menos alimenta- la idea de que la administración de Scioli se ocupó, con todas sus energías, recién cuando las bolsas de residuos desparramadas en veredas y esquinas del Conurbano aparecieron como tétricas imágenes de desolación y abandono ante la medida de fuerza.

Cabe recordar que entre abril y mayo se había realizado ya una medida de fuerza del gremio conducido por el diputado provincial Jorge Mancini (FpV-PJ), por las mismas razones expuestas esta semana, es decir el incumplimiento del convenio entre las administraciones bonaerenses y porteña para la habilitación de nuevos rellenos sanitarios.

En diversas declaraciones periodísticas del primer semestre de este año, el diputado Mancini había anticipado que "de no habilitarse nuevos rellenos sanitarios es posible que el sistema colapse hacia el 2012 y tengamos la basura depositada en las calles, arroyos y ríos”. En este sentido, lo de las calles inundadas de basura, tal cual se vio pudo, ser un anticipo con alguna verosimilitud para el futuro.

Mancini había también explicado por aquel entonces que "queda muy poco tiempo de capacidad para seguir disponiendo correctamente de los rellenos sanitarios", y que "tenemos capacidad hasta el 2012, y si no hay ampliación de la cantidad de rellenos sanitarios entraremos en colapso en muy poco tiempo".

El conflicto de los residuos abandonados en la vía pública por un tiempo suficiente para inundar pantallas televisivas (concepción muy emparentada con el espacio público priorizado por los políticos) compitió con el conflicto social, en una de sus tantas variantes, que fue la demanda de los maestros.

Los educadores, sin distinción de gremios, pararon por 48 horas en función de reapertura de paritarias para discutir incremento de salarios. Los docentes explicaron a su manera que los aumentos en la canasta básica fueron por el ascensor, y el promedio de los demás productos y servicios fueron por la escalera.

A los docentes se les suman de otras extracciones gremiales. En algunos casos, el Gobierno tiene al calendario como principal aliado de negociación. El cierre del ciclo lectivo en diciembre habla a las claras de una tensión que tendría en principio ese lapso de duración. Luego, podría aplazar hacia marzo esas negociaciones, como es su objetivo político.

En cambio, otros rubros como la administración pública en general y la salud -que no tiene recesos prolongados masivos- harían que el conflicto tome otros rumbos y configure la nueva cara de la tensión política y social.

Más allá de esta problemática, asomó la inseguridad con un caso que rozó por momentos la relación con el territorio bonaerense. La muerte del militante Mariano Ferreyra desnudó un caso paradigmático de falta de coordinación entre la policía bonaerense y la Federal en áreas limítrofes del Conurbano y la Ciudad Autónoma. El miércoles, y en un territorio que asoció a Avellaneda con el porteño barrio de Barracas, millones de pesos en presupuesto para la acción preventiva policial parecieron ser una nueva leyenda de la negligencia y la omisión.

No obstante, la lectura de muchos medios hizo que esta falta de coordinación se resumiera a un capítulo anecdótico de un eje que derivó hacia los gremios y su poder de influencia en la política nacional.

La semana transcurrió con muchos problemas simultáneos que obligó a la atención de varios frentes.

Si bien hubo resolución en algunos y opacamiento en otros, no dejó de existir un llamado de atención. Hay una tapa importante que puede ocultar la olla de las distintas presiones. Pero esa tapa, hoy por hoy un caso de agenda nacional, puede no aparecer como garantía de ocultamiento y, así, desnudar distintos déficits que aparecen con la observación de conflictos generados por diferentes demandas sociales.

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