“Encontré a mi hermano luego de 27 años de búsqueda en toda la provincia”

“Encontré a mi hermano luego de 27 años de búsqueda en toda la provincia”

A los 14 años, Alba Angulo se enteró de que su padre había tenido un hijo con otra mujer y que este niño había sido dado en adopción. Inició una lenta pero continua búsqueda hasta que finalmente encontró a Gabriel en la ciudad de Córdoba.

 

“En 1986 por un comentario casual de una tía de Córdoba, me enteré que tenía otro hermano, fruto de una relación extramatrimonial de mi padre. Fue una gran sorpresa para mi, puesto que nadie sabía de esto en mi familia con excepción de mi papá y mi abuela. Así nació mi interés por conocerlo. Si bien ya tenía 4 hermanas y otro hermano más chicos, me fijé el objetivo de descubrir donde vivía ese chico que fue dado en adopción apenas nació en Sebastián Elcano. Quería saludarlo y entablar una relación de hermana”, relató a LA MAÑANA, Alba Angulo, una de las dos protagonistas de esta historia de profundo amor y perseverancia.

Sin decirle nada a sus padres y demás familiares y con el único apoyo de esa tía y de su abuela paterna, esta mujer nacida y criada en La Rinconada, un pequeño paraje rural del norte cordobés, empezó a reunir detalles de lo ocurrido. Primero supo quien había sido la madre de ese niño nacido en 1978. Habló con ella y averiguó que había sido entregado en adopción a través de la intermediación de un matrimonio que siempre ayudaba a los vecinos de su pueblo. Sin embargo, esa mujer nunca quiso saber que había sido de ese hijo que había tenido siendo muy joven. Luego se mudó y todos perdieron el rastro de ella en La Rinconada.

Con el paso del tiempo algunos amigos le confesaron a Alba que esa pareja solitaria que cada tanto solía visitar el pueblo era de Córdoba. Otros en cambio le informaron que la familia vivía en Malagueño. Sin embargo, nadie le dio hasta el año pasado, un apellido y un domicilio concreto para visitar.

“Cuando unos amigos de mi tía me dijeron que en Malagueño vivía una hija de ese matrimonio que entregó en adopción a mi hermano, viajé de inmediato a esa localidad donde ya vivía una prima segunda mía. Las dos nos reunimos con esa mujer. Ella me confirmó la noticia, pero no quiso decirme cuál era el nombre real de mi hermano. Sólo me dijo que le decían Yogui, como al oso de los dibujos animados. Con ese dato contactamos a Mauro, un amigo de mi prima y él al verme me dijo que era igual a mi hermano. Me pidió el teléfono celular, habló con Gabriel y le dio la noticia de que lo buscaba su hermana biológica. El quedó sorprendido y recién se comunicó conmigo dos días después. Finalmente, el lunes 8 de abril del año pasado Gabriel viajó a Jesús María y nos conocimos personalmente después de una búsqueda de 27 años”, explicó Alba, mientras recordaba con emoción ese encuentro que fue compartido con María Jesús Soria, la abuela paterna de ambos.

“A los cinco años mis padres me dijeron que era adoptado. Tomé con absoluta naturalidad la noticia. Ellos también adoptaron otra niña con la que crecimos como una familia absolutamente normal en Malagueño. En verdad nunca me interesó conocer quienes eran mis padres biológicos y si tenía hermanos u otros parientes Cuando mi primo Mauro me llamó y me dijo que me buscaba Alba, no supe que decir. Fue un sábado y estaba de viaje. Volví esa noche y con mi esposa discutimos el tema. Finalmente el lunes la llamé a Jesús María y por la tarde viaje allá. Fue muy emotivo conocerla, a ella, a mi abuela y a mis tíos paternos”, relató Gabriel Tristán, el otro protagonista de esta historia digna de una novela televisiva.

Alba no había hablado nunca del tema con su padre, con sus hermanos y menos con su madre, que desconocía totalmente ese hecho.

“Cuatro días después que nos conocimos con Gabriel y antes de ser operada en Jesús María, lo llamé a papá. Le dije lo que había investigado y que había conocido a mi hermano, ese otro hijo que él había tenido hace ya más de 35 años. El se sorprendió y me dijo emocionado que intentó ubicarlo pero no pudo saber quien lo había adoptado. Además, nunca volvió a tener contacto con la madre de Gabriel. Esa mismo viernes, papá y Gabriel se conocieron y compartieron una cena. Luego se fueron enterando de la noticia mis otros hermanos y mi madre. Para ella debe haber sido muy duro todo, pero lo aceptó sin problemas y ahora lo recibe a Gabriel como a cualquier otro de sus hijos”, explicó Alba.

El encuentro con la madre

Con ese tesón inquebrantable que la caracteriza, Alba averiguó en los meses siguientes dónde vivía en Córdoba la madre biológica de su hermano Gabriel. Le habló por teléfono y concertaron un encuentro. Ella fue el nexo para que Gabriel conociera entonces a su mamá.

“Ella aceptó reunirse con nosotros. Está casada y tiene dos hijos que no saben nada de mi existencia. Fue una sensación muy rara conocerla. Ella me explicó que me había dado en adopción porque le aseguraron que iba a estar muy bien con otra familia. Y no se equivocó ya que crecí en un hogar increíble. Sin embargo fue contundente al decirme que no quería verme más y yo respeté ese deseo. En cambio con mi padre biológico y hermanos compartimos las fiestas y varios asados en La Rinconada y Jesús María. Gracias a Alba ahora tengo otro papá, una abuela, cinco hermanas más, un hermano varón y 20 sobrinos. Cuando nos juntamos con mi esposa y tres hijos somos un montón”, concluyó Gabriel, más que contento porque esa mujer que lo buscó durante 27 años, le permitió conocer una parte desconocida de su vida.

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