“Los saqueadores no eran personas comunes, ciudadanos enojados por el corte del servicio de trenes, sino que llegaron con bombas molotov, palos y empezaron a generar agresiones a los uniformados que custodiaban los ingresos principales, como para distraer”.
La situación demoró varios minutos en ser controlada por los efectivos policiales, que impidieron el ingreso de los saqueadores al sector central de la estación, donde se concentra la mayor cantidad de negocios. Resultó llamativo que, antes del ataque a los comercios, se llevaran a cabo incendios intencionados en otros sectores del predio para desviar la atención de los efectivos apostados en la zona.
Los protagonistas de los saqueos conformaban un grupo de unas 40 personas, entre los que se contaban varios sujetos con los rostros cubiertos. La policía realizó un operativo sorpresa, para apresar a los delincuentes cuando escapaban del lugar, mediante efectivos de civil que se mezclaron con la gente.
Por televisión
Un jefe policial consultado comentó que “los saqueadores eran un grupo reducido, y estaban organizados”, agregando que “no eran personas comunes, ciudadanos enojados por el corte del servicio de trenes, sino que llegaron con bombas molotov, palos y empezaron a generar agresiones a los uniformados que custodiaban los ingresos principales, como para distraer”.
Las cámaras de televisión que cubrieron el momento de los saqueos confirmaron la presencia de activistas encapuchados en las maniobras, mezclados con personas que actuaron a cara descubierta.
Desde la Policía Federal se informó que los detenidos por los disturbios eran hasta anoche al menos 26, de los cuales 16 fueron alojados en la División Roca -que funciona en la misma estación- y los 10 restantes en la comisaría 16ª.
Grupos violentos, en su mayoría compuestos por jóvenes, atacaron a pedradas la estación, incendiaron una puerta de acceso y saquearon algunos comercios de la zona.
La revuelta concluyó con la intervención de carros hidrantes de la Policía, que tuvo que recurrir a gases lacrimógenos para dispersar a los violentos.
Tras los incidentes, los promotores de la protesta sindical levantaron el corte que mantenían en las vías de Avellaneda.
En momentos en que centenares de pasajeros no podían usar el servicio de trenes por el bloqueo de las vías, los jóvenes atacaron a la policía con piedras, prendieron fuego a instalaciones y saquearon negocios de la terminal, en una batalla campal que duró al menos una hora, mostró la televisión local.
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