La candidata a gobernadora por Cambiemos, la concheta porteña María Eugenia Vidal, es consciente, a pesar de lo que se diga en los medios que es difícil su triunfo en la Provincia, sobre todo al estimar que los votantes de la provincia no tienen inclinación por el corte de boleta, y una tendencia general liderada por Daniel Scioli, podría favorecer a su contrincante, Anibal Fernandez.
Las 27 mil mesas de Buenos Aires, que reúnen el 40% de los votantes del país son clave para definir una eventual segunda vuelta y podría jugar a favor de Anibal Fernandez, debido a la falta de cultura por el corte de boleta y el efecto arrastre en la provincia, según los analistas.
“Si hubiera un mano a mano, ganaría Vidal; pero el efecto Scioli y de los intendentes le daría un plus y la victoria a Aníbal”, señaló así el consultor Carlos Germano, y explicó que el corte de boleta histórico en la provincia es de alrededor del 3 por ciento.
En ese sentido, la ausencia de balotaje en territorio bonaerense es destacado como otro posible aliado que posibilitaría la victoria de La Morsa. “Fernández tiene un nivel de rechazo alto, pero una estructura política fuerte. Su gran ventaja es que no hay ballotage”, explicó Germano y vaticinó “una elección muy cerrada y no está garantizado un triunfo absoluto”.



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