Dijo que seguirá militando, pero reafirmó sus críticas al principal candidato del radicalismo, Julio Cobos.
De esta manera, confirmaron los rumores que nacieron la misma noche de la derrota, cuando el candidato principal salió a anunciar que habían sacado apenas el 4,8 por ciento en las primarias, quedando en quinto lugar.
Para los radicales que prefirieron ir por fuera de su partido, los magros resultados de las elecciones pasadas eliminan las chances concretas para seguir en la contienda.
Es por eso que prefirieron renunciar al contrato con la lista 8 ya que, de esta manera, permiten técnicamente al Partido Federal (PF) remplazarlos por otros candidatos. Las bajas serán hasta el cuarto lugar inclusive, que ocupa Alejandra Weintraub -titular de discapacidad en Capital-.
De esta manera, quien ocupaba el quinto lugar en la boleta y los tres candidatos suplentes, suben y se conforma una nueva lista de candidatos a diputados nacionales, situación permitida por la ley tal como lo explicó Ricardo Puga, secretario general del PF, aunque aclaró: "Esto si es que no avanzamos con los acuerdos con otros sectores y llevamos sólo candidatos a los cargos provinciales". Aunque la situación para esta fuerza todavía se puede salvar, lo cierto es que la decisión no cayó nada bien.
En la primera aparición pública de los ahora ex candidatos, luego de "aquel domingo", sólo estuvieron Iglesias y Juri, quienes justificaron que ellos mismos pidieron a Fayad que no fuera: "Él tiene que gobernar. En marzo o abril tendrá sus elecciones desdobladas y yo le pedí que no participara de este anuncio ya que él tiene el desafío de gobernar y nosotros no", señaló el ex gobernador.
La renuncia ya oficializada coloca a los referentes en una nebulosa partidaria. Es que ellos son figuras reconocidas de la política local por lo cual el resultado negativo tiene otra connotación y de ahí la decisión de no competir si no van a ganar.
Iglesias, quien no volverá a una UCR con Cobos, intentó ayer definir su lugar. "Vamos a seguir militando", aseguró sin precisar bien cómo y aclaró: "No nos hemos ido de la UCR ya que no nos desafiliamos, pero tenemos muchas diferencias y el eje tiene que ver con Cobos y sus actitudes. Yo sigo pensando lo mismo".
Sin partido por ahora, en su proyección al futuro, el ex gobernador piensa más en apoyar a aquellos que compartan su visión sobre el radicalismo y proyectos, que en volver a ser candidato, aunque se amparó diciendo: "Nunca digas nunca". A su vez, abrió las puertas a sus compañeros de lista para volver a las bases: "Cada uno sabrá en qué marco da la lucha".
Por otro lado, Iglesias no quiso aventurar su apoyo ni "bendecir" a ninguno de los otros candidatos que siguen en carrera. "No puedo inclinarme por nadie ni decir a la gente que me votó que ahora vote a otro. Yo me identifico con mucha gente de otras fuerzas pero no puedo influenciar en el electorado", aclaró.
Las razones de la derrota
La sorpresa de poco más del 4 por ciento fue un trago amargo que costó digerir. Aunque no siente que es un fracaso, el mismo Iglesias dijo ayer: "A uno lo entristece lo que pasó. Hay que aceptar el resultado con dolor". Es por eso que, una vez conocida la votación, los tres candidatos radicales se recluyeron para "evaluar qué estrategia seguir", aunque la decisión de su renuncia era casi previsible.
Según lo entendieron los referentes, la derrota se debió a que "en el último tiempo hubo una polarización fuerte que en octubre se intensificará". Las razones apuntan a que "el Frente para la Victoria desplegó una estrategia los últimos días de campaña y publicó que habían achicado la brecha con el principal candidato, por lo cual el 10 por ciento de los votos nuestros se fueron detrás de Cobos".
"Nuestra propuesta de alternativa al oficialismo no ha resultado. No dimos el perfil y el resultado electoral no se discute", asumió el ex gobernador.
Devuelven el partido
De esta manera, los radicales disidentes abandonan la estructura partidaria que los cobijó durante estos meses. A su vez, el PF intenta por estos días rearmarse ya que el sello seguirá en carrera hacia octubre, a diferencia de los candidatos que ahora se van. Es que la unión era sumamente pragmática y ahora, tanto la agrupación como los que eran sus principales candidatos, ya no tienen objetivos comunes.
La jugada de la lista 8 era quedar, en las elecciones pasadas, en un tercer lugar cómodo para de esa manera poder competir en octubre por la quinta banca a diputado nacional. A ese objetivo estaba dirigido todo el arsenal publicitario que desplegaron durante la campaña. Es más, las encuestas (propias y ajenas) lo ubicaban en ese tercer puesto que los hacía reivindicarse como una alternativa entre el FpV y la UCR.
Pero ni el peor de los pronósticos previó lo que finalmente sucedió y la escasa cantidad de votos (menos de 45 mil) terminó con las chances electorales para octubre.



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