Es por el nivel de pérdidas que tienen tanto en la red de agua potable como en la de distribución de energía eléctrica. Un crecimiento descontrolado.
La proliferación de asentamientos, tanto en el sur como en el norte de la Capital, reabrió el debate respecto de la rapidez con la que los grupos se organizan, se dividen las parcelas, e incluso, se pretenden vender unos a otros los lotes clandestinamente ocupados.
En diálogo con este diario, fuentes de la empresa distribuidora de agua potable en la zona del Valle Central señalaron que si bien desde hace aproximadamente un año se lograron normalizar un importante número de conexiones clandestinas, existen en la actualidad alrededor de 650 instalaciones ilegales que toman el agua corriente de las cañerías principales que abastecen a los barrios de la ciudad.
De esta manera, los "colgados" del agua potable debilitan la presión en las cañerías y las sucesivas conexiones que se realizan "pinchando" el tendido maestro (se hacen con caños y monturas que valen unos pocos pesos) termina por romper el caño, con lo cual se originan pérdidas enormes de agua.
En el caso de la energía eléctrica, se estima que también podrían existir entre 600 y 700 conexiones ilegales hechas en los asentamientos. Para tener una idea, se indicó que se relevaron por lo menos 250 personas "colgadas" del tendido domiciliario en el asentamiento ubicado ahora en cercanías del barrio Magisterio, en el norte de la Capital. En el sur, existen dos puntos centrales de asentamientos ilegales (hacia la zona del Río del Valle, desde el barrio Los Médanos) y otro en cercanías del Sussex. Entre ambos, suman alrededor de 150 ó 200 personas más, que se agregan a otras distribuidas en menor cantidad en otros sitios de la Capital.
El debilitamiento de la red, en este caso, es aún más riesgoso. Además del peligro que implica realizar un tendido con cables no adecuados, la saturación de la demanda de electricidad ya provocó incendios (en uno de ellos, murió una nena pequeña) y personas electrocutadas por la manipulación indebida de los cables del tendido.
Las conexiones a la red de electricidad que realizan los usurpadores carecen de una "toma a tierra" en la propia vivienda. Esto provoca que el transformador de la red se sature por la demanda y se queme.
El conflicto de la comuna
En diálogo con Radio Ancasti, una de las personas que ocupó un terreno en cercanías del barrio Magisterio señaló que había recibido ofertas de parte de un funcionario de la Municipalidad para oficiar de intermediario y conseguir que la gente que había tomado los terrenos, se retirara por sus propios medios. "Me llegó a ofrecer un trabajo fijo para que la gente se vaya de acá", dijo el entrevistado, que sin embargo admitió que no formaba parte del grupo de usurpadores. La Municipalidad de la Capital fue la que, sin embargo, motorizó los acuerdos con los usurpadores en otros sitios de la ciudad para lograr mitigar las ocupaciones ilegales. Así, abrió la posibilidad de que la gente reciba un terreno en el sur de la ciudad, pero la idea aún no tuvo el impacto deseado.
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