El presidente de la Unión Industrial de Córdoba marcó la necesidad de dar respuestas a la inflación
“Cada uno de los sectores tuvo una situación particular en este 2013, heterogénea, que incluso se podía advertir dentro de un mismo sector. En términos de la actividad industrial, si bien es cierto que fue variada, no terminó siendo tan malo como en algún momento se pensó. Creo que a modo de balance hay una situación que se destaca más allá de cómo se comportó en general la actividad industrial, algún sector en particular o la pérdida de competitividad, que es la conflictividad social”, alertó el presidente de la Unión Industrial de Córdoba, Ércole Felippa, en diálogo con PUNTAL.
“Sobre el final de este año hemos visto los conflictos sociales, especialmente el que empezó en Córdoba con un reclamo de las fuerzas de seguridad y que después se extendió por el resto del país. Si bien es cierto que eso es el detonante, mostró cuestiones mucho más profundas y estructurales que tal vez se venían manifestando no de forma tan visible pero que eclosionaron el 3 y el 4 de diciembre en Córdoba y que luego se contagió al resto del país”, señaló el titular de la firma Manfrey.
¿Qué causales cree que hubo para que se genere una situación social violenta como esa?
Creo que hay numerosos factores a tener en cuenta. En primer lugar hay que hacer un análisis de por qué un segmento importante de la sociedad salió a saquear sin ser delincuentes al menos hasta ese momento. Hay allí una situación de crispación que se vive en la sociedad donde permanentemente hay un mensaje confrontativo entre pobres y ricos, en la que el que piensa distinto es enemigo y hay que combatirlo. Ese mensaje fue penetrando en los distintos estratos de la sociedad y se fue creando ese clima. Por otro lado, una parte importante de la sociedad escuchaba un relato que estaba lejos de su realidad, que no tenía posibilidad de acceder a ese boom de consumo que se decía y que de alguna manera, cuando tuvo la oportunidad, toda esa frustración y bronca salió a la superficie y se produjeron los hechos del 3 y el 4 que son dignos de un gran estudio sociológico. Con lo cual me parece que es el hecho, a la hora de hacer un balance del año, que se destaca y que va mucho más allá de los problemas cotidianos como la pérdida de competitividad, la inflación, los costos de las empresas o el consumo.
¿Cómo cree que quedó el cuerpo social después de esa experiencia?
Me parece que tenemos una sociedad herida, en donde se rompió el contrato social y toda la dirigencia, los empresarios en particular, tenemos un gran compromiso para restablecer ese contrato social roto.
¿En particular los dirigentes empresarios tendrán una misión destacada en esa reconstrucción?
Hay que volver a reconstruir confianza, capital social, es una tarea de todos. Y en ese sentido, los empresarios, los dirigentes sociales y los trabajadores tenemos un gran desafío por delante para reconstruir esos lazos que se rompieron. Y de alguna manera, desde el Estado, hay que poner mucho énfasis en tratar de bajar mensajes más conciliadores y no tan confrontativos como los que de alguna manera la sociedad fue víctima.
En materia económica, ¿la inflación es hoy el principal problema a resolver en el país?
Hoy el gran desafío que tiene el Gobierno es estabilizar las variables de la macroeconomía. Cuando hablamos de pérdida de competitividad hablamos entre otras cosas de atraso cambiario, que no es otra cosa que consecuencia del proceso inflacionario que actúa sobre los costos y que el Gobierno tomó nota en la medida en que el ritmo de devaluación se aceleró en los últimos tiempos y cuando uno lo proyecta habla a las claras de que se tomó nota de esto. Pero yo lo he manifestado muchas veces, el tema de la competitividad no es sólo hablar del tipo de cambio. Lo que hace falta es una serie de medidas macroeconómicas que tienen que ver fundamentalmente con la reducción del gasto público y la emisión monetaria, además de una serie de aspectos que ayuden a estabilizar la macroeconomía.
¿Qué variables de la macro cree que son prioritarias?
Hay que controlar los niveles inflacionarios para facilitar que haya inversión productiva, que permita incorporar tecnología, que es la única variable genuina para la mejora de la competitividad. Lo demás, son cuestiones que ayudan, pero si hay un aspecto que mejora la competitividad de las empresas, es la incorporación de tecnología. Para eso hace falta inversión y para eso es fundamental la confianza. Y esto no se genera de un día para el otro ni tampoco por decreto.
Aún con funcionarios nuevos, las recetas se repiten a la hora de combatir la inflación. ¿Genera expectativas el nuevo acuerdo de precios?
A lo largo de la historia se ha demostrado sistemáticamente que el acuerdo de precios no sirvió como política de mediano y largo plazo. De pronto, teniendo en cuenta la coyuntura especial que vive nuestra economía, y como medida puntual hasta que se tomen las decisiones de fondo, puede llegar a servir. Lo que pasa es que las medidas de fondo hasta ahora no han sido tomadas. Los controles de precio fracasaron, pero también es cierto que es necesario tener acuerdos mínimos para salvar la coyuntura.
Con este escenario de inflación y el antecedente del 3 y el 4 de diciembre, ¿cómo imagina el arranque de 2014 y la discusión salarial en paritarias?
Cuando tenemos inflación, la puja distributiva aumenta y eso tiene lógica. Evidentemente que si queremos seguir teniendo un mercado interno tonificado, para eso hacen falta buenos salarios. Y si los salarios aumentan en un porcentaje parecido al de la inflación sin solucionar la suba de precios, en esa carrera la historia nos demuestra cómo termina. Va a ser un año en el que va a aumentar el nivel de conflictividad por estas razones. La necesidad de seguir manteniendo el poder adquisitivo del salario se va a manifestar en mayor nivel de conflictividad. De todos modos, tenemos que actuar todos con la responsabilidad que la situación reclama y de alguna manera buscar mantener el poder adquisitivo de los salarios sin que eso siga impactando más en los costos de las empresas, algo difícil de lograr. Si los aumentos salariales no son consecuencia de una mayor productividad, inexorablemente terminan impactando en los costos y alimenta un círculo vicioso. No digo que los salarios sean la causa de la inflación, pero en un proceso inflacionario todo suma. Más allá de la discusión de paritarias hay que analizar un paquete de medidas que estabilicen la economía.
¿La situación energética se volvió un tema determinante también para la industria?
La situación eléctrica no tuvo fuerte impacto en los procesos productivos de la provincia en general. Esto no quiere decir que no haya dificultades en ninguna industria. Hay, pero no de manera amplia. Incluso hay quienes tomaron previsiones de autogeneración. Hablando de manera amplia de la situación energética, vemos las consecuencias de cuestiones artificiales. Que tiene que ver por ejemplo con la falta de un horizonte tarifario, una falta de inversión en el sector y de pronto nos vemos que en invierno falta gas y en verano, electricidad. Pasamos de ser un país superavitario en esa materia a uno deficitario por falta de visión de largo plazo. Y podemos ver cómo hay importantes sectores sociales que no necesitan subsidios y sin embargo los reciben.
¿Mayor conflictividad y qué otra característica cree que tendrá 2014 para el sector productivo?
Hay que tener en cuenta que habrá una continuidad de los altos precios de los productos que exportamos. Más allá de las dificultades propias y el freno de la economía brasileña, con impacto directo en el sector automotor, el principal desafío para 2014 es tratar de resolver esos temas de la macroeconomía que hacíamos referencia para incentivar las inversiones productivas, ir bajando la inflación, y generar estadísticas confiables que perdimos en los últimos años. Las potencialidades como país siguen intactas. Depende de nosotros y de la visión de nuestras autoridades para aprovechar las oportunidades que el mundo nos brinda para que eso no sólo se convierta en crecimiento económico, sino especialmente en desarrollo para el país.

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