Apenas uno de los conceptos del trovador cubano Rafael de la Torre en la entrevista que concedió a Infoeme durante su primera visita a Olavarría.
El legendario músico es uno de los fundadores del movimiento cultural Nueva Trova Cubana y este fin de semana llegó a Olavarría por primera vez para brindar un show íntimo junto al grupo “Que el último apague la luz” en la Casa del Bicentenario.
Antes de su espectáculo visitó la redacción de Infoeme y compartió una amena charla que lo remontó a sus raíces y a una generación de trovadores que dirá “nunca va a conocer la música desde afuera”.
Según describió De la Torre, la Nueva Trova es como una especie de consecución de lo que fue la trova tradicional, que nació en el 1875 con los tipos que escribieron los primeros boleros en el último tercio de los 1800”.
Consideró que quienes integran el movimiento “tenemos una relación muy interesante con la guitarra. En Cuba la guitarra ha sido un elemento fortalecedor de la cultura nacional y una especie de columna vertebral del hecho composicional de la música nuestra a través de toda la cosa filosófica que deviene de lo que es un trovador. Los trovadores cubanos no tenían la cultura de otros trovadores de la época, estos tipos era albañiles, carpinteros que conocían el instrumento por mimetismo” explicó.
Con la nueva trova –cuenta- “estamos hablando de continuidad, este es nuestro origen, muy empírico pero que tiene un elemento poético y rítmico muy interesante teniendo en cuenta nuestra mezcla afro española. Si por ahí le metes dos o tres elementos más como dicen acá de ‘crisol de razas’ en el cual, con todo respeto, no creo mucho, sonamos” aseguró.
Describió al movimiento como “una mezcla del hombre, la guitarra y la poesía popular que deviene de una personalidad, partimos del bolero en su primer periodo, luego en lo que ahora se llama salsa y un tercer periodo que se llama bolero feeling”.
La nueva trova nació en la década del 60 “con Silvio (Rodríguez) y Pablo (Milanés)” contó y luego destacó que hubo una transición “donde apareció ‘Contigo a la distancia’ y un montón de canciones que ahora la gente piensa que las escribió Luis Miguel pero se escribieron en Cuba. Tradicionalmente los promotores culturales sobre todo los empresarios se han encargado de desvalorizar el hecho composicional” criticó.
Luego ubicó en espacio y tiempo lo que surgió hace más de cinco décadas. “Nosotros somos parte de un fenómeno cultural del mundo en general, tenga en cuenta que ya en la década del 60 Bob Dylan venía haciendo cosas muy interesantes, que después lo convirtieron en un afiche como para neutralizarlo es otra cosa. Habían aparecido los Beatles como otro fenómeno de esos tiempos. No lo podemos obviar, somos parte de eso, de esas influencias”.
En cambio dijo que otro de los movimientos, Buena Vista Social Club, surgió “por una casualidad” de un tipo que se encontró con un proyecto, pero no son los únicos”.
En cuanto al contexto que se vivía en Cuba “no es lo mismo cantarle a un país que del 59 para atrás tenía un 93 por ciento de analfabetos que a partir del 62 tenía un 0,3. El hecho cultural en Cuba ha sido un puntapié no solamente para la nueva trova que fue un movimiento absolutamente espontáneo sino también para el movimiento teatral y la escuela de cine, una de las más importantes de América Latina”.
Para De la Torre la música se divide en dos, buena o mala. “Hay boleros maravillosos y otros en los que realmente habría que matar al tipo que los hizo. Hubo un momento de la canción latinoamericana en general en que los compositores tenían muy en cuenta a los pueblos, ahora no pasa”.
Sus recuerdos de la revolución con Fidel y el Che a la cabeza son fugaces. “Era muy chico en la revolución cubana (nació en 1951) pero recuerda el “sonido de los tiros cerca”. La revolución es un hecho imperfecto y lógico, y con todo seguimos teniendo una serie de virtudes que no existen en otra parte. No soy quien para valorar el aporte del Che (Guevara), pero fue acorde con su pensamiento, el tipo lo que pretendía era que fuéramos más felices todos, no algunos”.
Casado cinco veces dice que “no puedo hablar de estabilidad”, pero se volvió a enamorar en Argentina y se quedó. Aunque contó que todo empezó en un encuentro en la casa de Silvio Rodríguez en el que compartió whiskys y ron con Fito Páez.
Se radicó en el 94, luego de firmar un contrato de trabajo, “ahora voy y vengo, tengo una estrecha relación con La Habana, regreso a Cuba y me preparan gira nacional. Si pierdes el vínculo, la raíz, se pierde todo”.
“Honestamente soy de la generación que nunca va a conocer la música desde afuera. Moriré arriba de un escenario y nunca dejaré de ser un trovador” confesó.

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