El empresario Tompkins invirtió en tierras y ahora hace negocios

El multimillonario estadounidense compró campos en Laguna Blanca, cerca de Hernandarias, a un prófugo empresario peruano. Desarrollará un proyecto “agroecológico” que venderá en la zona.
El empresario se insertará en el mercado y venderá verduras orgánicas. El empresario se insertará en el mercado y venderá verduras orgánicas.

El millonario estadounidense Douglas Tompkins explicó en una nota exclusiva con la agencia estatal de noticias Télam que concretó una inversión de alrededor de 20 millones de dólares para el desarrollo de un emprendimiento económico con eje en la cuestión ecológica en Laguna Blanca, en el norte de la provincia, sobre el río Paraná, entre Piedras Blancas y Santa Elena.

En 2009 el Semanario Análisis publicó una nota en donde se anunciaba que Tompkins había realizado “la primera transacción en Entre Ríos y la hizo con un prófugo de la Justicia peruana, e incluso condenado en ausencia por denuncias de corrupción en su contra. Las primeras 3.000 hectáreas que adquirió se las compró a Ricardo Winitzky, en julio del año pasado (2008), accionista mayoritario de la firma Laguna Blanca”.

Desde ese momento se realizó un sinnúmero de especulaciones con el futuro de las tierras. Ahora, a través Télam se conocieron algunos de sus planes.

Sustentable

Se trata de un proyecto que tiene la mira puesta en el cuidado de suelos recuperados y en desarrollar frutales, horticultura y cereales de máxima calidad con certificación orgánica.

El proyecto agroecológico en Laguna Blanca está pensado a “escala familiar” pero con la complejidad de unas 15 especies de frutales más cereales, al menos 1.000 colmenas y gallineros móviles con una producción que, según Tompkins para 2017, puede rondar los 300 millones de dólares con una ganancia anual de entre el 5% y el 7% promedio.

El ecologista tiene como objetivo mostrar la viabilidad económica de un modo de producción que en la Argentina ocupa una porción mínima de las tierras cultivables.

El campo de 3.000 hectáreas tiene en producción un 60% de su superficie con cebada, trigo, centeno, lino, damascos, nuez pecan, almendras e higos, entre otros, sembrados en terrazas con curvas sobre las ondulaciones propias del terreno entrerriano, técnica que consiguió frenar la erosión del suelo. “Al comprar el campo tenía pesadillas cuando se anunciaban lluvias por la erosión que provocaban. Antes de hacer la curva de terrazas con la que frenamos cien por cien ese proceso, yo estaba muy angustiado. Ese fue nuestro primer logro importante”, dijo Tompkins a Télam.

Recordó la solución empleada por los dueños de campos vecinos frente a la aparición de las denominadas cárcavas (por definición fosos producto de la erosión por el agua) que consistía en el uso de motoniveladoras. “Paso la motoniveladora y listo”, cuenta que le decían. “No sé qué está pensando ese señor sobre sus tierras porque van a terminar en el Río de la Plata. Nosotros estamos mejorando las nuestras, si saltas el alambrado y tomas muestras, mismo suelo, mismo clima, nosotros tenemos 7,5% de materia orgánica y los demás apenas 3%”, precisó.

Tompkins logró mejorar la calidad de su campo en el norte entrerriano a partir del “uso de abonos verdes y rotaciones”. A esto sumará animales, pasturas, por cuatro años y después cultivos orgánicos. “No estamos matando microorganismos del suelo, al contrario, los criamos y creamos fertilidad. Eso va a producir mejor rinde de nuestros cultivos, subrayó el empresario.

Mercado y problemas

“Vamos a vender a una clientela que no le importa si es orgánico o no. Es decir que vamos a competir con el mercado normal al mismo precio, pero va a decir que es orgánico y eso va a atraer cierto porcentaje de los clientes”, señaló, para luego enfatizar que la idea es “enseñar que es mejor comprar nuestros productos de buena calidad y más sanos”.

El millonario estadounidense explicó: “Tenemos problemas en Laguna Blanca con un vecino que está fumigando; el veneno flota, invade y mata árboles y plantaciones nuestras. Para mantener buenas relaciones le advertimos que si se repite la ley argentina es muy clara en cuanto a que no se puede perjudicar a los vecinos”.

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