Empresario naval feliz con la renovación del permiso de uso de suelo

Empresario naval feliz con la renovación del permiso de uso de suelo

“Hace algunos días arribamos a un acuerdo con el Dr. Jorge Hidalgo actual presidente del Consorcio Portuario Regional de Mar del Plata, luego del cual se refrendó una resolución donde desistimos de nuestros reclamos judiciales, acordamos un plan de pagos y renovamos nuestro permiso de uso de suelo” señaló Domingo Contessi en una parte de su discurso durante la botadura de los buques “Misal” y “Sagrario”. De este modo se puso fin a un conflicto que se extendió por 19 años y que desde entonces mantenía a la firma en una situación de ocupacíón precaria.

Al historiar el conflicto, Contessi recordó que “este astillero el pico de imprevisibilidad lo padecimos hace algunos años, cuando recibimos de quien entonces estaba al frente del Consorcio Portuario, la intimación de desalojar este predio, estas instalaciones industriales que con mucho sacrificio hemos construido desde cero en más de 50 años de trabajo ininterrumpido. Hoy esa triste historia ha llegado a su fin”

Luego de detallar la solución del reclamo, el empresario naval resaltó que “Por su parte el Dr. Hidalgo dictó una norma que es un gran paso adelante para todos los astilleros marplatenses, ya que los incorpora a un régimen de promoción que les permitirá realizar inversiones sin que estas a futuro, se conviertan en escollos económicos a la hora de renovar permisos, que fue desde siempre nuestra lucha. De este modo concluyó una historia de 19 años de desencuentros”

No se olvidó Contessi de las gestiones “llevadas a cabo por el Diputado Iriart, quién desde su cargo de Presidente de la Comisión de Intereses Marítimos, Portuarios y Pesca de la Provincia de Buenos Aires, colaboró para que se arribe a una solución donde hubo renunciamientos de ambas partes. Un acuerdo alentado por el Sr. Gobernador, el Diputado Iriart y el actual presidente del Consorcio. Dimos vuelta una infausta página, ahora viene el tiempo de invertir, de soñar y podremos hacerlo en un marco más justo y previsible. ¡Sinceramente muchas gracias!”

Un día de esperanza

Al referirse a la jornada vivido en el Astillero destacó: “Hoy es un día de alegría, un día de esperanza y nos gustaría compartir con todos ustedes los motivos de estos sentimientos. En primer lugar nos reconforta estar celebrando esta doble botadura de los buques “MISAL” y “SAGRARIO”, embarcaciones Nº 123 y 124 salidas de estas gradas. Además será la novena vez que estaremos entregando dos barcos juntos. Este mismo varadero lo inauguramos en 1965 con una doble botadura y repetimos la tradición en los años 1973, 1983, 1987, 1989, 1990, 2002 y 2004

Mas adelante dijo: “Nos han precedido meses de mucho trabajo para poder llegar a este momento. Y estamos agradecidos por haber tenido esta oportunidad de demostrar una vez más el potencial de nuestra gente y la calidad de nuestras obras. Un barco se puede hacer de distintas formas y nosotros nos esmeramos por hacerlo del mejor modo, con los mejores procesos y materiales, cuidando cada detalle y principalmente con toda la pasión de estar cumpliendo nuestra vocación. Era un verdadero placer ver a todo nuestro personal trabajando sin pausa. Cada uno haciendo su tarea con la coordinación de un orquesta. A todos ellos nuestro reconocimiento y agradecimiento”

“Nunca dejamos de trabajar”

No se olvidó de resaltar que “En más de 60 años de historia nunca dejamos de trabajar. Aún lo hicimos cuando no teníamos pedidos y construíamos barcos en stock para no tener que suspender al personal. Pero que bueno es trabajar con pedidos, con planificación, con una fecha a cumplir. Que bueno sería poder trabajar todo el tiempo así, cuanto más productivos podríamos ser, cuantas más inversiones concretar. Este es nuestro objetivo y nuestro compromiso para el país que viene, pero para ello hace falta previsibilidad: una variable que desde hace décadas está ausente en la industria naval argentina.

No se olvidó de un “segundo ingrediente que toda industria necesita: competitividad. No es un secreto que en los últimos años la industria argentina en general ha perdido competitividad y recuperarla es otro gran desafío de cara al futuro. Sin ir más lejos el costo de fabricación de este tipo de buques, casi se ha triplicado en dólares desde el 2004 a la fecha. Nosotros operamos mayormente en el mercado interno y podemos trasladar esos aumentos generados por la inflación al precio de venta, pero a costa de tener cada vez menos posibilidades de construir un barco nuevo”.

“Sin embargo hay otras industrias exportadoras que no pueden trasladar los aumentos de costos a sus precios de venta ya que los mercados externos no pueden absorverlos. La pesca es una de esas industrias y actualmente muchos productos pesqueros se están exportando a pérdida. Resulta paradójico que en ese contexto deban además tributar derechos de exportación por adelantado mientras se les adeuda abultados reintegros de impuestos que son escenciales para el financiamiento de las pesqueras exportadoras. Por su parte el sector armatorial también navega en aguas turbulentas, padeciendo un costo de combustible muy elevado y falta de financiamiento. En definitiva, nuestros clientes, el sector pesquero en general y especialmente las empresas más formales, clamam a gritos recuperar competividad para seguir generando las divisas que nuestro país tanto necesita, sin desaparecer en el intento”.

Sobre la construcción en si de los buques, enfatizó que “Hasta el año pasado el langostino patagónico era una de las pocas especies que escapaba a esta realidad y en ese contexto MAKRO S.A. encargó estas dos obras y consiguió el financiamiento parcial de uno de los principales exportadores pesqueros de nuestro país: el grupo NEWSAN. La caída de los precios internacionales del marisco argentino ha modificado el escenario del 2015, pero aún así tanto la empresa armadora como el grupo financista decidieron seguir adelante con este ambicioso proyecto. Por ello, vaya nuestro agradecimiento por la confianza, por seguir apostando en el país y en la producción, tal como nosotros también lo hacemos”.

Finalmente autocalificó al Astillero como “gente de FE. La Pesca es escencialmente una actividad de FE. Cada vez que zarpa un barco, confiamos que se llenarán las redes, que se evitarán las tempestades y que Dios nuestro Señor lo devolverá a un puerto seguro. Por eso hoy también tenemos FE en el futuro. Tenemos Fe en nuestras fuerzas y potencialidades. Confiamos en la capacidad para dialogar y generar consensos de todos los argentinos. Estamos esperanzados que sabremos mantener los avances que hubo en algunas áreas y corregir el rumbo en otras para que todas las economías regionales y sus industrias complementarias puedan resurgir y sustentarse en el tiempo, en un marco de estabilidad, previsibilidad y competitividad”.

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