Marcelo Linares, secretario general del Sindicato de Trabajadores Municipales, salió con los tapones de punta contra el intendente municipal Eduardo “Bali” Bucca y lo acusó de “perseguir políticamente a los compañeros” y de haber dejado cesantes a tres “por integrar la lista de Marcelo Salamanco” en las pasadas elecciones primarias.
Y luego se descargó: “En esta oportunidad lo que nos moviliza es que estamos pidiéndole basta a los despidos, dado que en las semanas anteriores a las elecciones primarias fueron despedidos tres compañeros: Ana Laura González, afiliada a nuestro sindicato, que prestaba servicios en oncología, anteriormente la habían pasado a estadística, y la echaron por no pensar políticamente como ellos. Ella está identificada con el Partido Justicialista, va en la lista de Marcelo Salamanco.
Otra compañera es Mariana Andrada, que desarrollaba tareas en Deportes y en equinoterapia, en el área de discapacidad. Una empleada muy querida por los chicos que concurren a equinoterapia, y en este caso el intendente ni siquiera pensó en los lazos afectivos de los chicos, no le importó esto. Y el otro compañero que fue expulsado es Rubén Russillo, que trabajaba en Catastro, que depende de Obras Públicas, un eficiente empleado que pueden corroborar los arquitectos e ingenieros que concurren a esta oficina a solicitar datos catastrales e informes. Porque el hermano integra la lista del Frente Renovador los dejaron sin trabajo”.
Linares reconoció que “son compañeros que fueron incorporados por el intendente, estos compañeros le hicieron la campaña al intendente, son de la Juventud Peronista y de la Unidad Básica Eva Perón, trabajaron y caminaron las calles para que él llegara al lugar donde está, y hoy vemos cómo el intendente hace lo que nosotros consideramos una persecución política. Y la hace con propios y extraños, porque también tenemos casos de gente que milita en el radicalismo, como una compañera que fue trasladada a la fotoco-piadora, es una empleada de planta permanente, y como la fotocopiadora estaba a la vista del público la trasladaron a una dependencia interior del Palacio Municipal para que no tenga contacto con la gente. La empleada es de categoría uno, y pensando en el censo que hicieron para saber con los recursos humanos que contaban, vemos que alguien de categoría uno no está para sacar fotocopias, esto va en detrimento del funcionamiento municipal”.
Y Linares siguió: “A esto se le sumó un hecho del día martes con una militante del radicalismo en la oficina de Legales, que tuvo un inconveniente con una directora, la compañera milita en la lista del escribano Erreca, y debió retirarse a su casa porque tuvo una crisis de nervios. Por suerte al otro día volvió a trabajar y ahora lo hace en una oficina contigua a la que estaba. Estos hechos los tenemos que sumar a los que tuvo el intendente Bucca al asumir la función. Vimos cómo trasladaron a los capataces de plazas y jardines y de servicios, que también son de categoría uno y hoy están de placeros luego de que los usaran para aprender cómo funciona el municipio”.
El gremialista agregó que “todo esto ha generado una presión psicológica en los empleados, nosotros vemos que viven con miedo a perder su fuente de trabajo, los van cambiando de lugares, de funciones, y esto genera preocupación y miedo. También hemos visto que han sufrido presiones para concurrir a ciertos actos político-partidarios como fue la venida del ministro De Vido, se los presionó mucho para que asistieran, dejando sólo guardias en las oficinas”.
Marcelo aclaró que “los empleados municipales no somos rehenes de los intendentes de turno, tenemos derecho constitucional como personas a pensar y militar en el partido político que más nos agrade, la democracia es así. Estos hechos que avasallan nuestros derechos nos preocupan y le pedimos al intendente basta de este tipo de manejos”.
¿Hay alguna medida prevista?
- De parte nuestro todavía no, simplemente estamos haciendo conocer estos hechos, queremos que la comunidad sepa lo que está sufriendo el empleado municipal.

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