Unas trescientas personas invadieron dos terrenos en la localidad de Calilegua. La toma se suma a las decenas de situaciones similares, que se desataron por efecto dominó, a lo largo y ancho del país desde la usurpación del parque Indoamericano de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Los asentamientos se ubicaron en terrenos utilizados por los vecinos para la práctica del fútbol.
La situación ilegal motivó una denuncia penal, formulada por personal jerárquico de la empresa Ledesma, ya que los terrenos pertenecen a dicha institución. Las actuaciones policiales fueron giradas al juez de instrucción de turno, pero “no hubo directivas sobre el particular”, aseguró el jefe policial.
En el barrio Belencito de la misma localidad, un grupo compuesto por una cien personas se apoderó de otra canchita de fútbol. “En este caso no se realizó ninguna denuncia”, aseguró Piñero. Aparentemente los terrenos pertenecen al Estado provincial.
El jefe policial señaló que la intendenta de Calilegua, Elsa Flores, está realizando gestiones en la capital de la provincia, con el fin de buscar una solución a la difícil situación.
El “modelo” del parque Indoamericano, imitado por las familias que se asentaron en esos terrenos y por la mayoría de los okupas desparramados por todo el país, parece ser exitoso. Por lo pronto, el intendente de Quilmes, provincia de Buenos Aires, donde en los últimos días nacieron ocho nuevos asentamientos, aseguró que no piensa sacar a la gente de esos lugares “el municipio está dispuesto a interceder mediante la adquisición de esos predios”.
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