Según los sondeos en boca de urna, obtuvo 27 escaños en el Parlamento, igual que el laborista Herzog; el premier podría formar gobierno con otros partidos de derecha
Cuando muchos lo creían derrotado, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, superó todas las previsiones en las elecciones legislativas de ayer al alcanzar un empate técnico con el líder laborista, Isaac Herzog. Según la mayoría de los sondeos en boca de urna, ambos obtuvieron 27 bancas del Parlamento (Knesset).
El empate es una buena noticia para Netanyahu, líder del derechista Likud, ya que lo dejaría en una mejor condición para formar una coalición de gobierno con los partidos religiosos y de derecha.
Tanto el Likud como Unión Sionista, la coalición de centroizquierda liderada por Herzog, se verán obligados ahora a trazar complicadas alianzas.
Según fuentes del Likud, si el presidente Reuven Rivlin encarga la formación de gobierno a Netanyahu, éste podría trabajar en un gobierno de "unidad nacional" con la Unión Sionista.
Varios dirigentes de izquierda rechazaron, sin embargo, esta posible alianza. Por su parte, antes de que finalizara la votación, Netanyahu aseguró que si su partido se imponía en las elecciones no formaría un gobierno de coalición con la centro-izquierda.
Luego de que se difundieran las primeras proyecciones, Netanyahu festejó como si fuera el ganador de los comicios. "Contra todos los pronósticos: una gran victoria para el Likud. ¡Una gran victoria para el pueblo de Israel!", declaró en Twitter Netanyahu, primer ministro desde marzo de 2009.
En las últimas semanas, las encuestas le otorgaban al Likud entre 20 y 22 escaños, y a la Unión Sionista, entre 24 y 25.
Por su parte, Herzog apeló a los "partidos sociales" para conformar un gobierno "de paz verdadera" en Israel.
"Israel volverá a ser una verdadera democracia", expresó Herzog, a la espera de los resultados electorales, que estarían listos hoy.
"Hemos hecho una cosa inimaginable, estamos muy orgullosos de estar aquí, no habríamos llegado tan lejos sin la cooperación de Tizpi Livni", resaltó Herzog, sobre su socia electoral.
Todas las fichas están puestas ahora en Kulanu, una formación escindida del Likud, que podría ser determinante para la formación de un nuevo gobierno.
Según los primeros resultados, la Lista Árabe Unida, que agrupa a la mayoría de partidos árabes israelíes, sería por primera vez tercera fuerza política con 13 bancas.
Le siguen el partido Yesh Atid, de Yair Lapid, con unos 12 curules; la agrupación de centroderecha Kulanu con hasta 10 y el partido de los colonos Hogar Judío, de Naftali Bennett, con hasta ocho.
El descenso del partido ultraderechista de Bennett sorprendió a todos y dejaría en principio de ser un elemento clave para la formación del gobierno.
En los últimos meses, las encuestas le otorgaban a este partido hasta 16/17 diputados, pero un paso en falso por parte de Bennett, que trató de reclutar para su lista a un conocido futbolista local, provocó el rechazo de su electorado y le costó un descenso en las encuestas del último mes, hasta los 11 escaños.
REFERÉNDUM
La elección parlamentaria anticipada se hizo necesaria luego de que la coalición de centroderecha de Netanyahu se quebrara a finales del año pasado, tras menos de dos años en el cargo. De hecho, las elecciones se convirtieron en una especie de referéndum sobre el premier.
Según varios analistas, Netanyahu parece haber crecido con su agresiva campaña de los últimos días e incluso en los minutos finales del día de la elección.
Anteayer, el premier sorprendió a los israelíes cuando aseguró que si era reelegido no habría un Estado palestino. Sus declaraciones fueron bien vistas por la derecha y los habitantes de asentimientos en Cisjordania.
En tanto, Rivlin aseguró que trabajará por un gobierno de unidad. "Estoy convencido de que sólo un gobierno de unidad puede prevenir la rápida desintegración de la democracia israelí y nuevas elecciones en breve", dijo el presidente, según informa el diario Haaretz.
El presidente israelí había indicado antes de los comicios que privilegiaría una coalición de este tipo, que fue rechazada a su vez por Herzog.
Ayer, el ministro Silvan Shalom del Likud aseguró, tras la difusión de las primeras proyecciones, que el partido buscará armar una coalición de gobierno con las agrupaciones de derecha y ultraortodoxos.
"Israel les dijo hoy un muy claro sí al primer ministro Netanyahu y al Likud", declaró a periodistas. "Tenemos el deseo de formar una coalición en el corto plazo, en los próximos días. Creo que tendremos una fuerte coalición", añadió Shalom.
Por su parte, Bennett, quien perdió bancas pero se espera sea un aliado en un gobierno de Netanyahu, dijo que el resultado representa una victoria para el bloque de derecha en la Knesset.
En todo el país se abrieron más de 10.000 locales electorales. Casi 5,9 millones de israelíes fueron convocados a las urnas para determinar la composición de la Knesset.
Se espera que las negociaciones para formar una coalición entre los 120 miembros del Parlamento comiencen cuanto antes. Ningún partido logró nunca una mayoría absoluta en los 67 años de historia de Israel, por lo que la formación de una coalición es la norma.
A causa de la fragmentación habitual de la escena política israelí, los electores ya podían hacerse una idea de la configuración de su 20° Knesset, pero podrían tardar semanas en conocer el nombre del nuevo jefe de gobierno..

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