La empacadora de ajos de Barreal está sin funcionar

Nunca cumplió la finalidad con la que se la construyó por lo que los productores siguen vendiendo sin el valor agregado en la zona. El problema aseguran que es social, por tironeo entre productores y quienes manejan la cooperativa y no por falta de infraestructura.

Cuando se construyeron las plantas empacadoras de ajo de Calingasta y Pocito, la apuesta fuerte era a que los productores pudieran mejorar sus rentabilidades dándole el valor agregado al producto. Lamentablemente en Calingasta esto no sucedió por tironeos entre productores y quien está a cargo de la planta. El tema genera mucha preocupación en el Ministerio de la Producción, donde aseguran que ya están orquestando medidas para reorganizar el proyecto y de esta manera tratar de agrupar a los productores para que se potencie la venta del producto con el valor agregado pretendido.

Hay quienes dicen que el problema se da porque la planta se construyó en Barreal y que los productores mayormente están en Tambería, un lugar que si bien está cerca, tiene tradicionalmente un tironeo con los barrealinos. Al margen de la versión, la realidad indica que por este tema o porque el manejo no es el que los productores pretenden, la Planta está prácticamente cerrada. Esto hace que los productores sigan vendiendo las producciones para que otros le den el valor agregado del empaque y obviamente se pierde no sólo en valores económicos sino también en prestigio y en mano de obra.

Desde el Ministerio de la Producción, su titular Raúl Benítez, reconoció con preocupación que la situación es complicada y más aún que será difícil de resolver porque no es un tema de opiniones solamente sino que es de "idiosincrasia", dijo el Ministro.

"Tienen distintas idiosincrasia, hay diferentes fenómenos los que se dan. Hay veces que cuesta juntarse con otros y vienen con una cultura de producir, de vender su producción al por mayor y no dar un paso más. Estamos haciendo un esfuerzo para remediar esto y el año pasado nos juntamos con una cooperativa de Tamberías para ver si podíamos utilizarla, se les dio autorización parcial pero es verdad que tenemos una asignatura pendiente", dijo Benítez.

Otro de los malestares que aseguran algunos productores es que Bugallo está al frente de la planta y sobre el tema el ministro dijo que "se ha portado muy bien e incluso, cuando se hizo el empaque, la situación era complicada pero Bugallo se hizo cargo de la cooperativa con la intención de contar con el apoyo de los productores. Esto no fue así pero hemos tenido conversaciones con él y siempre mostró la mejor de las disposiciones e incluso hasta dar un paso al costado.

Lamentablemente estos tironeos sumados a la costumbre de vender al por mayor, hace que la inversión y las posibilidades de crecimiento que genera la planta, sigan siendo un proyecto y no una realidad. Por otro lado, el ministro destacó la diferencia con Pocito, donde la planta funciona como estaba previsto. GT.AP.

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