El emotivo regreso a la UNLPam de una perseguida

El emotivo regreso a la UNLPam de una perseguida
La docente Ana María Gispert que -después de que quemaran su casa se exilió en el año ‘74- regresó a Santa Rosa para prestar testimonio en la causa de la Subzona 14 II. Se sorprendió gratamente con el crecimiento de la UNLPam.

En medio de abrazos, sonrisas y recuerdos que alternan la alegría y la angustia, Ana María Gispert se dio el gustazo de ser recibida otra vez en la que su su casa: la Universidad Nacional de La Pampa abrió sus brazos para darle la bienvenida a quien fuera secretaria académica en el año ‘73 y tuviera que exiliarse antes del desembarco de la última dictadura militar.

El emotivo acto, presidido por el rector Sergio Baudino, permitió repasar historias, mirar en forma panorámica el crecimiento de la UNLPam y conocer sobre la actualidad de la docente, desde hace tiempo instalada en Lima.

Gispert pasó por Santa Rosa para declarar en el marco de la causa que investiga delitos de lesa humanidad, y que se conoce como Subzona 14 II.

El rector y el vicerrector Hugo Alfonso encabezaron la bienvenida. En el Salón del Consejo Superior, Gispert y su esposo Eduardo fueron recibidos por la secretaria académica Estela Torroba; la secretaria de Bienestar Universitario, Graciela Alfonso; la secretaria de Consejo Superior y Relaciones Institucionales, María Esther Folco; la secretaria de Investigación y Posgrado, María Silvia Di Liscia; la prosecretaria privada del Rector, Julieta Carrizo; el secretario de Coordinación y Planeamiento, Osvaldo Baudaux; el secretario de Cultura y Extensión Universitaria, Jorge Cervellini; el secretario Económico Administrativo, Jorge Bonino y el secretario Legal y Técnico Fernando Martínez Montalvo.

Participaron del encuentro Silvia Crocchetti, editora del libro “La Universidad de La Pampa, 50 años de historia”; las docentes de la cátedra “Problemas del conocimiento histórico”, María Lanzillota y Laura Sánchez y el estudiante Alejandro Ferreyra. Ana Gispert estuvo acompañada además por Cristina Ercoli, Marta Piatti y Alberto Araya.

“Parte de nuestra historia”

En un primer espacio de carácter informal, el rector y vicerrector saludaron a los visitantes y en el caso particular de Ana Gispert intercambiaron algunos datos relacionados a las instalaciones universitarias; y breves relatos sobre las personas que acompañaron a Gispert durante su estancia en La Pampa, previo al exilio.

El rector le entregó un ejemplar del libro sobre la historia de nuestra Universidad; el video efectuado en el marco del proyecto de extensión universitaria “A 40 años de la nacionalización de la UNLPam. Voces y recuerdos de los protagonistas”; el calendario 2014 de la UNLPam, y otros presentes institucionales.

“La consideramos parte de nuestra historia. Están aquí reunidos todo el equipo de gestión del Rectorado para destacar la importancia de su visita”, le dijo Baudino a Gispert. Le contó sobre las visitas efectuadas a la UNLPam por Hugo Chumbita, quien fuera titular del IER y consignó que el Instituto de Estudios Sociohistóricos de la Facultad de Ciencias Humanas continúa el accionar del organismo que sufriera la persecución de sus miembros.

En ese marco, Di Liscia -directora del IESH y secretaria de Investigación y Posgrado- se refirió a la permanente relación que mantienen distintos espacios con Gispert, interesados en la producción bibliográfica de la historia de nuestra Universidad y de La Pampa. En esa oportunidad le entregó un ejemplar de “Historia de La Pampa II. Sociedad, Política y Economía de la crisis del treinta al inicio de un nuevo siglo”, del que participa con Andrea Lluch en calidad de editora.

Seguidamente Cristina Ercoli le entregó a Ana Gispert un ejemplar del libro “Grietas en el Silencio”, reeditado por la EdUNLPam y referido “a la violencia de género durante la dictadura militar”.

Ercoli agradeció a la Secretaría de Cultura y Extensión Universitaria el esfuerzo de rápida reedición de un material destinado a “sensibilizar a la justicia y a los docentes y estudiantes de distintas cátedras de las Facultades de Ciencias Humanas y Ciencias Económicas y Jurídicas”.

El paso por la UNLPam

Visiblemente emocionada por las muestras de cariño y respeto institucional recibidos, Ana Gispert dijo que estaba en La Pampa para declarar en el marco del juicio por la Subzona 14 II.

Con respecto al tema indicó que su visita también estaba relacionada a solicitar información procedente de la UNLPam sobre su persecución y cesantía, puesto que sólo posee “recortes de diarios y el libro Crónicas del Fuego”.

En el transcurso de la reunión, el rector consultó a la Secretaría de Consejo Superior y Relaciones Institucionales y efectuó un compromiso para recabar la documentación solicitada.

“Santa Rosa representa mucho para mi. En 1965 era mi primer viaje a un país nuevo que me enseño lo que era la vida. Era otra realidad -indicó-, venía de la posguerra y el régimen franquista”.

Comentó que sigue enseñando en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima (Perú), en las cátedras de Latín y Griego y tras admitir -risueña- su edad dijo que el decano le sigue pidiendo que no deje de enseñar. “Me llevo muy bien con los estudiantes”, consignó.

Retomó el relato de su estadía en La Pampa, las experiencias efectuadas y “que se me cortara sin entender nunca el por qué”. “No tenía más que lo puesto”, dijo con respecto al incendio de su vivienda de la calle Roca, hoy San Martín Oeste.

En Lima -dijo- “descubrí el mundo andino, que es otro estilo cultural”; trabajó en una editorial también en esa ciudad.

“Me dió mucha alegría” expresó cuando la Universidad decidió conmemorar los 40 años de nacionalización y puso énfasis en la importancia de la memoria. Se mostró sorprendida por el crecimiento de la UNLPam y el interés que tienen los jóvenes por conocer la historia de la institución.

Con respecto a sus actividades en el IER, recordó su visita al Oeste pampeano. “Fuimos con Rudy Mostacero; me encantó. Recopilamos frases, modismos, refranes. Se hizo después un trabajo que no llegué a ver”. “Rudy es peruano pero vive en Venezuela. Nos reencontramos en 2013 y me contó sobre el trabajo que efectuó Jorge Prelorán”, añadió.

Ana Gispert dijo que había vuelto a Santa Rosa cuando sus hijos tenían 6 y 7 años. Su esposo Eduardo contó una anécdota: “El día que partíamos rumbo a Mendoza -para el regreso a Perú- los niños vieron por primera vez la lluvia, un espectáculo en la pampa argentina, pero que ellos no conocían porque en Lima no llueve nunca”.

Una pequeña biografía

Ana Maria Gispert Sauch Collsn nació en Barcelona en 1939. Estudio licenciatura en Filosofía y Letras en esa ciudad. En la década del ‘60 llegó a la Argentina y optó por radicarse en la provincia de La Pampa, donde practicó la docencia en la Universidad. Tras la nacionalización del establecimiento (en 1973) se le otorgó el cargo de secretaria académica.

Colaboró con la docencia en el colegio secundario de Rancul fundado por “Babi” Valdivieso.

Es esa época Hugo Chumbita crea el IER (Instituto de Estudios Regionales), al que se integró Gispert, sin tener ningún cargo específico, a marcar las características de la región y a la recuperación lingüística del oeste pampeano, región considerada “olvidada” por el resto de los especialistas.

Durante los años 1972-1973 sufrió persecuciones por parte del gobierno de turno, lo que le trajo consecuencias como la quema del lugar donde habitaba en la Avenida Roca, de la ciudad de Santa Rosa. Esto la llevó a tomar la decisión de salir del país en 1974 de forma clandestina, llegando primero a Asunción del Paraguay para luego pasar a Perú.

Ya en Perú, cursó un post grado de Ciencias Sociales en la Pontifica Universidad Católica del Perú y fue nombrada docente de griego y latín en la Universidad nacional Mayor de San Marcos (puesto que hoy día mantiene).

Al día de la fecha ha realizado diversas investigaciones y publicado varios artículos sobre etimologías grecolatinas, morfosintaxis comparadas del castellano, latín y griego, en revistas especializadas.

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