Con un acto de gala celebrado en el histórico edificio del Correo Central en Buenos Aires, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner firmó el decreto que declara al vino como la Bebida Nacional Argentina.
Fue un acto que hasta folclore tuvo, el grupo mendocino Orozco Barrientos y Gustavo Santaolalla le pusieron el toque cultural. Los primeros hicieron vibrar al pueblo cuyano con un “Póngale por las hileras” y el segundo con una canción melódica que dedicó a la Presidenta puso el toque romántico y hasta de reflexión cultural. De hecho la larga espera no se sintió cuando llegó el momento esperado. Luego de las palabras.
Tiene que marcarse que el reconocimiento del vino como bebida nacional es el resultado de muchas gestiones del Fondo Vitivinícola de Mendoza y de la Corporación Vitivinícola Argentina ante el Ministerio de Agricultura y Ganadería de la Nación. Otros que tuvieron una fuerte influencia en la decisión fueron los gobernadores que desde su lugar en reiteradas ocasiones impusieron sus acciones para que el vino tenga un lugar privilegiado en la mesa argentina.
Todos acordaron que este reconocimiento al vino argentino se constituye en una herramienta de marketing que viene asociada a una serie de acciones políticas que darán al vino el lugar que se merece en la mesa nacional. De esta forma considerándolo también como un alimento, se saca de ciertas restricciones que da la normativa nacional a las restantes bebidas alcohólicas. Por otro lado obtiene un gran peso porque se podrá difundir su existencia en distintos ámbitos culturales, políticos y deportivos.
El acto
La firma del decreto se llevó a cabo en el edificio del Correo Central alrededor de las 19.00. Con la presencia de más de 600 personas y un sofocante calor, los cuyanos en particular esperaron ansiosos esta importante declaración. Si hasta en el fondo del acto se pudo ver carteles de productores del departamento Sarmiento y los de la Asociación de Vinos Artesanales de San Juan. En medio del acto, a modo de souvenir regalaban pequeños pingüinos que no eran una alusión a un acto K, sino más bien a esa alegoría de la presencia del pingüino con vino en la mesa argentina.
Al momento de hacer uso de la palabra, el ingeniero José Molina, presidente de COVIAR, agradeció al gobierno nacional que se declare al vino argentino como bebida nacional. Es por ello que hizo un repaso por el sector y el momento que está ocurriendo en materia de comercio exterior.
También usó dichos de Cristina Fernández al señalar que “cuando se hizo el anuncio de que iban a devolver por segundo año los 54 millones de pesos de las retenciones nos confesó que “hacía una herejía cuando chica, tomaba vino con soda en mi casa”. De esa forma apeló al recuerdo para saber que otrora tenía siempre el vino una fuerte presencia en la mesa familiar.
También recordó que en el pasado cercano se acostumbraba dar a los chicos un traguito de vino con soda para que fueran adquiriendo la cultura del vino. De esa forma se hacía que el consumo fuera sostenido en el tiempo. “Lo cierto es que con su confesión, señora Presidenta, confirmó que el vino está presente en las fiestas de toda mesa argentina y que es la familia la que debe bregar por el consumo responsable”.
En sus palabras marcó que uno de los problemas que tiene el sector es la promoción. Sin ir mas lejos explicó que en 2010/11 se dispondrá de unos 16 millones de pesos para la promoción contra los cientos de millones que tienen bebidas como la cerveza. “Por ello necesitamos de más fondos de promoción”, sintetizó Molina. Luego de ello sostuvo que hasta el momento en la COVIAR el sector privado ha puesto más de 150 millones de pesos, un aporte que es relevante para los tiempos que corren. También hizo un recorrido por los programas de asistencia y apoyo a los productores e industriales para optimizar el valor de la cadena del vino.
Es por ello que afirmó que “seguramente los patriotas de la Revolución de Mayo habrán tomado vino en su momento para festejar”, lo que despertó los primeros aplausos. Luego de las palabras del principal representante del vino nacional vino la firma del decreto y sin duda fue el momento más emotivo porque Molina lo tomó entre sus manos y tal cual fuera un trofeo lo mostró a los presentes ante la algarabía de todo el pueblo productor de vino argentino.
Al momento de hacer uso de la palabra la Presidenta bromeó con Molina al decirle que se había sorprendido porque en su discurso el cuyano uso varias citas de filósofos contemporáneos que nutrieron de contenido el discurso. Al hacer relación directa al vino marcó que “el vino argentino es un honorable embajador en el mundo y enorgullece a los argentinos que beben en el mercado doméstico los mismos vinos que exportan y que prestigian al país en todos los continentes”.
Por otro lado, marcó que “si los ingleses tienen el te party ¿por qué nosotros no podemos tener algo similar con el vino?”, frase que despertó la explosión de aplausos en la sala.



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