La necesidad de un servicio municipal de emergencias se erige como uno de los temas pendientes por años. Desde la gestión Gioscio que se discute sobre el mismo. Tasas, contrataciones, presupuestos, son aspectos que han pasado como agua bajo el puente sin que hasta hoy el servicio esté resuelto.
Desde este medio hemos hecho notar este aspecto desde hace años, no meses, años. Tanto que era jefe comunal de esta ciudad el Dr. Julio César Gioscio, para tener una noción de tiempo. Un episodio fue el que despertó la pregunta. Hace bastante tiempo se formó un grupo denominado CAT, que con la participación de distintos actores, buscaba la coordinación de todos aquellos que podrían ser parte en una emergencia tras un accidente de tránsito. Se realizó un simulacro en la vieja ruta 5, a metros de lo que se conoce como la curva del pajarito.
En esa puesta en escena, hacía falta una ambulancia, pues supuestamente había heridos y necesitaban ser trasladados. Pero no había ambulancias disponibles recordamos. Y no era por que se trataba de una simulación, sino porque no existían unidades para que actúen. Nos preguntábamos entonces qué sucedería el día que fuera necesaria realmente. Y un día pasó. Un reconocido vecino, concejal mandato cumplido, tuvo un ataque cardíaco en un comercio y la ambulancia solicitada era la del Hospital. Fue en pleno casco urbano.
Tardó demasiado y se profundizó el debate sobre la necesidad de este servicio. Un allegado al gobierno gioscista por entonces, habló de crear una tasa para poder ofrecer la contraprestación del servicio. Y cuando las aguas se calmaron no se habló más del tema. Pero los debates se renuevan. Y la actual gestión municipal no estuvo ajena a ello.
Presupuestada
Desde el Hospital se ha reconocido que la actuación en estos casos ha sido sólo cuando tenían unidades disponibles, pero que no estaban obligados a hacerlo. Es más, en oportunidades la falta de móviles por estar operando en traslados o en otras actividades, hizo que no pudieran proceder, hecho que derivó en actuaciones de empresas privadas. Como se hacía costumbre, dichas empresas hicieron saber que procederían, siempre y cuando no tengan servicios con asociados, que en definitiva eran su prioridad. Y otra vez a debatir.
La idea de una tasa volvió a estar en la discusión, ahora en tiempos del selvismo. En sendas elaboraciones de presupuestos la partida para la compra de una unidad que brinde este servicio a la comunidad mercedina, aparecía entre las previsiones. Pero esas partidas se mantuvieron intactas. La necesidad generó reuniones entre concejales y funcionarios y hasta solicitaron a una de las empresas emergencias de la ciudad, la presentación de un presupuesto para evaluar las posibilidad de contratar un servicio tercerizado, antes que montar uno propio por cuestiones de costos.
De acuerdo a datos recogidos por esta redacción, dicha empresa presentó la propuesta que era evaluada en las comisiones del cuerpo deliberativo, siempre con el acompañamiento de la cartera municipal de salud. Pero cuando los temas desaparecen de la discusión pública, los expedientes vuelven a juntar polvo en algún anaquel a la espera de un hecho para lamentar, por supuesto que en esos instantes se desempolvan las carátulas y el tema vuelve a debatirse.
Los médicos cuando hicieron sus presentaciones varias, mencionaron este tema, hicieron notar que las ambulancias del hospital no están para cubrir las emergencias en el centro de la ciudad, sino que esa debería ser tarea del municipio. Pero las diferentes gestiones municipales lo han discutido una y otra vez para que nada avance. Siempre el factor económico fue el impedimento, la traba más difícil de zanjar. Tal vez porque siempre se lo haya visto como un gasto y jamás como una inversión.
También es cierto que nunca encontraron la "vuelta" ni la decisión política para que el servicio se preste en Mercedes. Y en esto la comunidad también lleva su cuota parte, pues no hace el reclamo con la continuidad que el tema requiere.
Muchos grupos son capaces de iniciar campañas de firmas o presentar peticiones particulares por temas que son relevantes a nivel provincial, nacional y mundial, pero pocos los que apuntan a tomar los recaudos preventivos para que cuando se produzca un incidente, de la naturaleza que sea, en la vía pública, estemos protegidos. Ya el tiempo de debate se ha consumido, es tiempo de acción.
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