Elevaron a juicio la causa que imputa a dos reconocidos médicos de Trelew

Ya pasaron dos años y medio desde aquel día en que “Tito” Díaz, un niño de dos años y medio falleció a los pocos minutos de llegar al hospital de Trelew, tras haber sido atendido por dos médicos y con una demora de dos horas de la ambulancia. Sus padres recién conocieron el motivo de la muerte un año después, tras las pericias que indicaron fallecimiento por deshidratación a causa de una gastroenteritis, es decir con el sólo hecho de permanecer en observación y con un suero, se hubiese salvado. El miércoles se concretó la audiencia preliminar donde se decidió elevar a juicio oral y público la causa Nº 29888 que imputa a los médicos Raúl Berón –actual concejal de Trelew- y Lisandro Rivera por negligencia médica.

El Diario fue el primero en hacer pública la causa por la cual su madre, Adriana Aballay, ha luchado intensamente, por hacer público lo sucedido, por lograr cambios en el sistema de salud, porque desea profundamente que los niños sean bien atendidos y con especial cuidado de parte de los especialistas.

Después de varias audiencias suspendidas, finalmente el miércoles se pudo llegar a la audiencia preliminar donde la jueza Ivana González decidió la imputación a los dos médicos acusados de negligencia: Raúl Berón, que atendió a “Tito” en el Instituto Médico del Sur, y Lisandro Rivera, que lo atendió luego en el Centro de Salud del barrio Don Bosco, el día en que falleció.

Autopsias y pericias

Lucas Kolscht, abogado del Ministerio Público Fiscal, y César Zaratiegui, fiscal, son quienes acompañan a Adriana y su marido en esta causa, ya que según asegura la madre hubo abogados que no quisieron involucrarse por el renombre de los médicos, fundamentalmente del concejal.

“Fue uno de los días más difíciles porque nunca habían estado los dos médicos juntos, en la audiencia ellos tenían que plantear su defensa y escuchamos todas las cosas que dijeron, ellos no reconocen lo que pasó y apelaron a la mentira, principalmente Rivera que es el que está más complicado porque fue el último que lo atendió, dijo un montón de cosas que yo no podía creer”, dijo Aballay y agregó que “los dos apelaron a los conocimientos médicos y me molestó mucho que justificaron diciendo que los síntomas que había tenido mi hijo eran de otra enfermedad distinta a la que tuvo mi hijo, que tuvo vómitos y la descompensación le produjo un paro cardio respiratorio, mi hijo falleció por deshidratación y esto está constatado en la autopsia, fueron tres pasos que se hicieron hasta saber el motivo de la muerte y el último informe que fue más detallado decía que con un suero mi hijo se hubiera salvado”.

De este modo, Adriana señaló que Rivera “quiso explicar que mi hijo tenía un síndrome, además dijo que me atendió una sola vez y fueron dos, él me mandó a mi casa en vez de dejarlo en observación; ellos dijeron que mi hijo lloraba y tenía lágrimas por eso no estaba deshidratado pero mi hijo no lloró nunca, quisieron retrucar la autopsia que no la hizo un solo médico forense, se hizo una apenas falleció mi hijo y que determinó que no podía determinarse la causa de muerte solo con observarlo; por eso hicieron un estudio histopatológico y toxicológico a cargo del CENPAT, entre una autopsia y la otra pasó un año, y después si hizo una pericia y se determinó la muerte por deshidratación y que las medidas aplicadas no fueron adecuadas para salvar la vida de mi hijo, la atención que requería mi hijo era estar en observación con suero y hacerle análisis pero nadie me pidió análisis”.

La palabra de los médicos

Aparentemente, la estrategia de los médicos gira en torno a constatar su buen obrar como médicos y de allí que justifiquen que el niño tenía otra enfermedad y no una gastroenteritis que lo deshidrató, más allá de eso “Rivera dijo que se había sentido como injuriado porque el caso salió a la luz, que otros médicos le habían hecho referencia al caso, me dio mucho dolor lo que dijo porque mi marido y yo hace dos años y medio que no tenemos a nuestro hijo, si ellos hubieran hecho las cosas bien no hubiera salido en los diarios, nunca me imaginé que podían decir una cosa así”.

Mientras que Berón pidió como testigos a médicos que no intervinieron en la causa, “son pediatras de renombre, no sé cómo aceptan a esos testigos que no estuvieron y que van a decir que lo que Berón hizo estuvo bien desde el punto de vista médico”, consideró Adriana.

Justicia lenta

Lo cierto es que ya han pasado más de dos años desde el fallecimiento de “Tito” y recién se ha llegado a la instancia de elevación a juicio. Consultada respecto de la demora en el desarrollo de la causa, la madre opinó que “más allá de los dos excelentes profesionales que me asesoran, el sistema del Ministerio Público Fiscal es muy precario, se demora mucho, las audiencias se suspendieron un montón de veces, una vez fue porque se olvidaron de avisarle al abogado defensor, además muchas veces las víctimas parecen los culpables porque los imputados en mi causa tenían privilegios, por ejemplo una audiencia se suspendió porque Berón no podía, otra vez porque el abogado de él no podía, y en una tercera fue solo el abogado y dijo que su defendido no podía asistir porque tenía cosas importantes que hacer, yo entiendo que tenga un cargo político pero estamos hablando de una muerte de un niño y la denuncia fue anterior a su cargo”.

Y continuó “yo siento que en esta instancia gané, fueron dos años y medio, nadie me creyó en un primer momento; por eso que estén sentados en el banquillo de los acusados para mí es un logro, hay una investigación con autopsias que me respaldan, y no hay que olvidar que se falsificó documentación del hospital como los horarios de las ambulancias, nada coincide y también me respalda porque evidencia que se quieren cubrir”.

Justicia para todos

En alusión a las expectativas que se abren a partir de la elevación a juicio de la causa, Adriana afirmó: “Yo espero que se haga justicia y que los dos tengan que pagar por lo que hicieron, tanto en lo penal como en lo civil. Si bien lo civil es un resarcimiento económico, que para mí es nada porque nadie me va a devolver la vida de mi hijo, pero en lo civil entran cuestiones que no están en lo penal como la deficiencia del sistema de salud que tampoco cumplió para que mi hijo se salvara, la ambulancia tardó dos horas, en el Instituto Médico del Sur ninguna enfermera me ayudó mientras llegaba el médico de guardia. Hasta el día de hoy no se atiende a los chicos como se debe, no hay turnos, no hay pediatras suficientes, entonces lo que pasó con mi hijo no sirvió para que mejorara pero no sirvió porque no se hizo justicia, siguieron pasando cosas con los chicos, yo quiero que se haga público y que la gente tenga paciencia y siga adelante con las denuncias, que no se queden en el camino porque de lo contrario los médicos siguen atendiendo”.

Más allá de justicia, Adriana aseguró que lo que quiere lograr con su causa “es que en todas las guardias haya una cámara, que se pueda tener un respaldo donde las personas puedan acreditar que no se atendió bien a sus hijos, yo creo que a partir de ahí los profesionales van a hacer lo que tienen que hacer”.

Otros casos

Adriana se abrió un grupo en Facebook bajo el nombre “Justicia por Tito y por los derechos de los niños” que tiene más de 6 mil seguidores, donde recibió comentarios acerca de otros casos, “no solamente de estos médicos sino de otros y de cosas que siguen pasando en el hospital Trelew”.

Así también, los padres cargan con el gran dolor y la seguridad que hubiese sido muy fácil de salvar la vida de su hijo con solo dejarlo en observación y conectado a un suelo, ya que “el día que falleció mi hijo, el vecino tenía el mismo cuadro que Tito y lo dejaron en observación y lo mandaron a hacer análisis, lo dejaron internado y él se salvó; en el jardín donde iba mi hijo, un nene también tuvo los mismos síntomas y lo dejaron internado y se salvó, yo no tuve la misma suerte”, lamentó.

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