Eleva EE.UU. la alerta en todas sus bases militares

El gobierno advirtió que el aniversario es una "fecha sensible"
Entre flores de luto y ametralladoras. Así estaba el país ayer, tras la decisión del gobierno norteamericano de aumentar el nivel de seguridad en las bases militares de todo su territorio, con miras al inminente aniversario de los atentados terroristas que, hace 10 años, cambiaron por completo a este país y a buena parte del mundo.

"No se han recibido amenazas específicas y creíbles", pero eso no impide "que se apliquen medidas para reforzar la seguridad en una fecha sensible", admitió ayer el vocero presidencial, Jay Carney.

Hubo alarma al saberse que el Pentágono había decidido aumentar la protección en las bases militares, pero su vocero, George Little, afirmó que no respondía a una nueva amenaza. "Se tuvo en cuenta el hecho de que, en otras latitudes, Al-Qaeda actuó en ocasión de aniversarios."

La mayor vigilancia se advierte a simple vista en puntos neurálgicos, como la Casa Blanca, los aeropuertos y edificios públicos de esta ciudad, en la que empiezan a verse las primeras expresiones espontáneas de luto ante la proximidad de la fecha.

En forma paralela, se aviva el debate sobre lo que la creciente obsesión por la seguridad a la que abrió paso el ataque significó para la vida cotidiana y las arcas públicas en este país.

"Antes la vida aquí era distinta. Desde septiembre de 2001 vivimos obsesionados por la seguridad", dijo a La Nacion un veterano corresponsal de un diario europeo.

En 10 años, las industrias de armamento y seguridad multiplicaron sus ingresos. Más de 1,3 billones de dólares de las arcas públicas se gastaron en las guerras de Afganistán e Irak, y otros 400.000 millones en medidas de seguridad, según un informe de la Brown University, en Massachusetts.

Los resultados están a la vista. "Vivimos en un estado policial", dice Susan Herman, de la Asociación por los Derechos Civiles (ACLU).

"Para mí, no hay duda de que fueron dólares bien gastados. No sufrimos nuevos ataques desde entonces", contrapone Peter King, el republicano que preside el Comité de Seguridad Interior de la Cámara de Representantes.

El consenso es que la vida privada se vio afectada desde que la seguridad se convirtió en obsesión. "No se trata de una escalada temporal. Creo que ese cambio llegó para quedarse", objetó Herman.

Ingresar en edificios públicos, transportar mercaderías, cruzar fronteras y, sobre todo, viajar en avión se convirtieron en experiencias cada vez más difíciles de acometer ante las exigentes revisiones.

No hay perspectivas de mejora a la vista, aunque la responsable de Seguridad Interior, Janet Napolitano, acaba de afirmar que una nueva tecnología permitirá que, dentro de poco, los pasajeros aéreos no se vean forzados a "sacarse los zapatos" para pasar por los arcos detectores.

"Es, al menos, un poco menos de incomodidad", matizó la funcionaria, que añadió que uno de los requisitos que menos posibilidades tiene de ser removido es el ingreso de líquido en el equipaje de mano.

Pese a que trascendieron renovadas amenazas, a 10 años de aquella feroz matanza el país no volvió a experimentar un ataque de características similares.

El susto más cercano fue en la Navidad de 2009, cuando poco faltó para que un terrorista solitario hiciera estallar un avión de Northwest Airlines que, con 278 pasajeros y 11 tripulantes, cubría la ruta entre Amsterdam y Detroit.

El joven nigeriano, entrenado en Yemen, había ocultado el explosivo en su zona genital, pero luego fue incapaz de hacerlo detonar. El gobierno norteamericano lo vinculó con Al-Qaeda. Pocos meses después, en mayo, la policía impidió un atentado en el corazón de Nueva York, planeado por un norteamericano de origen paquistaní.

"Hoy el temor está centrado tanto en las redes terroristas como en el peligro que procede de individuos que actúan más en solitario y que se radicalizan a través de Internet", es el consenso entre quienes trabajan en la lucha antiterrorista.

La certeza es que, pese a todo, la seguridad no es absoluta. Luego de una década de guerra contra Al-Qaeda, el secretario de Defensa, León Panetta, admitió que "la posibilidad de otro ataque terrorista devastador sigue siendo muy real".

Si alguna comunidad en particular sufrió los efectos de la desconfianza ésa fue la de los inmigrantes indocumentados. "En esta década aumentaron sensiblemente las restricciones para aceptar extranjeros. No sé hasta qué punto es una realidad o una excusa, pero la seguridad también influyó en eso", dijo Magalí Illescas, del Centro de Ayuda para Hispanos.

DEBATE DE LOS REPUBLICANOS

LOS ANGELES (AP).- Ocho aspirantes a la candidatura presidencial republicana participaron anoche en Simi Valley, California, del primero de tres debates que servirán para allanar su camino a la nominación para competir en las elecciones de 2012. Las primarias comenzarán a fines de enero

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