Cómo elegir el protector solar adecuado

Cómo elegir el protector solar adecuado
No todos pueden usar el mismo fotoprotector. Cada tipo de piel, cada situación y cada edad requiere una crema específica.
Durante todo el año debemos protegernos del sol, no sólo para prevenir el envejecimiento sino para prevenir tumores malignos en la piel. No sirve para toda la familia el mismo protector solar, cada tipo de piel, cada situación y cada edad requiere una crema específica. ¿Cómo podemos saber cuál es el protector más indicado? ¿Qué factores influyen a la hora de escoger uno u otro?

Para elegir un fotoprotector hay que tener en cuenta una serie de factores: a quién va dirigido -niño o adultos, la zona en que se va a aplicar el fotoprotector, qué tipo de piel -normal, seca, grasa, con tendencia acnéica- o qué fototipo tiene la persona que lo va usar (este viene determinado por las características de la pigmentación de la piel, los ojos, el cabello, y la capacidad para broncearse).

Del fototipo depende la sensibilidad de cada individuo a la radiación ultravioleta y la formación de eritema solar (enrojecimiento). En la población existen diferentes fototipos:

Fototipo I: Nunca se broncea, siempre se quema, color de pelo pelirrojo, ojos azules.

Fototipo II: A veces se broncea, a veces se quema, pelo rubio, ojos azul/ verde.

Fototipo III: Siempre se broncea, rara vez se quema, pelo castaño, ojos gris/ marrón.

Fototipo IV: Siempre se broncea, nunca se quema, pelo negro, ojos marrones.

Ahora bien, tampoco es lo mismo el sol de Salta que el sol del Caribe. En este caso, ¿el número de fotoprotección puede variar sensiblemente?

Efectivamente, es muy importante tener en cuenta en qué lugar se va a producir la exposición (la radiación solar es más intensa cerca del Ecuador, puesto que incide verticalmente sobre la Tierra), pero además hay que tener en cuenta otros factores.

La estación (en verano la radiación solar nos llega con toda su energía), además de la hora del día (la intensidad de radiación solar es máxima entre las 12 y las 16 horas).

La altitud (el riesgo de quemaduras se incrementa con la altura, cada 300 metros aumenta un 4%). El agua, la nieve y la arena reflejan las radiaciones haciendo que se sumen sus efectos al incidir directamente sobre la piel y el UVI (estimación promediada de la radiación ultravioleta B solar máxima, en la superficie de la tierra a la hora del mediodía).

Se divide en radiación UV baja (valores 1 a 3), radiación media (valores 4 a 6), radiación alta (valores 7 a 9) y radiación extrema (superiores a 10). A mayor valor de radiación, mayor índice de protección solar.

Ya sea en verano o en invierno, debemos proteger la piel de la cara, porque siempre está expuesta a la radiación solar.

Comentá la nota