Los comerciantes realmente ruegan por una sola cosa: que el servicio de energía eléctrica para este verano sea normal. Sólo "normal", no bueno ni excelente. Normal, con eso se conforman.
En diálogo con El Ancasti, el empresario Jacobo Villafáñez, uno de los propietarios de la Hostería Villafáñez, señaló que "los problemas más graves son de la luz y el agua. El alumbrado está mejorando, pero EDECAT no mejoró nada. Acá siempre tenemos que recurrir al grupo electrógeno, como todos los años, si la luz es un desastre".
En igual sentido se expresó Juan Carlos Fullana, el dueño de la estación de servicios de la localidad. Puntualizó que tiene que mejorar la calidad del agua potable y la energía eléctrica. "Perdimos mucha mercadería con los cortes de luz", dijo el empresario, que tampoco puede hacer andar los surtidores sin energía.
Si las promesas gubernamentales se cumplen, es probable que los ruegos de los rodeínos no caigan en saco roto.
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