En el campo político, el año comenzó de la misma manera que 2012 bajó sus persianas, esto es con sigiloso movimiento en estructuras partidarias y con dirigentes cada vez más pendientes de la propia tropa y, desde ya, de los vecinos y eventuales adversarios.
A propósito del mensaje del Gobernador, dejó para rescatar varios pasajes referidos a políticas direccionadas a potenciar sectores productivos, como así también las gestiones para lograr las necesarias inversiones para motorizar el proceso de industrialización local. En este marco, planteó temas de interés común para los jujeños, desde un enfoque responsable y ambicioso, sostenido en proyecciones económicas, con el propósito de generar, desde allí, oportunidades de construcción de futuro y, en definitiva, de inclusión con movilidad social ascendente, aplicando el principio de justicia distributiva establecido por Carta Magna de la Provincia, en el que se priorice la ejecución efectiva de programas de desarrollo integral, en la faz humana, en el campo social, en el terreno laboral y en la obra pública.
El énfasis puesto en materia productiva e industrial, responde a uno de los objetivos medulares del programa de gobierno de Fellner, no de hoy, sino desde su inicio mismo allá por 1998, que es revertir los indicadores de desempleo, mal que en mayor o menor medida aqueja a las jurisdicciones provinciales sin excepción, actuando como disparador de desencuentros y de deudas pendientes. El encadenamiento de hechos o circunstancias que dificultan la consecución de fuentes generadoras de trabajo, producto de los problemas estructurales que condicionaron el rumbo del país en las últimas décadas, demandan los principales esfuerzos y máxima inspiración creadora a quienes asumieron el complejo compromiso de gobernar. En general los reclamos sociales en Jujuy muestran que la necesidad primaria es la falta de posibilidades laborales. Las crisis cíclicas pusieron al desempleo en el centro de la escena, de allí que las sucesivas administraciones provinciales se hayan dedicado a resolver o, cuanto menos, paliar esta situación enrevesada, lanzándose a la búsqueda de diversas políticas estratégicas que permitan revertir una preocupante realidad.
Ante la Asamblea Legislativa, también despuntó aspectos estrictamente políticos de 2013, un año que se prevé de tránsito trabado. Habrá que preparar a la provincia entonces para disolver tensiones en escenarios positivos para la convivencia social, con respeto de todos los derechos y deberes y, principalmente, el resguardo del patrimonio público. Habrá que propiciar espacios adecuados para la reflexión, pues de una vez por todas hay que pensar en lo importante y superar lo urgente, entendiendo que hombres y mujeres de Jujuy tienen la capacidad para hacer este esfuerzo de planificación y disipar nubarrones siempre amenazantes. Habrá que comprender que no es posible seguir viviendo entre olvidos, omisiones y premuras.
Está claro que corren tiempos en que autoridades, funcionarios, legisladores y comunidad en general coincidan en un espacio de diálogo que permita comenzar a analizar y viabilizar las iniciativas que realmente necesita Jujuy. No sólo como una reivindicación a un modelo superador de provincia, sino en recordación de quienes dieron sobradas muestras tiempo atrás de que los jujeños pueden ocuparse de cuestiones medulares.
Por otra parte, la Legislatura está lista para iniciar un año con complejidades múltiples, por el hecho de encerrar un proceso electoral que resultará demandante y desgastante. Por lo pronto y atento a experiencias no muy lejanas, se acordó modificar el día de sesiones ordinarias. En consecuencia, quedará a decisión de Labor Parlamentaria convocar a sesión para los días miércoles, jueves o viernes, según imperio de los vaivenes del año electoral. El correr de los meses, develará si esta medida termina siendo un simple enunciado o si realmente fue adoptada con convicción política y vocación de servicio.

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