La política juninense comenzó a transitar el camino que conduce a los comicios nacionales previstos para el año próximo, con la aparición de los primeros nombres de postulantes para ocupar el cargo de intendente municipal, quien deberá gobernar la vida de la ciudad por el lapso de cuatro años.
El horizonte cercano, ese que se ve y se presume con apenas alzar la vista, comienza a delinear el perfil de algunos hombres y mujeres dispuestos a postularse como candidatos a intendente municipal, para gobernar la vida de los juninenses por el término de cuatro años.
El preciado sillón de la calle Rivadavia, pese a que desde la recuperación democrática sólo fue ocupado por Abel Miguel, a lo largo de dos décadas, y por Mario Meoni, que completará ocho años de mandato, en cada elección para jefe comunal tuvo siempre más de diez aspirantes.
En ese sentido, nada indica que en esta ocasión resulte distinto, porque de acuerdo con los primeros movimientos de piezas que se advierten en el enrarecido tablero político juninense, las intenciones de presentarse como candidatos le quitan el sueño por lo menos a una docena de dirigentes locales.
Meoni no, Meoni sí…
Mario Meoni, actual intendente municipal juninense, puede ser considerado un postulante natural para otro mandato en el cargo, aunque su candidatura dependerá de lo que suceda con su actual socio político en el orden nacional, el siempre controvertido Julio Cleto Cobos.
Si bien Meoni repitió hasta el hartazgo que no se presentaría como candidato para un nuevo período al frente de la comuna, tal vez desnudando pretensiones más ambiciosas, se sabe que en materia de política nunca hay posiciones definitivas.
La cercanía de Meoni con Cobos y su parecido derrotero de idas y vueltas hicieron imaginar al propio intendente municipal y también a su entorno que si el mendocino se encaramaba como figura presidenciable, el juninense podía jugar todas sus cartas para presentarse como candidato a gobernador bonaerense.
En ese caso, de manera casi espontánea, todas las miradas de los que tejen posibilidades y analizan escenarios se depositaron en Damián Itoiz, tal vez el más estrecho colaborador y el hombre de más confianza que acompañó a lo largo de sus casi ocho años en la administración comunal a Mario Meoni.
Damián Itoiz, actual director de Seguridad municipal, prefirió mantenerse siempre en las sombras, con un perfil muy bajo y sin aparecer con decidido protagonismo, pero nunca ocultó su aspiración de pelear por la jefatura comunal en caso de que los tiempos políticos lo señalaran como candidato.
Pero como los acontecimientos tienen su propia dinámica y el lenguaje de las encuestas refleja el progresivo debilitamiento de la imagen de Cobos, que además de perder una puja electoral interna con Ricardo Alfonsín comenzó a pagar el precio de sus propias deslealtades -primero con el radicalismo que lo acunó y luego con el kirchnerismo que lo llevó al Gobierno- Meoni también empezó a admitir que podría luchar por un nuevo mandato.
Miguel, por ahora, ni…
El ex intendente municipal, Abel Miguel, descartó con énfasis cualquier posibilidad de volver a postularse para el cargo que desempeñó durante veinte años, aunque aseguró que está dispuesto a trabajar y aportar su experiencia en beneficio de todo su grupo político.
Miguel recurrió al argumento del cansancio para desechar su candidatura, pero también alegó que la política necesita renovar a los protagonistas y no perdió la oportunidad de señalar quienes a su juicio, son los mejores postulantes: Magdalena Ricchini y José María Banfi.
Magdalena Ricchini tiene una extensa trayectoria política y conoce los barrios casi como nadie, debido a su tarea en el área social durante la administración miguelista, mientras que José María Banfi tuvo una larga actividad en el Centro Universitario Regional Junín. En la actualidad, tanto Ricchini como Banfi integran el Concejo Deliberante y admiten, ante propios y extraños, que los seduce la alternativa de pelear por el manejo del municipio.
“Será Magda o será José María, cualquiera de los dos”, dijo casi como una sentencia para despejar cualquier duda y no desaprovechó la oportunidad de regalar algunos elogios: “Los dos están muy bien preparados y en condiciones no sólo de administrar, sino de gestionar, que es la tarea de un intendente, pero también cuentan con el respaldo de equipos técnicos muy bien formados”.
Claro que esa es la opinión de Abel Miguel, postura que muchos de sus más íntimos colaboradores durante su carrera municipalista adjudican a los avatares judiciales que debió soportar en los últimos años y de los cuales finalmente resultó absuelto por la Justicia.
Son esos mismos amigos, leales como los que sólo se reconocen en los viejos tiempos, cuando las ideas eran más importantes que las utilidades, los que sostienen que la “claudicación de Abel” es producto de todo lo que debió sufrir él y por lo que también padeció su familia.
Para ellos, los correligionarios leales, Abel Miguel es un as de espadas que habrá que guardar en la manga hasta ver cómo se perfilan cada uno de los candidatos de todos los partidos políticos, para pelear con su candidatura y dar el golpe de gracia si la elección aparece reñida y sin un candidato perfilado como ganador definido y claro.
Los radicales de vieja cepa sostienen que Miguel no es candidato pero tampoco deja de serlo y destacan que, por ahora, es un ni…
El justicialismo también se mueve
El debate y la polarización que generan los dos grandes actores de la política juninense de la última era democrática en ocasiones hacen olvidar que también existen otros potables candidatos, sobre todo en las filas que representan las diversas y distintas líneas que anidan en el peronismo local.
Los nombres y las especulaciones en torno a los posibles postulantes dentro del ámbito justicialista varían de acuerdo con los dirigentes que se pronuncien, según sus propias preferencias.
En principio y dentro del mismo Frente para la Victoria, aparece Gustavo Traverso como un hombre que por compromiso social, fidelidad por las ideas, convicción en los procederes y coherencia entre el decir y el hacer, se transforma en el más sólido candidato del oficialismo nacional.
Lejos de los pronunciamientos formales de la clase política, Traverso defendió sus ideales ante las circunstancias más adversas, actitud que le permitió lograr el respaldo del kirchnerismo. Con ese apoyo, aparece como uno de los candidatos más firmes del justicialismo local, aunque sus propios allegados reconocen que deberá hacer una titánica tarea para acercarse con su mensaje a todos los sectores juninenses.
Por otro lado, Andrés Rosa, que aun si se empecinara jamás podría disimular sus características de persona cálida, humilde, y solidaria, lo que se denomina en el lenguaje común como un buen tipo, tendrá que demostrar que de igual manera reúne los indispensables requisitos de liderazgo para gobernar a los juninenses.
Rosa, a quien se identifica como "precandidato a intendente" por el Peronismo Federal, tiene una clara cercanía con Felipe Solá y todo indica que podría transformarse en referente del "felipismo" juninense, alineación ideológica que si bien aparece como muy respetable, no sugiere en primera instancia resultados electorales demasiado alentadores para sus expectativas.
Más nombres en danza
Héctor Azil, actual titular del Partido Justicialista en Junín, tiene lógicas aspiraciones sustentadas en su posición de liderazgo dentro del peronismo, pero como si ello no resultara suficiente, recibió la bendición de Julio Henestrosa, quizás la figura de mayor peso dentro del PJ.
Oscar Farías es otro potencial candidato, con sectores internos del justicialismo que le responden; mientras que su estrecho vínculo con los sectores indigenistas, además de su trabajo en Derechos Humanos, lo ubican como un postulante con cierto peso propio.
En tanto, Héctor Muffarotto, de añeja vinculación con las filas del justicialismo local y con intensa actividad política en otros períodos electorales, expresó que se postulará como intendente.
Muffarotto, que tiene una fluida relación con diversos gremios, producto de su tarea profesional como abogado, ya habría establecido alianza con diversos sectores independientes, transformándose en un candidato con fortaleza propia.
Mirtha Cure, con idas y vueltas
Mirtha Cure tiene una larga trayectoria en la política juninense y la historia reciente registra en sus archivos que fue la mayor opositora en el orden local a las políticas emanadas del kirchnerismo, aunque por esos extraños y variados matices de la política, tras sufrir su peor derrota electoral se “borocotizó” y se alió sin condicionamientos con sus vencedores.
Por eso, tras ser la figura más crítica del oficialismo y de perder en las urnas, se transformó en coordinadora de Gestión Operativa de la Subsecretaría de Relaciones Insti-tucionales de Jefatura de Gabinete de la Nación, que depende de Aníbal Fernández, mano derecha de Cristina y Néstor Kirchner.
Ella asegura: “Nunca antes pretendí ser candidata a intendente, me parecía no estar preparada, porque acceder al municipio es una enorme responsabilidad”, aunque admite que “para hacer una buena administración se debe contar con un equipo de trabajo y yo, experiencia ya tengo, sé lo que quiero, sé lo que necesita la ciudad y entonces puede ser que yo sea una de las candidatas".
Como para que no queden dudas, agrega que “ser candidata a intendente es una de las posibilidades y si la gente piensa que puedo ser, que un grupo de compañeros puede ser, después se decidirá en una mesa, pero lo bueno sería que fuésemos un importante conjunto para dar respuestas a lo que piden los juninenses".
Las alianzas obligadas
Ricardo Petraglia tiene varias postu-laciones para ocupar el cargo de intendente municipal a lo largo de esta breve historia de la recuperación democrática, pero en cada elección invariablemente se vio superado por las polarizaciones que se registraron dentro de distintos sectores del radicalismo y las candidaturas del justicialismo.
Su imagen de profesional honesto y trabajador, vinculado al desarrollismo, le permitió reunir los votos suficientes para transformarse casi siempre en el “tercero en discordia” y le alcanzó para convertirse en concejal, pero invariablemente quedó lejos de su aspiración de intendente.
Ahora, con la nueva ley electoral, el MID necesita asociarse a partidos más grandes y ya se menciona que a nivel provincial habría acuerdo con el Peronismo Federal, concretamente con Eduardo Duhalde. "Me parece la mejor alternativa", dijo a este diario y anunció que está dispuesto a volver a presentarse como candidato, pero sabe que le puede tocar otro espacio.
Daniel Rosetti, envuelto en violencia
El dirigente gremial Daniel Rosetti fue quien primero abrió el fuego, cuando expresó su voluntad de postularse como candidato a intendente municipal y salió al ruedo pintando muros y paredes con su nombre.
El titular del Sindicato de Obreros y Empleados Municipales de Junín construyó su figura asumiendo riesgos y posiciones duras en defensa de sus representados, actitudes que lo enfrentaron con las autoridades municipales y lo pusieron en el centro de la consideración.
Sin embargo, en las últimas semanas se registraron hechos de violencia que resultan si no desconocidos, por lo menos distantes para la historia política juninense, con atentados que incluyen un auto quemado y el incendio de la radio de Rosetti.
Lejos de amedrentarse, el gremialista responsabilizó al gobierno de Mario Meoni por estos delicados y lamentables hechos que se investigan en la esfera judicial y redobló su apuesta adjudicando los atentados al crecimiento de su figura como candidato a intendente.
Un jefe comunal que trabaje para Junín
El voto tiene una capacidad movilizadora en la sociedad, porque cuando cada ciudadano deposita el sufragio en la urna supone que ese acto democrático puede modificar de manera sustancial su realidad, el futuro y hasta la propia vida y la de aquellas personas que lo rodean.
Los dirigentes que procuran llegar a la máxima jerarquía política local comenzaron a trabajar para alcanzar ese propósito y seguramente buscarán tejer alianzas, armar estrategias y unir fuerzas que tornen viable el objetivo.
De todas maneras, no puede ignorarse que la ciudad requiere de un proceso de administración y gestión que sea capaz de interpretar el desafío de construir un ámbito donde puedan habitar cien mil personas y aspirar a una mejor calidad de vida.
Los nombres y los hombres o mujeres providenciales nunca son suficientes, sino que se necesitan proyectos, planes y programas de gobierno que contemplen el abordaje de los grandes y numerosos problemas que afectan a los juninenses.
La infraestructura urbana reclama un fenomenal impulso, porque su crecimiento edilicio y demográfico no fue acompañado de manera paralela y simultánea con inversiones en obras consideradas indispensables.
Para hacer de este lugar un ámbito agradable de habitar y vivir se requieren muchas virtudes, pero sobre todo, un jefe comunal que trabaje para Junín, cuestión esencial y básica que no debe ser ajena para ninguno de los candidatos.
Porque la sociedad tiene primero la capacidad de elegir, pero después, le corresponde la misión de exigir.










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