Pasaron las elecciones primarias y dejaron algunas conclusiones dignas de ser tenidas en cuenta. Fuerzas políticas hablan de triunfos y derrotas, y se amenazan con posicionamientos futuros infundados.
En el caso de la experiencia presidencial de hace 2 años el fracaso fue rotundo, puesto que la mayoría de los frentes eligieron sus candidatos por consenso (en algunos barrios de nuestra ciudad se le dice dedo) y el resultado fueron dos elecciones calcadas.
En estas legislativas, el consenso (en otros barrios se le dice capricho) siguió funcionando en la mayoría de los frentes, pese a que muchas de estas uniones transitorias de partidos políticos cambiaron sus miembros y modificaron sus denominaciones, al parecer lo único que quedó fueron algunas prácticas.
En nuestra ciudad solo tres frentes limaron sus diferencias en las urnas (F.P.CyS, F.P.V y C.F), mientras que en la 5º Sección Electoral y en la provincia de Buenos Aires solo uno (C.F) presentó más de un candidato.
Más allá de que la presidente las rebautice como “pre elecciones” (¿?), las primarias no han sido útiles, y solo sirvieron para dejar fuera de la contienda a algunas fuerzas que reúnen pocos votos y funcionan como encuesta oficial previa a la elección en donde realmente se elige lo que muchos creen que se elige en la elección de agosto. En definitiva otro fracaso.
Una vez aclarado este tema nos adentramos en los resultados.
La elección en nuestra ciudad fue atípica, y en verdad fue bastante difícil encontrar un adjetivo, quizás por el desenfrenado frenesí con el que las fuerzas políticas hablan de triunfos y derrotas, y se amenazan (cual chiguaguas en una plaza) con posicionamientos futuros infundados.
Si tenemos en cuenta que a muchos ciudadanos les cuesta entender para que sirven estas elecciones en donde más del 70% de los votantes no eligió nada (solo que un precandidato se pueda mirar al espejo y decirse candidato), el cruce de imágenes en donde la euforia sobreactuada le gana a la cautela no colabora en nada.
Antes de entrar de lleno al orden local, hay que hacer dos aclaraciones. En nuestra ciudad el candidato más votado fue Juan Curuchet, hasta ayer precandidato a Senador Provincial por el Frente para la Victoria, quien obtuvo 109.000 votos. El segundo candidato más votado fue Martín Insaurralde, hoy candidato a Diputado Nacional por el Frente para la Victoria, quien se alzó con más de 103.000 votos. En términos porcentuales ambos rondaron el 30%.
Primera conclusión: en nuestra ciudad se respetó la “lógica” que indicaba que el 70% del electorado opta por candidatos de la oposición y solo 30% por exponentes del oficialismo, el tema es que la fragmentación del arco opositor si hizo más notoria.
Sobrevolado el tema provincial y seccional nos dedicamos al ámbito local.
La elección del delfín del intendente fue realmente llamativa, y no por lo positiva. En la recta final existían algunas encuestas que daban cuenta que Alejandro Ferro apenas superaba el 16% de los votos, pero muchos creían que la intensa campaña de vinculación con Scioli y Pulti rendiría frutos electorales (votos se le dice). No fue así.
Ferro obtuvo guarismos muy bajos en los circuitos en donde Acción Marplatense, cuando era el “partido de la ciudad” y no una de las caras del F.P.V, se hacía fuerte. Hubo muchas mesas en el micro y macrocentro en donde el Secretario de Salud se ubicó en 5º lugar. En cambio en los barrios la situación fue diferente. Allí el candidato de Pulti sacó los votos que necesitaba.
Segunda conclusión: el matrimonio (o unión de hecho) consumado por Acción Marplatense y el Frente para la Victoria no fue bien recibido por el voto tradicional de A.M.
Los poco más de 60.500 votos obtenidos por Ferro le fueron suficientes para ser el precandidato a concejal más votado en nuestra ciudad. Si, leyeron bien, con tan solo poco más de 1 voto y ½ por cada 10 electores, el candidato del oficialismo se pudo calzar esa medalla.
Si Ferro, expuesto claramente como la continuidad de la gestión, obtuvo el 16,5%, se entiende que un porcentaje mayor al 80% de los votantes quería expresar un cambio. Puede que este análisis lejos esté de ser academicamente intachable, pero es incontrastable que la inmensa mayoría del electorado marplatense no quería “mejorar la gestión” con alguien del riñón del intendente.
Tercera conclusión: Llamativamente, y a diferencia de la elección a nivel provincial, no existió en nuestra ciudad un referente capaz de canalizar la vocación de cambio del electorado. Existió un escenario de fragmentación pocas veces visto.
Vilma Baragiola fue la segunda precandidata a concejal más votada, con algo más de 58.400 votos, lo que significa poco más del 15%.
Aquí conviene hacer una aclaración: Baragiola participó de la primaria del Frente Progresista Cívico y Social, contienda que ganó holgadamente (con más de un 60%).
La cantidad de votos obtenidos ubican al F.P.CyS como la fuerza política más votada a nivel local (90.671). Bien podríamos hablar de un triunfo de este frente por sobre otros frentes y/o partidos, pero resulta complicado hablar de ganadores y perdedores en una primaria, conviene hacer referencias a las opciones más votadas, ya sean nombres o frentes, y en el caso de los frentes, más allá de las fotos de rigor, la consolidación del voto de cara a octubre no es una cuestión sencilla y automática, sin ir más lejos Cheppi debió trabajar y mucho hace 2 años para lograrlo.
Cuarta conclusión: Baragiola encara el proceso que desembocará en las elecciones de octubre con un horizonte esperanzador, pero deberá ser consciente que en política 1 + 1 no siempre es 2.
El fenómeno Arroyo tuvo otra jornada inolvidable. Sin aparato de fiscalización y sin presencia mediática, el actual concejal se logró colar en el podio de los más votados. Con casi 49.000 votos alcanzó una de sus mejores performances.
Hasta aquí los protagonistas de la película son conocidos por todos (los mismos de siempre dirían algunos), pero el doingo hicieron su presentación Emiliano Giri y Cristián Azcona, los dos de la mano de sus padrinos Francisco y Sergio respectivamente. Ambos rondaron los 40.000 votos, algo así como el 11%, y enfrentaron con éxito el fantasma del corte de boleta, que en ninguno de los dos casos superó el 50%. El desafío de ambos será continuar con la tarea de construcción local, más allá de aprovechar el viento de cola de sus candidatos nacionales, con el objetivo de minimizar el corte de boleta y transformarse en opciones competitivas en octubre.
Quinta conclusión: el grado de dispersión del voto no oficialista derivó en un escenario en donde 4 precandidatos a concejales del arco opositor se ubicaron entre el 11 y 16%.
Un párrafo aparte merece el Frente para la Victoria local. La suma de las listas que compitieron en la primaria superó los 48.360 votos. Daniel Rodriguez, cómodo ganador de la contienda, obtuvo solo 25.000 sufragios.
El F.P.V se ubica 4º en los los frentes más votados, pero Rodriguez está algo lejos del pelotón de los 5 primeros ya que no alcanzó el 7% de los votos válidos emitidos. En este caso la situación es similar a la de Baragiola.
Sexta conclusión: Rodriguez deberá trabajar en consolidar su candidatura dentro del F.P.V, para luego analizar sus posibilidades de cara a octubre.
Para finalizar es conveniente aclarar que las conclusiones son arbitrarias, y por lo tanto rebatibles. Lo cierto es que en nuestra ciudad el escenario de cara a octubre es por demás incierto, ya que no existe una polarización real, puesto que el electorado dispersó el voto de manera tal que ningún precandidato alcanzó siquiera la cifra suficiente para “garantizar” que el tercer aspirante de la lista que encabeza ingrese al Concejo Deliberante. Si nos remitimos a los guarismos alcanzados por los distintos frentes, el FPCyS se alzaría con el primer lugar, pero solo obtendría 3 bancas, mientras que otras 5 fuerzas también entrarían en el reparto de representantes.
A modo de conclusión final, una jornada sin ganadores ni perdedores, solo algunos más felices que otros.
Será cuestión de empezar a proponer algo más que un eslogan de campaña.







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