Una elección fuera de los pronósticos que rompió con las ilusiones italianas

Una elección fuera de los pronósticos que rompió con las ilusiones italianas
Los medios daban por sentado que el nuevo Papa sería el milanés Angelo Scola y minimizaban las posibilidades del argentino por su avanzada edad. Ahora se preguntan por los motivos que torcieron los votos de los cardenales.

Dolores Álvarez

Un hombre austero, simple, que viaja en colectivo y no pertenece al corazón oscuro y contaminado de la anquilosada curia romana. Así describieron, pocos minutos luego de su elección, al cardenal argentino Jorge Bergoglio los medios en Italia. El primer Papa "no Europeo" de la Iglesia Católica fue recibido con entusiasmo, como una bocanada de aire fresco inesperada que vino desde América Latina y que podría anunciar un nuevo despertar en la historia moderna del Catolicismo.

Luego de haber anunciado por días que después de 35 años de Papas "extranjeros" Angelo Scola sería el nuevo pontífice, el arzobispo de Milán cumplió una vez más con el viejo proverbio italiano: "entró Papa y salió cardenal".

Todos los principales diarios lo definían como el "super favorito" y el primero de un podio seguido por una estadounidense y un brasileño. Ahora, tras la fumata blanca, los nombres que hasta ayer alimentaban la especulación parecen no importar y la nueva pregunta es qué pasó dentro la Capilla Sixtina para que ocurriera lo que nadie esperaba.

Una posible respuesta es que la prensa creó un mundo de intrigas de palacio y de discusiones muy diferentes a las que en realidad coparon el universo de las congregaciones generales previas al cónclave en las que los cardenales tocaron muchos temas centrales para el futuro de la Iglesia. Entre ellos, el de la evangelización, citado por Bergoglio pocos minutos luego de su elección.

Como sucedió con las encuestas durante las últimas elecciones políticas en Italia, los vaticanistas y expertos en temas religiosos no supieron prever lo que sucedería. Uno de los factores que distrajo la atención de Bergoglio fue el factor edad. Nadie creía que luego de la renuncia de Benedicto XVI por "falta de fuerza y la avanzada edad", la Iglesia apostaría a un cardenal de 77 años. Sobre una cosa, sin embargo, todos los expertos estuvieron de acuerdo: el reformismo ganó la pulseada y no habrá fiesta en el núcleo duro de la Santa Sede, caído en el descrédito más absoluto luego de años de luchas intestinas por el poder.

Lo cierto es que muchos de los cardenales que ayer lo eligieron volverán a sus rincones del mundo y Bergoglio deberá hacer las cuentas con los prelados romanos que controlan las finanzas vaticanas, que encubrieron por años la pedofilia de los sacerdotes y que aún controlan lo hilos conductores del catolicismo. Entre ellos, el decano del colegio cardenalicio Angelo Sodano y el camarlengo Tarcisio Bertone, que por años estuvieron enfrentados en una guerra abierta por la supremacía dentro la Santa Sede y que, en los últimos días, se habían unido en su batalla conservadora en torno a la figura de Scola.

La gran pregunta es si Bergoglio podrá con este poder arraigado en el corazón de Iglesia. En la respuesta se juega el nombre del próximo secretario de Estado que, por algunos días, continuará siendo Bertone. Un puesto clave considerado el poder detrás del trono y que dará cuenta del alcance de este viento de cambio: de esta periferia del mundo que se robó, inesperadamente, el centro de la escena. «

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