En las postrimerías de 2012, los productores tabacaleros vieron luz al final del túnel, logrando establecer una refundada relación con la Nación y, a partir de este punto, agilizar la remisión de recursos encuadrados en el Fondo Especial del Tabaco (FET).
La decidida acción de la Cámara del Tabaco y el empuje de productores y trabajadores, amparados por el compromiso del gobierno encarnado en la figura de Eduardo Fellner (clave en la consecución de logros estratégicos para esta actividad económica, reconocido y agradecido ampliamente por Pedro Pascuttini), permitieron dejar a espaldas los efectos insalubres de las recurrentes retenciones indebidas del FET y otros sinsabores proclives a acentuarse y que tornaron sumamente compleja la situación financiera de los productores, sumado ello a la crisis económica que arrecia constantemente. Claro está, los fantasmas siguen agazapados: Los altos costos de producción sintetizan una fórmula explosiva que puede activarse en cualquier momento, amenazando violentar pilares de la economía local y regional.
Esta es la realidad imperante y que debe ser afrontada con sesuda planificación, con la unión de todas las partes interesadas sin excepción y con convicción.
Los costos de producción son un serio problema a solucionar, por cuanto laceran posibilidades de competitividad en la comercialización final del producto. El mercado chino y otros dealer constituyen el horizonte en donde los productores montan sus expectativas.
Simultáneamente, surge la necesidad de articular acciones entre funcionarios provinciales, dirigentes tabacaleros y funcionarios nacionales, a los fines de tornar un escenario que facilite el consenso, que permita encarrilar estrategias para la construcción del indispensable diálogo que aglutine expectativas e intereses de comunidades, todos dispuestos a aportar al fortalecimiento de un modelo de producción racional, rentable, serio y sustentable, basado en una idiosincrasia y un criterio que Jujuy detenta con inigualable sacrificio desde hace décadas y que son prácticamente imposibles de modificar improvisadamente.
DESAFIOS POR VENIR
Ratificando principios de integración y doblando la apuesta a la construcción regional, Jujuy potencia como política de Estado para el desarrollo sustentable la conectividad con sus socios, compartiendo objetivos a mediano y largo plazo. Por un lado, ya cuenta con una herramienta valiosa, como es el denominado Sistema Jama. Por otra parte, están en carpeta otras alternativas de no menor valía, entre ellas la línea ferroviaria Abra Pampa - Calama a través de Jama, posibilidad que vio la luz en 1995 en el Congreso de la Nación.
Esta idea puede, en principio, parecer lejana y hasta casi utópica, sin embargo tiene que erigirse en bandera para Jujuy, por contar con amplio acompañamiento regional y, particularmente, porque vecinos, como Salta, progresaron significativamente en diversas formas de conectividad fronteriza que los posicionan expectantes y de manera distinta ante nuestra provincia.
El crecimiento del mercado internacional y la complejidad del comercio exterior precisan de herramientas complementarias que faciliten las oportunidades de desarrollo y despegue.
Así, por los costos, el ferrocarril se sostiene como una alternativa rentable en el largo plazo. No hace mucho tiempo, capitales europeos estaban interesados en llevar adelante esta empresa, entendiendo que a través de ese canal pueden acceder a la mayúscula producción del sur de Brasil y Bolivia. Así las cosas, el futuro de Jujuy parece estar más ligado al desarrollo de la región surandina que al puerto de Buenos Aires, que históricamente le dio la espalda al resto del país.
Es factible recuperar el terreno perdido, por eso este proyecto tendrá que ser incorporado entre los desafíos para lo que vendrá. Además, puede resultar el tipo de proyectos que necesita Jujuy para ilusionarse con un futuro más inclusivo. En los últimos años, se habló con insistencia de llegar a ser autosuficientes económicamente, un anhelo que, más allá de las palabras, necesita de medidas específicas para concretarse.
LO URGENTE Y
LO IMPORTANTE
Desde ya para poder concentrar esfuerzos y dedicar tiempo a tamaño emprendimiento, primero es necesario dejar lo urgente por lo importante. Hay aspectos pendientes sobre los cuales se tendrá que trabajar para definir conceptualmente, en forma sistemática, un trabajo colectivo con la participación de los actores de la sociedad.
No es sencillo, sin dudas, pues Jujuy no es una isla y las derivaciones de la marcha de la economía global y el rumbo del país siempre llegan. Sin embargo, hay señales que habilitan a pensar que el año próximo permitirá un proceso de recuperación económica, aunque lento, y con ello llegaría cierto respiro. Tal vez el repunte comience a sentirse en el segundo semestre de 2013. A esto habrá que sumar las implicancias que encierra toda contienda electoral, en un año que estará teñido de política, de la buena y de la mala, marcando definiciones a futuro. Jujuy tendrá que estar preparada para un escenario de estas características.
Como en la gestión pública nunca nada alcanza, porque a diario surgen nuevas necesidades, la clave estará en no decaer en el ritmo de ejecución del Estado, sin minimizar esfuerzo alguno en la consecución de objetivos estratégicos, con miras al desarrollo integral y armonioso de Jujuy. Metas inmediatas las hay y de sobra, tales como la reanimación de las obras de duplicación de la calzada de la Ruta Nacional Nº 9, tramo comprendido por el puente Asunción del Paraguay y la localidad de Yala las gestiones pendientes por el canal Intervalles, emprendimiento hídrico clave para los sectores productivosla reactivación del Belgrano Cargas, entre Perico y La Quiaca la nueva terminal de ómnibus, que día a día muestra un nuevo rostro para el acceso a la Capital jujeña;r nombrar sólo algunas.
UNA PAUSA
PARA PENSAR
Priorizar lo importante por sobre la urgente, una premisa que no se discute, que es tan elemental como compleja en su ejecución, pues no son pocos los factores y las variables que sobre ella inciden. ¿Cómo amalgamar intereses cuando las tribunas sectoriales y mediáticas dejan oír términos que ponen en jaque la paz social? ¿Cómo digerir discursos gremiales que lejos están del interés común y se aproximan temerarios a un estadio de desborde que es objeto de rechazo terminante por los jujeños? ¿Cómo contener demandas gremiales más emparentadas con la desmesura que con los intereses de los trabajadores estatales? ¿Cómo entender que la discusión por un concepto no obligatorio para el Estado, aunque sí necesario para los asalariados, como es la ayuda extraordinaria derive en una verborrájica reacción gremial inaceptable por donde se la mire? ¿Cómo entender que el debate de dos proyectos de ley que versan sobre jubilación y pase a planta permanente germinen reacciones espasmódicas en el seno de los gremios estatales, llegando a poner en juego un bien como la estabilidad social?
Al mismo tiempo, actores de la clase política tendrán que poner los pies sobre la tierra y abocarse de lleno a las responsabilidades conferidas por el pueblo y dejar por un momento el conteo de fichas de afiliados, también apartarse de discusiones mediáticas que resultan intrascendentes ante las necesidades reales de la gente y respetar un gobierno elegido por el pueblo.
Habrá que unir fuerzas para levantar las banderas de la moral, la ética, el trabajo, la paz y el amor por nuestro Jujuy, para luego responder a algunos interrogantes: ¿Se está haciendo lo mejor? ¿Nos limitamos a la queja por la queja misma? ¿Se asume la adversidad con fácil resignación? ¿Realmente se extrema esfuerzos para caminar hacia un futuro mejor con la frente en alto?
Las respuestas están en la conciencia de cada uno de los jujeños, perseguidos por las urgencias cotidianas y ocupados en la coyuntura, necesitados de la oportuna pausa para a reflexionar sobre lo que se está haciendo y se deja de hacer.


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