"Les vamos a hacer la vida imposible" advirtió al Ejecutivo el dirigente sindical José Stuppia tras la última ronda paritaria, y también responsabilizó "a los concejales por votar el presupuesto sin aumento para los trabajadores". El Municipio no se movió del 26% de suba y los gremios (municipales y médicos) tomaron el recinto del Concejo Deliberante. Luego invadieron el acto por los 100 años de la Escuela Normal y esperaron al Intendente para seguirlo e insultarlo. Habría medidas de fuerza.
Tanto fue el enojo desatado en los trabajadores que el secretario general del Sindicato Municipal le advirtió al intendente José Eseverri que le van a hacer "la vida imposible", pero también hizo responsable a los concejales "por votar el presupuesto sin aumento para los trabajadores".
Tanta fue la bronca, que tras la asamblea que los gremios realizaron luego de la última ronda paritaria, tomaron el recinto cuando finalizaba la primera sesión del Concejo Deliberante y, más tarde, hasta cometieron la imprudencia de invadir el Teatro, donde se desarrollaba el acto central por el centenario de la Escuela Normal, porque allí se encontraba Eseverri.
En medio de todo, con Stuppia a la cabeza, los municipales alzaron su voz para reclamar por mejores salarios. La batahola produjo roturas en el recinto legislativo, alboroto en varias puntas del Palacio y mucha tensión adentro y afuera que los gremios traducirían en medidas de fuerza cuando estén más tranquilos y puedan evaluar la situación.
"Nada más para ofrecer"
Tras la reunión de paritarias, que coincidió en el mismo horario con la sesión del Concejo Deliberante en el recinto y con el acto de la Escuela Normal en el Teatro, unos cien municipales ingresaron al Palacio San Martín, con la presencia de delegados gremiales de Coronel Suárez, Bolívar y La Madrid, el delegado del interior de la Federación de Trabajadores Municipales, Carlos Rodríguez, e integrantes de la CGT de Olavarría.
En el hall de ingreso ubicado en la planta alta del Municipio Stuppia y Recabarren se pararon en los bancos de la sala de espera y en forma paralela con la sesión del Concejo iniciaron la asamblea.
Stuppia le cedió la palabra a uno de los negociadores, Carlos Semovilla, quien informó que el Ejecutivo no había aceptado la contrapropuesta del sindicato y que los negociadores habían dicho "no hay nada más para ofrecer". Pero además reveló que hubo "una oferta para participar de la elaboración del presupuesto 2011 para implementar aumentos a partir del 1º de enero de 2011".
Por último, dijo Semovilla, "esto no fue una negociación, hicieron lo que quisieron, fue una paritaria ridícula".
Posteriormente, Recabarren tomo la palabra y dijo que, "fue muy útil la demora, el aumento del 26 % lo dieron porque nosotros ejercimos presión".
Finalmente, José Stuppia arengó a los suyos con términos rayanos a la violencia. Fue elevando el tono hasta llegar a decir "cada uno de nosotros vive en la intranquilidad permanente, por eso vamos a hacerle la vida imposible al Intendente, no va a poder caminar tranquilo por la calle, lo vamos a seguir a cada acto que haga, le vamos a morder los talones. Este señor sale a caminar por el Parque Norte, voy a hacer guardia todos los días para volverlo loco, no lo vamos a dejar vivir en paz, tenemos que ir hasta la médula" expresó enfervorizado.
Y avanzó: "Esta película la vemos desde hace 20 años". Hasta que un asambleísta se despachó desde el fondo con otra frase: "Los concejales también, ellos son doblemente responsables por lo que cobramos, ellos votaron el presupuesto el año pasado y no dijeron que no había aumento de salarios".
También habló el delegado del Interior de la Federación Carlos Rodríguez, con un discurso de apoyo en principio a la estructura sindical y dijo que "lo que pasa en Olavarría pasa en toda la provincia, vengo de Dolores donde el básico era de 180 pesos y tras la lucha de 90 días logramos un 400 % de aumento, en Coronel Suárez tras la lucha conseguimos salarios dignos".
Pero Rodríguez aseguró "los dirigentes sindicales también nos traicionaron durante 30 años, pero acá esta claro que no quieren discutir el presupuesto".
Por último, Recabarren y Stuppia pidieron moción para dar mandato a la comisión directiva del sindicato y al cuerpo de delegados a que determinen las medidas a seguir, para finalizar con la lectura de una carta de pedido de reunión con los presidentes de los bloques del Concejo que leyó el abogado Claudio Díaz.
Petitorio y hostilidad
Los municipales ingresaron por primera vez al recinto del Concejo a las 19:55, a poco de arrancar la sesión. Con bombos, silbatos y petardos coparon la barra, pero enseguida Stuppia les ordenó que salieran para realizar la asamblea gremial en el pasillo.
Casi a las 20:30 volvieron a entrar al recinto cuando ya casi terminaba la sesión legislativa. Stuppia e Iván Recabarren -el titular de la Asociación de Profesionales- se acercaron hasta el estrado del presidente, Franco Cominotto, que recibió un expediente a través del cual se pedía una reunión con los presidentes del bloque.
Luego de que el secretario leyera el petitorio, Cominotto anunció que este viernes se realizará la reunión solicitada y que "la sesión se había levantado, pero es un justo reclamo y por eso aceptamos recibirlos".
Hubo aplausos, gritos y espera de los municipales para hablar con cada uno de los concejales en busca de apoyo para el reclamo de aumento "con acciones concretas", entre las que llegaron a pedirles que suspendieran las sesiones del Concejo. Las discusiones se extendieron en el primer piso, planta baja y puerta del Palacio Municipal.
Con todo, en un clima sumamente hostil, cuando aún permanecían en el primer piso los municipales rompieron la barra de madera que separa el público de los concejales: quedó tirada sobre el piso con varios de sus barrotes quebrados.
La invasión al Teatro
La sala local estaba colmada por la comunidad educativa de la Escuela Normal. Era el acto por los cien años del colegio. De repente hubo silbidos y abucheo para los municipales que irrumpieron en un momento inoportuno y en un contexto que nada tenía que ver con la paritaria.
El Intendente estaba allí y eso cegó a los sindicalistas y trabajadores que pese a la desaprobación de todos los presentes permanecieron por unos quince minutos antes de retirarse de la sala.
Los municipales irrumpieron mientras cantaba un coro, cerca de las 21:00, entonces el público comenzó a pedirles que se retiraran del lugar y, tras una fuerte discusión con maestras, profesores y padres presentes, Stuppia acordó que permanecerían en los pasillos de acceso en silencio.
Dos cuadras de insultos
Ni bien se anunció la finalización del acto, los municipales intentaron ingresar, pero el tumulto de gente que abandonaba el lugar se lo impidió. Además, un grupo de policías de civil y varios uniformados ya estaban en el pasillo lateral que da a la calle San Martín para escoltar a Eseverri en la salida por ese sector.
Cuando los trabajadores vieron que el Intendente salía en esas condiciones le gritaron "¡mirá para acá!" e inmediatamente decidieron seguirlo para descargar toda su furia.
La convulsionada salida de Eseverri del Teatro Municipal fue el último episodio de la noche. El jefe comunal se retiró con custodia policial y detrás se encolumnaron los municipales que entre reclamos e insultos lo siguieron dos cuadras por calle San Martín y luego por Moreno hacia Hornos.
Los gritos que no cesaban aludían a la suba salarial y a la forma de retirarse, mezclados con insultos. Cuando llegaron a Hornos el propio Stuppia ordenó volver, mientras que para Eseverri se escuchó un amenazante "te vamos a seguir así a todos lados".


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