Egipto remueve los últimos vestigios de la era Mubarak

Reemplazan a varios ministros, un reclamo de los reformistas; los servicios de seguridad, en la mira
EL CAIRO.- El primer ministro del gobierno de transición de Egipto, Essam Sharaf, nombró ayer a nuevos ministros del Interior, Asuntos Exteriores y Justicia, en una reestructuración que cumplió gran parte de las demandas de los reformistas para remover a funcionarios designados por el derrocado presidente Hosni Mubarak.

Nabil al Arabi, un ex juez de la Corte Internacional de Justicia, fue designado ministro de Asuntos Exteriores, en reemplazo de Ahmed Aboul Gheit, la cara de la política exterior de Mubarak desde 2004. Al Arabi es representante permanente de Egipto ante las Naciones Unidas.

Sharaf designó al general Mansur al Essawi nuevo ministro del Interior, en sustitución de Mahmoud Wagdi, que había sido nombrado por el ex presidente Mubarak el 31 de enero tras la dura represión de las fuerzas de seguridad contra los manifestantes antigubernamentales. El reemplazo del ministro responsable de la policía y los servicios secretos era una de las mayores exigencias del movimiento democrático egipcio, que derrocó recientemente a Mubarak tras 18 días de protestas masivas.

Por su parte, el ex fiscal general Mohammed Abdelaziz El Guindy será el próximo ministro de Justicia.

Essam Sharaf, el nuevo primer ministro, se reunió ayer mismo con los nuevos ministros de su gobierno.

La reorganización marca las últimas reformas puestas en vigor por el gobernante consejo militar, que se ha mostrado cada vez más sensible a las demandas de los grupos que se alzaron contra Mubarak.

El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas designó la semana pasada a un primer ministro con el respaldo de grupos juveniles para reemplazar a Ahmed Shafiq, a quien Mubarak nombró para el puesto en sus últimas semanas en el poder. El nuevo gabinete requerirá la aprobación del Consejo, encabezado por el ministro de Defensa, Mohammed Tantawi.

El Consejo ha trazado un camino hacia elecciones parlamentarias y presidenciales dentro de seis meses, cuando entregará el poder a un gobierno civil elegido. Los militares esperan que el nuevo gobierno encuentre aceptación entre los egipcios y restaure la confianza.

"El nuevo gabinete tiene un período de gracia de cerca de un mes", dijo Ezzedin Choukri-Fishere, profesor de Ciencia Política de la American University en El Cairo. "Cabalga sobre una ola de buena voluntad y optimismo, porque todos quieren que este gobierno funcione; pero si no cumplen con el trabajo pronto, las expectativas se verán defraudadas", sostuvo el experto.

Pero los conflictos aún no cesan en Egipto. Ayer, un grupo de manifestantes volvió a tomar edificios de los servicios de seguridad del Ministerio del Interior en El Cairo y varias localidades del país. En la capital, el ejército dispersó con tiros al aire a cientos de personas que, por segundo día consecutivo, trataban de acceder a la sede de la Seguridad del Estado.

Anteayer, unos 2500 manifestantes lograron irrumpir en las oficinas para buscar la documentación de los servicios de seguridad relativa a los activistas anti-Mubarak.

Los activistas que piden una reforma en profundidad de las fuerzas de seguridad denunciaron que algunos de sus miembros fueron atacados por hombres de civil armados con cuchillos durante una protesta celebrada en El Cairo anteayer

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