La junta militar se reunió con líderes ciberactivistas
EL CAIRO.- La junta militar que gobierna Egipto desde la renuncia de Hosni Mubarak tiene previsto proponer enmiendas a la Constitución en los próximos diez días y someterlas a un referéndum dentro de dos meses, siguiendo las reivindicaciones de los manifestantes.
Representantes de los jóvenes ciberactivistas que provocaron la caída del dictador tras 18 días de protestas ininterrumpidas se reunieron ayer con miembros del consejo supremo de las fuerzas armadas, el órgano castrense que dirige el país desde el viernes pasado, cuando Mubarak le transfirió el poder. Según los activistas, los militares están comprometidos con el cambio político en el país.
"Nos hemos reunido con el ejército para comprender su punto de vista y explicarles el nuestro", dijeron Wael Ghonim y Amr Salama en una nota con el título "Cita con el consejo supremo de las fuerzas armadas" publicada en un sitio web prodemocrático.
Ghonim, el joven ejecutivo de Google que pasó 12 días detenido y vendado durante las manifestaciones, se convirtió en un ícono de la revuelta una vez liberado. Por su parte, Salama es un joven bloguero que participó en la organización de las protestas.
El encuentro entre activistas y militares marca una ruptura con el régimen de Mubarak, que tardó mucho tiempo en darse cuenta de que los movimientos nacidos en Internet podían ser una importante fuerza de oposición.
"El ejército nos comunicó que no aspira a gobernar Egipto y que el futuro del país reside en el poder civil", dijeron Ghonim y Salama en su nota.
La junta militar, a cuyo frente se sitúa el general Mohammed Tantawi -ministro de Defensa de Mubarak desde 1991-, ya había anunciado anteayer que impulsaría una comisión de juristas para redactar reformas constitucionales. Además, disolvió el Parlamento y anunció que entregaría el mando del país al poder civil surgido de las elecciones, previstas para dentro de seis meses. Como contraprestación a ese calendario de reformas, las fuerzas armadas pidieron ayer de nuevo a los opositores que pongan punto final a las manifestaciones. "Los egipcios honorables ven que estas protestas, en estos momentos, provocan un efecto negativo", señaló el ejército en un nuevo comunicado. Ayer, marcharon por el centro de El Cairo policías y funcionarios en demanda de mejores condiciones laborales.
Acoso a los corruptos
La disolución del Parlamento, surgido de unas elecciones fraudulentas, según los opositores, y la revisión de la Constitución eran dos demandas clave de la oposición. Según los ciberactivistas, el ejército también se comprometió ante ellos a demandar ante la justicia a todas las personas acusadas de corrupción. Como primera medida, el gobierno interino habría pedido a varios países europeos que congelen las cuentas bancarias de Mubarak y de los miembros de su régimen.
Acusados por organizaciones de derechos humanos de haber torturado a manifestantes en la revuelta, los militares prometieron a los activistas que emprenderían acciones para encontrar a "todos los manifestantes desaparecidos". Más de 300 personas murieron durante las protestas contra el régimen de Mubarak, según el balance de Naciones Unidas.
Después de tres semanas de vértigo, Egipto va recobrando la normalidad poco a poco. El tráfico volvía a circular ayer en la plaza Tahrir, centro de las protestas, donde, sin embargo, grupos de manifestantes volvieron a concentrarse para exigir que sus demandas no se pospongan. A pesar de esa relativa vuelta a la normalidad, la incertidumbre todavía reina en el país. La Bolsa, cerrada desde el pasado 27 de enero, se mantendrá sin actividad hasta que retorne la estabilidad a la golpeada economía egipcia, según anunciaron ayer fuentes de la institución.
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