Un juez ratificó el polémico fallo, que incluye al líder de los Hermanos Musulmanes
EL CAIRO.- En un impresionante juicio masivo, un tribunal egipcio confirmó ayer la polémica pena de muerte por ahorcamiento para 183 seguidores de los Hermanos Musulmanes, incluido el líder espiritual de la organización, que gobernó Egipto hasta que fue desplazada por un golpe militar, el año pasado.
El fallo de la corte penal de Minya, en el sur del país, presidida por el juez Said Youssef, es la condena a muerte masiva más numerosa que se recuerde. Se trata además de la segunda pena de muerte pronunciada contra el guía supremo Mohammed Badie desde que se desató la represión a su grupo.
En agosto pasado, como respuesta a la violenta represión militar de los actos de apoyo al depuesto presidente Mohammed Morsi, los islamistas lanzaron también una ola de ataques que incluyó el asalto a un cuartel policial en El-Adwa, una aldea cerca de Minya.
Luego de alcanzar el poder a través de elecciones generales, Morsi fue derrocado el año pasado por las fuerzas. Su entonces jefe, Abdelfatah al-Sisi, es hoy el presidente de un Egipto que vive dominado por la tensión, las divisiones y la violencia desde el comienzo de la "primavera árabe", en 2011.
Los cargos contra los condenados comprenden el asesinato de un policía, la pertenencia a una organización terrorista, sabotaje, portación de armas y ataques a civiles.
"¿Cómo puede ser que por la muerte de un policía, que ni siquiera está demostrado que haya sido a manos de los manifestantes, se condene a muerte a 183 personas?", dijo a la prensa un vocero de los Hermanos Musulmanes que comprensiblemente pidió conservar el anonimato.
Entre las personas que aguardaban ayer a las puertas del tribunal hubo momentos de angustia.
Los familiares de dos cristianos coptos, a los que se acusaba de ser seguidores de la Hermandad, vivieron momentos dramáticos después de que uno de ellos fuera sentenciado a muerte y el otro, absuelto.
Inicialmente, el pasado 28 de abril, Youssef condenó a muerte a 683 personas. Pero siguiendo las normas jurídicas egipcias, remitió el caso al gran muftí, principal líder espiritual del país, quien dio su opinión y la devolvió a Youssef. Los abogados de los condenados ya anunciaron su intención de apelar la sentencia.
Sólo 110 de los 683 procesados están actualmente en manos de la justicia; el resto fue enjuiciado en ausencia, dijo un abogado defensor, lo cual significa que serán juzgados nuevamente cuando sean apresados, como prevé la ley.
Los juicios masivos en Egipto causaron indignación en todo el mundo. Sin embargo, entre la población en general, muchos parecen aprobar la mano dura como método para poner fin a los disturbios que trastornan el país desde la caída del autócrata Hosni Mubarak, en 2011.
"Ha habido un exceso en la aplicación de las penas de muerte recientemente, lo que provocará más violencia en la sociedad porque la gente se ha habituado a la idea de ejecuciones, matanzas y sangre'', afirmó el conocido abogado defensor de los derechos civiles Negad el-Borai.
Amnistía Internacional dijo que el fallo es otro "alarmante signo de la creciente politización de la justicia egipcia'', especialmente por el "incremento notable'' en las sentencias de muerte. Human Rights Watch, con sede en Nueva York, calificó el veredicto como una "parodia de la justicia''.
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