Por las restricciones, la casa de cambio prácticamente no comercializaba moneda y había reducido su personal.
Es la crónica de una parálisis anunciada. Virtualmente, Cash llevaba varios meses con una actividad casi nula, que se tradujo en un ajuste obligado de personal: de un plantel de 12 empleados, en el último mes sólo 8 permanecían vinculados a la firma pero con muy pocas tareas por ejecutar.
Ayer, la fachada del local céntrico que ocupó en la última década lucía con un candado y completamente cubierta a la mirada de los transeúntes. El efecto más visible de la marcada merma de actividad registrada desde que se impuso el cepo cambiario, forzó la notificación oficial al BCRA, que fue refrendada por la entidad el pasado 23 de julio a través de la Comunicación B-10630 .
Fuentes vinculadas al área contable de la empresa precisaron que en los meses recientes el promedio de transacciones diarias no superaba las cinco. "Se estaba perdiendo muchísimo dinero por lo que era casi imposible mantener una estructura tan cara, incluido el alquiler del local. Mientras dure el cepo será complicado volver a trabajar", consignó la fuente consultada.
"En el último tiempo hubo días en que se hacía solamente una boleta", destacó un ex empleado de años, cesanteado junto a otros dos compañeros de atención en mostrador y la responsable de caja.
Devenido hoy en "arbolito" por imperio de las circunstancias, de acuerdo a sus palabras, "luego de que me despidieron tuve que ?tirarme a la calle'. No quedó otra".
En su edición del 7 de mayo pasado, Los Andes anticipó que directivos de la firma habían iniciado contactos ante el Banco Central para avanzar hacia la suspensión, aunque se requería presentar un escrito comunicándola formalmente.
Según las disposiciones del organismo, que rigen el mercado cambiario, cualquier operador puede lograr la suspensión de su licencia con sólo notificar al organismo sin necesidad de justificarla.
La decisión implica conceder un período de hasta 6 meses para volver al ruedo o en su defecto pedir una prórroga, aunque quienes conocen el rol del organismo aseguran que no suele superar 1 mes y es de carácter discrecional.
"No hay nada definido al respecto, pero lo que está ocurriendo es de público conocimiento. Seguramente, llegado fin de año habrá que evaluar el futuro para saber cómo se sigue", resumió Alejandro Finkel, directivo de Cash.
Fuera de escala
En su historia de 35 años como operador del mercado cambiario mendocino, Cash ya cuenta con un antecedente de cierre concretado en los '90, cuando se ubicaba a pocos metros de su locación actual. Esta vez, la decisión también alcanza a la sucursal que la firma tenía en San Juan.
La firma estaba lejos de colarse en el ranking de operaciones cambiarias en Mendoza que, también por efecto del cepo, no ostenta el volumen de otras épocas, ya que según el registro del organismo monetario durante el primer trimestre de 2013, redondearon U$S 6,5 millones.
Aún así, alcanzó a posicionar a las casas Maguitur y Cambio Santiago en el ranking de las primeras 30 firmas que, entre bancos y agentes, más transacciones concentraron. Las más de 8.200 compraventas registradas explican los bajos montos promedio transados, previa autorización oficial.
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