El vicepresidente paraguayo, Federico Franco, líder del oficialista Partido Liberal, y dirigentes opositores expresaron ayer su desacuerdo con la decisión del mandatario Fernando Lugo de rechazar el ingreso al país de 500 soldados de Estados Unidos para realizar ejercicios militares en 2010. "No estoy a favor de cercenar o de prohibir cualquier tipo de asistencia que pueda servir para mejorar la salud del pueblo paraguayo", afirmó Franco que, pese a formar parte del gobierno, se ha alejado de la coalición partidaria gobernante junto a la fuerza que preside tras los escándalos de paternidad del jefe de Estado a comienzos de este año.
El mandatario guaraní anunció el jueves que había resuelto la cancelación de la operación bautizada Nuevos Horizontes, programada para 2010, entre tropas del ejército paraguayo y el de Estados Unidos, alegando que la presencia de soldados norteamericanos en la región había sido altamente cuestionada esta semana en la cumbre ministerial de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) en Quito. Algunos gobiernos de la región, particularmente el de Caracas, reclaman a Bogotá que brinde garantías sobre un acuerdo militar que negoció con Washington a través del cual le cede siete bases de su territorio para operaciones conjuntas contra el narcotráfico y el terrorismo. Pero hasta el momento la respuesta de Colombia ha sido siempre negativa.
Al lamentar la decisión de Lugo, la embajadora estadounidense en Paraguay, Liliana Ayalde, explicó que el programa Nuevos Horizontes era un acuerdo humanitario.

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